El sistema escolar publicará reglas sobre IA en aulas, en medio de debate por privacidad, aprendizaje y rol docente
El sistema de escuelas públicas de la ciudad de Nueva York se prepara para dar un paso clave en la integración de la inteligencia artificial (IA) en las aulas.
Este martes, las autoridades educativas presentarán una guía oficial que busca establecer límites claros y oportunidades para el uso de esta tecnología en el entorno escolar.
El anuncio fue confirmado por el canciller de escuelas, Kamar Samuels, durante una audiencia del Concejo Municipal. La publicación de estas directrices llega en un momento de creciente tensión entre padres, docentes y autoridades, quienes mantienen posturas divididas sobre el impacto de la IA en la educación.
Un primer paso hacia una política integral
De acuerdo a NY Daily News, la guía que será publicada representa apenas la base de un marco más amplio que el Departamento de Educación planea desarrollar. Según explicó Samuels, el documento incluirá mecanismos para que la comunidad educativa participe en su evolución.
“Estamos comprometidos con el uso responsable de la tecnología”, señaló el funcionario, en una reciente asamblea pública en Manhattan, subrayando que la IA puede ofrecer beneficios importantes, pero solo si se implementa con salvaguardas adecuadas.
De acuerdo a Gothamist, la jefa académica del sistema, Miatheresa Pate, adelantó que, tras la publicación, se abrirá un período de 45 días para recibir comentarios del público. Posteriormente, se elaborará una versión más completa, descrita como un “manual” o “playbook” para las escuelas.
Uno de los elementos centrales será un sistema tipo semáforo que clasificará los usos de la IA en 3 categorías: permitidos, restringidos y prohibidos. Este modelo busca ofrecer claridad en un contexto donde la adopción tecnológica ha avanzado más rápido que la regulación.
Uso creciente tras el fin de la prohibición
El debate actual tiene su origen en 2023, cuando el sistema escolar levantó la prohibición sobre el uso de ChatGPT. Desde entonces, tanto estudiantes como maestros han incorporado herramientas de IA en sus rutinas diarias, aunque sin lineamientos uniformes a nivel de toda la ciudad.
Esta falta de reglas claras ha generado incertidumbre. Algunos consejos escolares y organizaciones comunitarias han impulsado resoluciones para establecer una moratoria en el uso de IA, con propuestas que sugieren pausas de hasta dos años.
El presidente del sindicato docente United Federation of Teachers, Michael Mulgrew, advirtió que la tecnología debe utilizarse con cautela.
“El vínculo humano entre educadores y estudiantes no puede ser reemplazado”, afirmó, al tiempo que pidió regulaciones que protejan tanto a los alumnos como a sus datos personales.
En las aulas, la realidad es más matizada. Muchos profesores ya utilizan IA como herramienta de apoyo. Es el caso de Jennifer Watters, maestra de tercer grado en Queens, quien emplea estas tecnologías para calificar trabajos, planificar clases e incluso adaptar contenidos culturales a sus estudiantes.
Watters también ha usado IA para ayudar a alumnos que están aprendiendo inglés o que tienen dificultades de lectura, mediante traducciones y materiales audiovisuales personalizados.
Sin embargo, la docente considera que la guía llega tarde y subraya la necesidad de incluir a los maestros en la toma de decisiones. “La ciudad es un sistema enorme. No todos tienen claro qué información se puede compartir o no”, explicó a NY Daily News, en referencia a la protección de datos personales.
Otra experiencia destacada es la de Linda Noble, profesora de estudios sociales, quien desarrolló su propio modelo de lenguaje al que llamó “Alice”. Esta herramienta le permite co-crear planes de estudio y analizar el desempeño de sus estudiantes.
Para Noble, la IA puede mejorar la práctica docente, pero insiste en que debe usarse con pensamiento crítico. “Los datos tienen sesgos y las respuestas no siempre son correctas”, advirtió.
Preocupaciones por privacidad y aprendizaje
Las críticas más fuertes provienen de grupos de padres y defensores de la privacidad. Leonie Haimson, cofundadora de una coalición en defensa de la privacidad estudiantil, expresó su preocupación por el impacto de la IA en el desarrollo académico.
Según Haimson, existen riesgos de desinformación, pérdida de habilidades y afectaciones a la creatividad. También alertó sobre el manejo de datos sensibles de los estudiantes.
Estas inquietudes se han intensificado con propuestas recientes, como la señalada por Chalkbeat sobre la creación de una escuela pública centrada en IA en el distrito financiero de Manhattan. La iniciativa ha generado rechazo entre algunos sectores, que consideran que el sistema educativo debería priorizar enfoques más tradicionales y centrados en la interacción humana.
Un debate que recién comienza
La publicación de la guía no resolverá de inmediato las tensiones, pero marca un punto de inflexión en la política educativa de la ciudad más grande de Estados Unidos.
El desafío será encontrar un equilibrio entre innovación y responsabilidad. Mientras algunos ven en la IA una herramienta capaz de transformar el aprendizaje, otros temen que su uso descontrolado pueda erosionar los fundamentos de la educación.
En este contexto, la participación de la comunidad será clave para definir el rumbo. Las decisiones que tome NYC podrían convertirse en un modelo, o una advertencia, para otros sistemas escolares en el país.
Por ahora, lo único claro es que la IA ya está dentro de las aulas, y su regulación será determinante para el futuro de millones de estudiantes.
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Fuente Informativa
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