Hay un problema narrativo que Hollywood rara vez resuelve bien: ¿cómo hacer una película sobre cambio climático, ecosistemas y activismo juvenil que realmente sea divertida? La mayoría fracasa en el intento. O terminan siendo sermones disfrazados de entretenimiento, o diluyen el mensaje hasta que desaparece.
“Hoppers”, la película número 30 de Pixar que se estrena el 6 de marzo, resolvió ese problema de una forma poco convencional: contrataron a una científica especialista en castores para trabajar durante cuatro años y medio con el equipo creativo. Y luego dejaron que un director de televisión obsesionado con la comedia construyera la película alrededor de esa investigación.
Es raro. Es arriesgado. Y según el equipo creativo, es exactamente lo que querían hacer.
La científica que puso en el foco a unos héroes inesperados
Emily Fairfax es ecohidróloga. Su trabajo académico se centra en cómo los castores construyen humedales que funcionan como cortafuegos naturales durante incendios forestales. Cuando Pixar la contactó en 2021, el estudio apenas sabía que la película sería sobre castores. Querían ayuda para entender qué hacían estos animales realmente.
Lo que comenzó como consultoría de investigación se convirtió en colaboración de cuatro años y medio.
“Los castores son especies clave,” explica John Kim, supervisor de historia en “Hoppers”, durante la presentación de prensa en Pixar Studios a mediados de enero. “Empezamos a aprender cosas fascinantes. Construyen diques. Crean ecosistemas completos. Donde construyen humedales, esa área queda protegida de incendios forestales”.
Esa información se convirtió en la columna vertebral de la trama.
“Hoppers” cuenta la historia de Mabel (voz de Piper Curda), una joven de 19 años obsesionada con animales que descubre una tecnología que le permite transferir su consciencia a cuerpos robóticos de animales. Su misión: infiltrarse en la sociedad de castores y animales para proteger un bosque amenazado por un alcalde corporativo (Jon Hamm) que quiere construir una carretera.
Pero lo más interesante no es la premisa, sino cómo Pixar integró ciencia real sin que la película se sintiera como documental educativo.
La película originalmente iba a ser sobre pingüinos
“Daniel realmente quería hacer una película de pingüinos,” recuerda Margaret Spencer, del equipo de historia. “Pero desafortunadamente había demasiadas películas de pingüinos en el mercado. Así que tuvo que elegir otro animal”.
Ese animal resultó ser castor. Y según el equipo, fue coincidencia afortunada.
Durante la pandemia, Pixar trabajó con Damon Lindelof, creador de Lost, en sesiones de desarrollo creativo. Lindelof les dio un consejo claro: “La película es demasiado grande. Háganla en un área local”.
Tenía razón. La versión con pingüinos era muy distinta, tipo Misión: Imposible, con múltiples locaciones internacionales. Cuando Pixar redujo el alcance geográfico y cambió a castores, algo se desbloqueó.
“Fue casi un accidente feliz,” dice Kim. “Todos estos hechos sobre castores (cómo construyen diques, cómo crean humedales) funcionaban mejor en la historia que queríamos contar”.
La investigación de Emily Fairfax sobre cómo los castores mitigan incendios forestales se volvió narrativamente relevante. El escenario dejó de ser un bosque genérico para convertirse en un ecosistema específico donde los castores tenían función real, documentada científicamente.
Eso le dio a la película algo que pocas películas ambientales logran: peso científico sin pesadez narrativa.
La sala donde se hace la comedia
Pero la ciencia sola no resuelve el problema de tono. Pixar necesitaba que “Hoppers” fuera genuinamente divertida. Para eso, confiaron en Daniel Chong.
Chong creó We Bare Bears para Cartoon Network, donde produjo 140 episodios en cinco años. Esa experiencia televisiva le enseñó algo que el cine de animación tradicional rara vez practica: velocidad en la iteración de comedia.
“La forma en que trabajamos en la historia de ‘Hoppers’ se sintió muy especial,” explica Margaret Spencer. “Nos sentábamos en una sala todos los días. Daniel escribía un nuevo problema en el pizarrón blanco. Y desde ahí era free-for-all: dibujar ideas, pitchear, debatir, ponerte las manos en la cabeza, tomar café”.
El proceso era deliberadamente caótico. El equipo generaba cientos de ideas diariamente. Las colgaban en la pared. Elegían las más divertidas. Las mostraban a otros departamentos como edición para ver cómo reaccionaban.
“Si les gustaba,” continúa Spencer, “entonces entraba en la película”.
Ese método—más cercano a una writers’ room televisiva que a un estudio de animación tradicional—permitió que “Hoppers” mantuviera ritmo acelerado sin sacrificar precisión científica.
Cómo lograron integrar a los activistas en la producción de la película
A mediados de producción, Pixar hizo algo poco común: invitó a un grupo de activistas de Gen Z a almorzar en el estudio.
“Hablamos con ellos sobre cómo se sentían respecto a los temas por los que luchaban,” recuerda John Kim. “Qué hacían para intentar hacer diferencia. Tratamos de capturar las emociones que compartieron con nosotros”.
Lo que descubrieron cambió al personaje de Mabel.
“Cuando hablamos con ellos, nos dimos cuenta de que eran todas Mabels que ya habían completado su arco,” explica Margaret Spencer. “Ya habían evolucionado. Eran elocuentes, colaborativos, invitaban a otros a participar”.
