La ciudad de los rascacielos con más de un millón de edificios y 1,700 parques públicos continúa buscando terrenos para el desarrollo de proyectos residenciales y corporativos. La actual crisis habitacional ha intensificado el último año, la necesidad de identificar nuevos espacios y modificar las normativas de zonificación con el fin de levantar nuevas torres de viviendas en espacios que hasta hace poco no eran permitidos. Ante esta prioridad de expandir el inventario residencial, diversos sectores ambientalistas siguen expresando su preocupación sobre la disminución de las zonas verdes en los distintos vecindarios de la ciudad.
Como está claramente documentado históricamente en los vecindarios más pobres, los pulmones vegetales suelen estar 20% mucho menos disponibles si se contrasta con las zonas más acomodadas.
Precisamente en el marco del Día de la Tierra de la Ciudad de Nueva York, el Concejo Municipal votó para aprobar un paquete legislativo integral, destinado a estudiar la mejor manera de aumentar los espacios verdes en las comunidades desatendidas.
“El Concejo está tomando medidas para hacer de nuestra ciudad un lugar más verde, saludable y equitativo. Este paquete amplía el acceso a los espacios verdes, refuerza las protecciones ambientales y mejora la forma en que la Ciudad gestiona el agua y los residuos”, declaró la presidenta del Concejo, Julie Menin.
Además, surge otra iniciativa legislativa para mejorar la conciencia pública y el acceso a los senderos de los parques, llevar a cabo un programa piloto sobre el uso de pavimentos refrigerantes en parques y áreas de juego, y crear una junta asesora para la gestión de la vida silvestre.
Los llamados pavimentos refrigerantes son materiales diseñados para reflejar más radiación solar y absorber menos calor que el asfalto tradicional.
A diferencia de las superficies convencionales, que pueden alcanzar temperaturas extremadamente altas en verano, estos recubrimientos con compuestos especiales ayudan a reducir el fenómeno conocido como “isla de calor urbana”, que eleva la temperatura en zonas densamente construidas.
El paquete también incluye una iniciativa para exigir a las agencias municipales que preparan y sirven comidas que separen los residuos orgánicos, y para mejorar las pruebas que miden los niveles de contaminación en los cuerpos de agua de la ciudad de Nueva York.
Buscando espacios verdes
La ley 740-A patrocinada por el concejal Ty Hankerson, exigiría al Departamento de Parques y Recreación (DPR), así como a otras agencias municipales, realizar un estudio para identificar, como mínimo, los 10 distritos comunitarios con menor cantidad de espacios verdes, y formular recomendaciones al Alcalde y al Concejo Municipal sobre cómo aumentar los espacios verdes, incluyendo las áreas de parques.
Otro anteproyecto patrocinado por el concejal James F. Gennaro, exigiría al DPR publicar en su sitio web un mapa de los senderos ubicados en cada parque o propiedad bajo su jurisdicción.
El DPR estaría obligado a actualizar dicho mapa tras completar cualquier proyecto que mejore un sendero existente o cree uno nuevo. Según este proyecto de ley, el DPR tendría que evaluar de qué manera cualquier proyecto que mejore o cree un sendero contribuiría a mejorar el acceso público.
La ciudad de Nueva York posee uno de los sistemas de parques urbanos más extensos de los Estados Unidos. La mayor parte de los espacios verdes e instalaciones recreativas fueron creados a mediados del siglo XX.
Barrios “pobres en parques”
Aunque hasta ahora no existe una lista oficial de los barrios con menos parques, algunos estudios de equidad ambiental, como los de Trust for Public Land y análisis de NYC Parks, coinciden en un patrón: los llamados “barrios pobres en parques” se concentran en zonas densamente pobladas, de bajos ingresos y con alta presencia de comunidades latinas y afroamericanas.
En estos sectores, el problema no es la ausencia total de parques, sino la escasez de espacios verdes de calidad y suficientes por habitante.
El Bronx encabeza la lista de áreas más afectadas, con vecindarios como Mott Haven, Melrose, Hunts Point, Highbridge y Soundview.
En Brooklyn, localidades como Brownsville, East New York y partes de Crown Heights y Bedford-Stuyvesant enfrentan una distribución desigual del verde urbano. En Queens, zonas como Jamaica, Far Rockaway y Corona combinan alta densidad con infraestructura verde limitada.
El Departamento de Parques (NYC Parks) identificó el año pasado 44 terrenos, uno en el Distrito Comunitario 5 de Brooklyn, que incluye East New York y Cypress Hills, y otro en el Distrito Comunitario 3 de Queens, que incluye Jackson Heights, East Elmhurst y Corona para la creación de nuevos sitios verdes de recreación.

Sobre la calidad del agua
Otra propuesta patrocinada por el concejal James F. Gennaro, exigiría al Departamento de Protección Ambiental de la Ciudad de Nueva York (DEP) realizar pruebas de calidad del agua en un mínimo de 15 puntos de muestreo dentro de los cuerpos de agua de la ciudad.
