El gobierno del presidente Donald Trump está cerca de cambiar drásticamente la manera en que financia el programa de asistencia para personas sin hogar más grande de Estados Unidos, una medida que obligaría a miles de neoyorquinos que antes no tenían vivienda, y que actualmente cuentan con un sitio donde vivir, de vuelta a los albergues y las calles de la ciudad de Nueva York.
Los funcionarios del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano señalaron que los cambios al programa Continuum of Care, que se anunciarán este lunes, forman parte de un esfuerzo por “optimizar la autosuficiencia” debido a que demasiadas personas sin hogar viven constantemente en la calle.
En el segundo mandato del republicano, esto ha significado priorizar los programas de vivienda transitoria, con el objetivo de cerrar la brecha entre la falta de vivienda y el tratamiento permanente, en vez de los programas de vivienda a largo plazo.
Daniatia Lincoln, de 43 años, dijo que lleva más de 10 años residiendo en una vivienda tutelada. Señaló que le ayudó a recuperarse cuando estaba embarazada y vivía en un refugio. No obstante, los defensores de los derechos de las personas con discapacidad temen que los recortes puedan desmantelar programas de vivienda a largo plazo como el suyo, que dependen de los fondos federales.
“Eso es lo que me ha permitido ser quien soy hoy”, expresó Lincoln, quien vive en El Bronx y tiene cuatro hijos, dos de ellos estudiando en la universidad fuera del estado. “¿Para qué me importaría estar más sana si ni siquiera sé dónde voy a dormir esta noche?”.
La ciudad de Nueva York recibe $165 millones de dólares del gobierno federal por medio de subvenciones del programa Continuum of Care, según la Red de Vivienda de Apoyo de Nueva York. Dichos fondos ayudan a proporcionar vivienda a más de 7,000 neoyorquinos que antes no tenían hogar, que han estado en situación de calle por más de un año y que padecen afecciones como enfermedades de salud mental o trastornos por consumo de sustancias.
Sin embargo, los defensores de la vivienda aseguran que un cambio de prioridades podría echar por tierra décadas de progreso y poner en peligro el programa “Vivienda Primero”, un modelo bipartidista que aborda el problema de las personas sin hogar que empezó en Nueva York y se basa en subvenciones del programa Continuum of Care.
El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) dio señales de cómo planea cambiar el rumbo a través de directrices confusas en el último año. La Red de Vivienda de Apoyo de Nueva York, un grupo del sector, asegura que se trata de un plan de lo que está por venir y que, en el mejor de los panoramas, habría un recorte del 40% en los programas existentes, lo que equivale a unos $66 millones de dólares, y 2,800 viviendas perderían asistencia.
El modelo de “vivienda primero” significa que los proveedores ofrecen vivienda sin condiciones previas y luego brindan el respaldo necesario para que las personas puedan salir adelante, como asesoramiento en salud mental, atención médica o servicios de tratamiento de adicciones y recuperación.
“La vivienda es un elemento fundamental para construir una vida”, aseguró Rod Jones, presidente de Goddard Riverside, una organización de servicios sociales. Agregó que cuando las personas no se preocupan por dónde vivirán, pueden ocuparse de otros aspectos de su vida.
Los proveedores de vivienda de apoyo aseveran que, con este cambio radical de política, no saben cómo podrán mantener sus puertas abiertas el siguiente año. Alertan que podrían aumentar las tasas de personas sin hogar en un momento en que estas se encuentran en un nivel casi récord. La administración de Trump está recortando simultáneamente otros programas de ayuda, como el SNAP.
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