Viudo demanda a McDonald’s por no auxiliar a su esposa durante ataque mortal en drive-thru de Los Ángeles

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Un viudo de California presentó una demanda contra McDonald’s y 2 operadores franquiciatarios al asegurar que empleados del restaurante observaron sin intervenir cómo su esposa era atacada mortalmente por un hombre sin hogar en el carril de drive-thru, sin hacer ningún intento por auxiliarla o pedir ayuda de emergencia.

José Juan Rangel, de 75 años, interpuso la querella el 8 de enero en la Corte Superior del condado de Los Ángeles, casi 2 años después de que su esposa, María Vargas Luna, de 58, sufriera lesiones cerebrales catastróficas tras un altercado en un McDonald’s del vecindario de Boyle Heights, en el este de Los Ángeles.

De acuerdo con la demanda, obtenida por Law & Crime, la pareja estaba dentro de su automóvil esperando ser atendida en el drive-thru cuando un hombre identificado posteriormente como Charles Cornelius Green Jr. se acercó a ellos en marzo de 2024. Green, descrito como un “vagabundo conocido” por empleados del restaurante, habría estado merodeando por el área durante al menos 10 minutos antes del ataque, pidiendo dinero a los clientes.

El abogado de Rangel, Ali R. Kazempour, afirmó que los trabajadores tuvieron tiempo suficiente para notar el comportamiento errático y potencialmente peligroso del sujeto. Según la querella, Green finalmente se lanzó contra Rangel y lo golpeó repetidas veces en el rostro a través de la ventana abierta del lado del conductor.

Ante la agresión, Luna salió del vehículo para intentar ayudar a su esposo. Sin embargo, Green la empujó violentamente al suelo, provocando que su cabeza impactara contra el asfalto. La caída le causó lesiones cerebrales irreversibles que derivaron en daño neurológico permanente, según el documento judicial.

Empleados no habrían pedido ayuda

Uno de los ejes centrales de la demanda es la presunta inacción del personal del restaurante. El escrito sostiene que los empleados “nunca llamaron a las fuerzas del orden ni solicitaron asistencia médica de emergencia” durante el ataque, pese a que existían “señales visibles de advertencia” que hacían previsible la violencia.

“Los empleados de los demandados tuvieron tiempo suficiente para observar la conducta de Green, reconocer el peligro e intervenir antes de la agresión”, señala el texto. La querella agrega que, incluso sin un guardia de seguridad en el lugar, el personal tenía el deber de “responder de manera razonable” una vez que el individuo comenzó a comportarse de forma amenazante.

La policía llegó al sitio después de que Rangel ya había sido golpeado y su esposa yacía inconsciente en el pavimento. Luna fue trasladada de urgencia a un hospital, donde permaneció conectada a soporte vital durante varios meses. Finalmente, murió a consecuencia de las lesiones sufridas en la caída.

Un lugar con historial de violencia

El documento judicial también describe al restaurante de McDonald’s como un foco recurrente de criminalidad. Según la demanda, el Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) respondió en 132 ocasiones a incidentes violentos o actividades delictivas en esa sucursal entre 2020 y marzo de 2024.

De esas intervenciones, al menos 90 habrían estado relacionadas con hechos criminales o violentos, y unas 70 involucraron agresiones, golpes o disturbios. “Estos eventos repetidos pusieron a los demandados en aviso real y constructivo de que la violencia, el allanamiento y el merodeo creaban condiciones persistentes y peligrosas en la propiedad”, afirma el texto.

La querella sostiene que Green era un rostro familiar para el personal y que su presencia generaba “encuentros impredecibles y alarmantes” para los clientes. A pesar de ello, los operadores del restaurante no habrían implementado medidas de seguridad adicionales ni contratado personal de vigilancia.

“Al no emplear guardias de seguridad ni adoptar protocolos de protección, permitieron que Green permaneciera en la propiedad y crearon las condiciones que condujeron directamente al ataque”, indica la demanda.

Cargos penales y críticas a la fiscalía

Tras el incidente, Green enfrentó inicialmente cargos por agresión grave y delitos menores. No obstante, los fiscales retiraron el cargo de felonía después de determinar que la caída de Luna fue accidental, según reportó Fox 11. Posteriormente, Green fue liberado bajo palabra y el caso penal sigue sin resolverse.

La hija de la pareja, Verónica Rangel, criticó duramente al entonces fiscal de distrito del condado de Los Ángeles, George Gascón, por lo que consideró una respuesta tibia ante el ataque.

“Mi padre fue golpeado y mi madrastra estaba muriendo o prácticamente muerta y, ¿dónde está la justicia? No hubo justicia en absoluto!, declaró Verónica Rangel a la cadena KTLA en ese momento.

Respuesta de McDonald’s

En un comunicado, Dean Sanchez, propietario y operador de la sucursal implicada, expresó condolencias a la familia, pero negó las acusaciones.

“Nuestros corazones están con el señor Rangel y su familia tras este trágico incidente. Somos un negocio familiar profundamente comprometido con servir de forma segura a la comunidad local. Si bien no podemos hacer más comentarios por el litigio en curso, no creemos que los hechos respalden estas afirmaciones y responderemos plenamente por los canales legales correspondientes”, afirmó.

La demanda

Rangel busca una compensación por negligencia, sufrimiento emocional y muerte por negligencia. La querella acusa a los demandados de no vigilar adecuadamente las áreas de clientes, ignorar un peligro evidente y no actuar pese a que la agresión se desarrolló “a plena vista durante varios minutos”.

“Pese al historial de incidentes similares, las señales de alerta inmediatamente antes del ataque y la violencia desarrollándose frente a sus ojos, los demandados optaron por no tomar ninguna acción para proteger al señor Rangel o a su ahora fallecida esposa”, concluye el documento.

El caso pone nuevamente en el centro del debate la responsabilidad legal de los comercios frente a hechos violentos previsibles en sus instalaciones y el deber de sus empleados de actuar ante situaciones de riesgo inminente, especialmente en zonas con antecedentes reiterados de criminalidad.

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