Específicamente se requeriría que el DEP seleccione estos puntos de muestreo en áreas utilizadas para actividades recreativas, tales como la navegación y la pesca, situadas a menos de 1,000 pies de una descarga de alcantarillado combinado, y a una distancia de entre 5 y 20 pies de la orilla del cuerpo de agua o de cualquier otro punto de acceso, o lo más cerca posible de dicha orilla o punto de acceso, siempre y cuando se mantenga una profundidad de agua de al menos 5 pies.
En virtud de este proyecto de ley, dichas pruebas deberían realizarse mensualmente entre noviembre y abril y semanalmente entre mayo y octubre.
Por último, el proyecto de ley exigiría al DEP publicar en línea los resultados de sus pruebas de calidad del agua: los resultados relativos a la presencia de bacterias se publicarían semanalmente, mientras que los indicadores de otros parámetros de calidad del agua se publicarían trimestralmente.
“El Día de la Tierra es un momento propicio para reflexionar sobre que se hace en Nueva York para mejorar la calidad de nuestros espacios verdes y acuáticos. No se trata de grandes objetivos. Se trata también de garantizar que las personas puedan disfrutar de sus parques locales y sentirse seguras al acceder a nuestras vías fluviales”, afirmó el concejal.
A juicio de Gennaro se trata de medidas sencillas y prácticas que hacen que nuestro entorno sea más seguro y accesible, medidas que sumadas al paquete legislativo más amplio sobre el cambio climático tratan de acercarse a una Gran Manzana “más verde, más saludable y más sostenible”.
En peligro de extinción
Adicionalmente, en la cámara municipal se emitió la resolución 351, patrocinada por el concejal Harvey Epstein, en donde se reconoce las contribuciones de la Ley Federal de Especies en Peligro de Extinción al entorno natural de la ciudad de Nueva York.
En el contexto urbano, estas protecciones no son simbólicas. Como destacan algunos reportes, especies como el chorlito nevado (Piping Plover) en las playas de Queens o el esturión atlántico en el río Hudson evidencian que en una de las ciudades más densas del mundo, persisten ecosistemas frágiles que dependen de políticas de conservación mucho más activas.
“Esto representa a uno de los compromisos más firmes de nuestra nación para preservar la biodiversidad y salvaguardar las especies vulnerables. Queremos proteger la vida silvestre en peligro, preservar los ecosistemas frágiles y asegurar que las generaciones futuras hereden una ciudad que respete y sostenga el mundo natural”, declaró el legislador.
Como destaca el Departamento de Conservación Ambiental del Estado de Nueva York, el río Hudson alberga dos especies: el esturión del Atlántico y el esturión de hocico corto y se tiene claramente definido que está en peligro de extinción por la sobrepesca, la contaminación, la pérdida de hábitat y su lenta capacidad de reproducción.
Queremos proteger la vida silvestre en peligro, preservar los ecosistemas frágiles y asegurar que las generaciones futuras hereden una ciudad que respete y sostenga el mundo natural”
Marginados de espacios verdes
Los parques de la ciudad de Nueva York generan miles de millones de dólares en beneficios económicos y sociales cada año, pero ese impacto positivo no se distribuye de manera equitativa entre sus residentes, según revela el informe sobre los Beneficios Económicos de los Parques en NYC, difundido por Esri, un software de sistemas de información geográfica (SIG) y basado en datos de Trust for Public Land.
El estudio destaca que el sistema de parques aporta valor a la economía mediante la reducción de costos de salud, el aumento del valor inmobiliario y su contribución ambiental, como la mejora de la calidad del aire y el manejo de aguas pluviales.
Sin embargo, detrás de estos beneficios agregados se esconde una brecha significativa: los vecindarios de menores ingresos cuentan con menos espacios verdes, parques más pequeños y menor inversión histórica.
Aunque el informe señala que casi todos los neoyorquinos viven a poca distancia de un parque, expertos advierten que esta métrica no refleja la calidad ni la capacidad real de esos espacios.
“En comunidades de bajos recursos, los parques suelen ser más limitados en tamaño y equipamiento, lo que reduce su impacto en la salud y el bienestar de los residentes”, se puntualiza.
El informe divulgado en 2023 también resalta que los parques reciben cientos de millones de visitas al año y funcionan como una infraestructura clave para la ciudad, pero los urbanistas subrayan que el acceso equitativo a espacios verdes de calidad sigue siendo un desafío pendiente, especialmente en distritos históricamente marginados.
El dato:
- 21,2% menos espacios verdes tienen los vecindarios de bajos ingresos de la Gran Manzana en comparación con los de altos ingresos. Esto significa que los barrios más pobres tienen aproximadamente una quinta parte menos de acceso a parques en su entorno inmediato, establece el reporte de Esri.
- 1,700 parques públicos están contabilizados en NYC, con una distribución desigual: Brooklyn lidera en parques cerca de vecindarios, El Bronx y Queens en extensión, mientras que Manhattan registra la menor proporción de áreas verdes por habitante debido a su densidad urbana.