Mabel originalmente era impulsiva, tomaba riesgos sin pensar. Después de ese almuerzo, el equipo decidió que su arco narrativo debía ser aprender a trabajar colaborativamente, a pensar antes de actuar, a invitar en lugar de imponer.
Esa decisión evitó que “Hoppers” cayera en el cliché del activista solitario que salva al mundo. En su lugar, Mabel aprende que el cambio requiere construir coaliciones.
84 tomas de una línea: la obsesión por el timing
Hay una línea en “Hoppers” que dice: “This is like Avatar.”
Es chiste auto-consciente sobre la premisa de transferencia de consciencia. Piper Curda, quien voz a Mabel, tuvo que grabar esa línea 84 veces.
“No es crítica a Piper,” aclara Daniel Chong durante la conferencia de prensa. “Ella hizo 84 lecturas completamente diferentes. Esto habla de cuán específico soy con la comedia. Un pequeño cambio puede hacer algo 10 por ciento más divertido”.
Lo que Chong buscaba era inflexión que sonara accidental. Natural. Lanzada sin esfuerzo. “Ahí es cuando se vuelve más divertido,” explica. “Porque no se siente actuado”.

A veces el cambio venía porque la historia evolucionó. El setup de la broma cambió. Las escenas previas se modificaron. Eso significaba que la inflexión del lunes ya no funcionaba el martes.
Esa iteración obsesiva es posible únicamente porque Pixar trabaja bajo un techo. “Cuando trabajas a distancia, envías algo, recibes notas, y es todo,” explica Nicole Grindle, la productora. “Nosotros podemos trabajar muy de cerca con cada cosa y refinarlo constantemente”.
Las sesiones diarias de “Hoppers” donde todo el equipo revisa cada frame diariamente, se convirtieron en laboratorios de timing cómico. Animadores, storyboarders, directores de voz, todos opinando sobre cómo debería sonar una línea.
Por qué funciona
Cuando “Hoppers” se proyectó internamente en Pixar, algunos empleados preguntaron: “¿Esto es una película de Pixar?”.
El ritmo era diferente. La comedia tenía filo. Había tomas de cámara que parecían extraídas de una sitcom. El surrealismo ocupaba más espacio del habitual en el universo visual de Pixar.
Nicole Grindle lo admite sin rodeos: “Algunos vieron los primeros cortes y pensaron: ‘¿Esto es Pixar?’”.
Pero Pete Docter, Andrew Stanton y Lee Unkrich—los directores fundacionales del estudio—vieron la película y la respaldaron inmediatamente. “Supieron que era algo que podía existir aquí”, recuerda Chong.
El resultado es película que educa sin predicar. Que entretiene sin diluir el mensaje. Que logra algo raro en cine contemporáneo: hacer que la ciencia y la comedia coexistan sin que una sacrifique a la otra.
El casting que nadie esperaba
Meryl Streep nunca había trabajado en una película de Pixar. A los 77 años, “Hoppers” marca su debut en el estudio como la voz de Insect Queen, la antagonista principal.
“Usamos a Meryl como referencia cuando diseñábamos el personaje,” explica Nicole Grindle. “Necesitábamos que la gente entendiera cuán seria y poderosa era. Pero no pensamos que realmente podríamos castearla”.
Decidieron intentarlo de todas formas. Cuando le mostraron la película en Zoom antes de que firmara, Streep se rio. Mucho. “Había un sentido de juego en ella cuando grabamos,” recuerda Grindle.
Ese tono serio, pero juguetón, define gran parte del elenco. Bobby Moynihan (Saturday Night Live) voz a King George, el líder castor carismático que se convierte en aliado de Mabel. Jon Hamm (Mad Men) interpreta al alcalde Jerry Generazzo, el villano corporativo con planes para destruir el Glade.

El elenco también incluye a Kathy Najimy, Dave Franco, Eduardo Franco, Aparna Nancherla y el fallecido Isiah Whitlock Jr., en lo que resultó ser su último proyecto cinematográfico. Whitlock grabó una línea (“flap around and find out”) que se convirtió en uno de los momentos más celebrados durante las proyecciones internas.
Qué esperar el 6 de marzo
“Hoppers” dura aproximadamente 105 minutos. Pixar lo describe como “comedia de aventura”, pero el equipo insiste en que el humor es el motor principal.
“Queríamos hacer una película realmente divertida,” dice Daniel Chong. “Todos hablan de Pixar como el estudio que te hace llorar. Y es cierto. Pero para mí, Pixar siempre ha sido sobre personajes cómicos en los que inviertes”.
El ritmo es más rápido que películas previas de Pixar. Hay más chistes por minuto. Los cortes son más abruptos, más cercanos al timing televisivo que Chong perfeccionó en “We Bare Bears”. Hay momentos de surrealismo visual que se sienten deliberadamente extraños dentro del canon Pixar.
Para audiencias que buscan película ambiental sin sermones, o comedia familiar con sustancia real, “Hoppers” ofrece exactamente eso. Es rara en el sentido de que confía en que su audiencia puede manejar ciencia real mientras se divierte. Que puede procesar activismo juvenil sin sentirse manipulada. Que puede reírse de un chiste sobre Avatar y luego aprender algo sobre especies clave en la misma escena.
Eso no garantiza que será éxito comercial. Pero sí garantiza que será diferente a cualquier cosa que Pixar haya hecho antes.
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