Uno de los pilares de la buena alimentación y de la salud es beber agua. Este es el vital líquido —y no es casualidad que se le llame así—, pues es el encargado de hacer funcionar los órganos del cuerpo y mantenernos con vida. Desde mantener la fluidez de la sangre hasta garantizar el buen funcionamiento de los riñones, el hígado y el corazón, el agua es la clave de la salud humana.
La deshidratación leve (pérdida del 1-2% del peso corporal en agua) reduce el rendimiento cognitivo, aumenta la fatiga, la ansiedad y el cansancio, al afectar la función cerebral y la concentración, detalla el estudio.
También puede afectar el apetito, generando sensación de hambre cuando en realidad el cuerpo solo necesita agua. “El cuerpo puede interpretar de forma similar la necesidad de comer y la necesidad de beber”, explica Mireia Obón-Santacana, profesora colaboradora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Un estudio del NIH (Institutos Nacionales de Salud) indica que “la deshidratación no tratada o grave puede provocar complicaciones que afecten a múltiples sistemas orgánicos, incluidos los sistemas renal, circulatorio, neurológico y metabólico. La gravedad de estas complicaciones depende del grado de deshidratación, las afecciones médicas subyacentes y el retraso en el inicio de la rehidratación”.
El desafío del paso del tiempo
Investigadores afirman que, a medida que avanzamos en edad, se pierde la sensación de sed. El envejecimiento altera las respuestas biológicas y la ingesta de líquidos, lo que hace que las personas mayores sean especialmente vulnerables al desequilibrio hídrico corporal.
El agua está presente en las frutas, verduras y en la mayor parte de los alimentos; por mínima que sea, siempre hay presencia de este componente líquido. Aunque la recomendación estándar suele ser de 2 litros de agua al día, esto variará de acuerdo al peso, la edad, el sexo y el tipo de actividad física que realice cada persona.
Importancia de la hidratación
Existe la costumbre de beber ocho vasos de agua al día (equivalentes a 2 litros). Sin embargo, la hidratación va mucho más allá de la toma directa, ya que podemos encontrarla en:
- Frutas y vegetales frescos.
- Bebidas como el café o el té.
- Sopas y caldos.
¿Qué le pasa al cuerpo cuando dejamos de tomar agua?
Una persona puede pasar tres días sin comer, pero no puede dejar de ingerir líquidos, ya que esto sería mortal. La deshidratación tiene repercusiones en todo el organismo que, en una fase inicial, se asocian con hambre, fatiga y agotamiento.
Según la CDC, el agua es clave para:
- Mantener una temperatura corporal normal.
- Lubricar y amortiguar las articulaciones.
- Proteger la médula espinal y otros tejidos sensibles.
- Eliminar desechos a través de la orina, transpiración y deposiciones.
Uno de los órganos más afectados es el cerebro; la pérdida de electrolitos afecta directamente su funcionamiento. Además, la presión arterial puede bajar al volverse la sangre más espesa, y los riñones pueden sufrir daños severos que no siempre se advierten de inmediato, sino con el paso del tiempo.
Los efectos de la deshidratación van desde la confusión mental y cambios de humor, hasta el sobrecalentamiento, estreñimiento y la formación de cálculos renales.
Cómo hidratarse en casa
La recomendación principal es hacer un conteo consciente de la cantidad de líquido que ingieres. Esto incluye bebidas como el café, que aunque tiene un efecto diurético, sigue sumando líquido a nuestro balance hídrico.
También puedes apoyarte en:
- Infusiones herbales.
- Frutas y vegetales: La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir entre 4 porciones diarias. Además de sus beneficios nutricionales, contribuyen significativamente a la suma de líquidos totales.
- Platos de cuchara: Incluye sopas, caldos y guisos en tu menú semanal.
¿Qué hacer si no te gusta el agua sola?
Si te cuesta beber agua natural, aquí tienes estrategias prácticas:
- Saboriza tu agua: Agrega un chorrito de limón, flores de manzanilla, té verde o jamaica en pequeñas cantidades. Esto le dará un sabor delicioso sin añadir azúcares.
- Jarras de té helado: Prepáralas por la mañana para consumirlas durante el día.
- Bebidas calientes: Si prefieres lo cálido, las infusiones a media mañana o media tarde ayudan a alcanzar tu meta.
- Hazla visible: Utiliza un termo o botella llamativa y déjala en un lugar donde siempre la veas. El recordatorio visual es la herramienta más eficaz para crear el hábito.
- Control de volumen: El uso de botellas con medidas te ayudará a monitorear cuánto has ingerido realmente, especialmente si no tienes el hábito regular de beber.
Sigue leyendo:
- ¿Agua a sorbitos o un medio litro de golpe? Un experto explica cómo hidratarse mejor
- Hidratación celular y electrolitos: Prepara una bebida isotónica natural con tres ingredientes
- Lo que debes saber sobre la hidratación: ¿Solo cuenta el agua?
- 172 millones de estadounidenses beben agua contaminada con PFAS
#Vives #con #hambre #cansancio #crónico #Podrías #estar #deshidratado #sin #saberlo



