El calor extremo se ha convertido en uno de los mayores riesgos laborales durante el verano en la ciudad de Nueva York. Cada año, miles de personas desempeñan sus actividades bajo altas temperaturas, una situación que incrementa el riesgo de sufrir agotamiento por calor, deshidratación e incluso golpes de calor potencialmente mortales si no se toman las precauciones necesarias.
Las autoridades de salud y laborales recuerdan que estas emergencias son, en gran medida, prevenibles. De acuerdo con datos oficiales, más de 500 neoyorquinos murieron prematuramente el año pasado por enfermedades relacionadas con el calor, muchas de ellas evitables mediante medidas adecuadas de prevención y respuesta.
Aunque los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas enfrentan un riesgo especialmente elevado, quienes trabajan largas jornadas al aire libre o en espacios con altas temperaturas también forman parte de los grupos más vulnerables durante las olas de calor, como la que se vive esta semana.
¿Qué trabajadores enfrentan mayor riesgo?
El Departamento de Trabajo del Estado de Nueva York advierte que el calor extremo representa un peligro ocupacional tanto en interiores como en exteriores. Sin embargo, quienes realizan actividades físicas intensas bajo el sol o en ambientes calurosos tienen una exposición mucho mayor.
Entre los trabajadores con mayor riesgo se encuentran los empleados de la construcción, repartidores de aplicaciones, vendedores ambulantes, trabajadores de almacenes y personal de cocinas y restaurantes, quienes pueden estar expuestos durante varias horas a temperaturas elevadas y altos niveles de humedad.
Las autoridades enfatizan que las enfermedades y muertes relacionadas con el calor pueden evitarse cuando existen protocolos de seguridad adecuados y se aplican de manera constante.
Obligaciones de los empleadores durante el calor extremo
Las normas laborales estatales establecen que los empleadores tienen la responsabilidad de proteger a sus trabajadores frente a peligros conocidos, incluido el calor extremo.
Una de las principales obligaciones consiste en proporcionar suficiente agua potable. Cada trabajador que desempeñe labores al aire libre debe tener acceso a por lo menos 32 oz de agua fresca por hora para mantenerse hidratado y reducir el riesgo de agotamiento por calor o golpe de calor.
Asimismo, cuando el índice de calor alcanza los 80°F (27°C) o más, las empresas deben habilitar áreas de sombra o espacios de enfriamiento. Estos lugares pueden ser zonas sombreadas al aire libre o áreas con ventilación mecánica que permitan disminuir la temperatura corporal de los trabajadores.
Los descansos remunerados también forman parte de las medidas obligatorias. Si el índice de calor supera los 80°F (27°C) , los empleados deben poder realizar pausas periódicas en espacios frescos. Cuando la temperatura percibida alcanza o rebasa los 90°F (32°C), las pausas deben aumentar en frecuencia y seguir un horario previamente establecido por escrito, tomando en cuenta la intensidad de las tareas.
Capacitación y planes de emergencia
El Departamento de Trabajo también exige que empleadores y supervisores reciban capacitación anual para prevenir enfermedades relacionadas con el calor.
Esta formación debe incluir el reconocimiento de los síntomas de agotamiento por calor y golpe de calor, los protocolos de emergencia, las medidas para reducir la exposición a temperaturas extremas y los procedimientos de respuesta rápida en caso de una emergencia médica.
Además, las empresas deben contar con un plan escrito de actuación ante episodios de calor extremo que permita responder con rapidez cuando las condiciones climáticas representen un peligro para el personal.
Uno de los aspectos más importantes para prevenir enfermedades relacionadas con el calor es la aclimatación, un proceso mediante el cual el cuerpo se adapta gradualmente a las altas temperaturas.
Esta medida resulta especialmente importante para trabajadores de nuevo ingreso o para quienes regresan a sus actividades después de varios días sin exposición al calor. Los empleadores deben implementar programas específicos para facilitar esa adaptación y vigilar posibles signos de estrés térmico durante los primeros días de trabajo.
¿Cómo pueden protegerse los trabajadores?
Aunque las empresas tienen responsabilidades legales, los trabajadores también pueden adoptar medidas para reducir los riesgos durante las jornadas de calor intenso.
Los especialistas recomiendan beber agua con frecuencia, incluso cuando no exista sensación de sed, realizar descansos periódicos en lugares frescos o con sombra, utilizar ropa ligera y transpirable siempre que el tipo de trabajo lo permita, vigilar la aparición de síntomas relacionados con el calor y reportar cualquier malestar físico de inmediato.
También es recomendable que los empleadores proporcionen prendas o equipos de protección que ayuden a disminuir la exposición al calor cuando las condiciones laborales así lo permitan.
Reconocer las señales de alerta puede salvar vidas. Entre los síntomas más comunes de una enfermedad relacionada con el calor se encuentran mareos, dolor de cabeza, sudoración excesiva o ausencia de sudor, náuseas, debilidad extrema, confusión y desmayos.
Si una persona presenta síntomas de golpe de calor, pierde el conocimiento o muestra signos de confusión severa, se debe llamar inmediatamente al 911 para recibir atención médica de emergencia. Actuar con rapidez puede evitar complicaciones graves y proteger la vida de los trabajadores durante las olas de calor que afectan a Nueva York.
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