sábado 31 enero 2026

¿Qué es el pensamiento crítico?

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Elegir y decidir pueden parecer, a todas luces, un par de verbos de lo más corrientes. Los usamos todos los días y difícilmente vemos algo más allá de ellos mismos más que su propia función. Decidir significa en latín “resolver” y también “cortar”. Podemos definir “decidir” como “formar el propósito de hacer algo, o hacer una elección, tras la reflexión sobre algo”. Y una de las primeras formas de traducción del latín de “elegir” es “deliberación y libertad de actuar” que debemos sumar a “escoger o preferir a alguien o algo para un fin” como bien nos dice la RAE.

¿Por ahora no pierdes pie verdad? Pero ¿qué te parece si te afirmo que “la decisión” y “la elección” son la articulación que se precisa entre ética y moral?

Sé que llevamos mucho tiempo tratando distintos temas filosóficos relacionados con el mundo de la ética, entendiendo esta como la disciplina filosofía que se encarga del estudio de las morales y sus reglas. Pero déjame que te lo afine un poco más antes de que te dé una alferecía, y si no sabes qué es una “alferecía” te recuerdo que Google es tu amigo… a veces.

Hemos definido a la ética en sí, como el modo de relación de los animales humanos, por tanto, es un campo vastísimo de posibilidades de acción sin cortapisas (escuchamos, pero no juzgamos). Y a la moral la hemos definido como el conjunto de reglas y principios con los que reglamos y concretamos ese vasto espacio ético. ¿Bien?

Pues la forma de adecuar y dar posibilidad de ser a la moral, como herramienta necesaria para acotar la ética, son las acciones a las que llamamos “elección” y “decisión”. Nada más y nada menos. Y, por si lo dudabas, el que debe elegir y decidir eres tú tanto como yo. (1) Estos dos conceptos no son tan corrientes como pensábamos al principio, y todos los estudiosos de la ética han dedicado tantas páginas y horas de trabajo que jamás podré resumírtelas en tan pocas letras. En fin.

Frente al ruido de las teorías conspirativas, el pensamiento crítico no mira hacia otro lado: se planta delante y decide qué merece ser creído. Foto: Istock

Lo que sí puedo hacer, es explicarte que elegimos y decidimos siempre dentro del marco de posibilidades que nos da la moral que, como sociedad aceptamos y nutrimos. Elegir o decidir, desde fuera de estas lindes, siempre será una cuestión delicada y no carente de peligros, pues no sería improbable que estuviéramos cometiendo hasta algún tipo de delito. Si no lo tienes esto del todo claro intenta tomar como esclavo a tu vecino senegalés del quinto o, en tu próximo viaje a la India, sacrifica a una de las vacas que pasean libres por la calle y hazte con ella una milanesa con patatas fritas, ya me cuentas cómo te va.

Aun así, me dirás que siempre podrás decidir no hacer nada, pero te diré que habrás elegido una opción también contemplada en la moral, la de no hacer nada, y que esto no te eximirá de asumir las responsabilidades de tal inacción. ¿No? Fíjate en las leyes, que como ya te conté anteriormente, son una fijación minuciosa de las morales imperantes para su obligado complimiento.

El artículo 195. 1 del Código Penal castiga la omisión de socorro al disponer: “El que no socorriere a una persona que se halle desamparada y en peligro manifiesto y grave, cuando pudiere hacerlo sin riesgo propio ni de terceros, será castigado con la pena de multa de tres a doce meses”.

Respiremos hondo y acordémonos de todos los y las imbéciles que se limitan a grabar con sus teléfonos situaciones donde la vida de otros corre peligro y no hacen nada. ¿Ya? Un par de respiraciones más y seguimos.

Es cierto que las morales limitan, pues no dejan de buscar su propia autoconservación y están diseñadas para evitar una anomalía espontánea que tensione y ponga en peligro el statu quo social. Pero toda moral ofrece un abanico de posibilidades de elección y decisión suficientemente amplio como para poder hacer muchas más cosas de las que imaginas. Claro que, para ello, necesitaremos de la mejor herramienta que el ser humano haya inventado en los últimos milenios y no es el fuego, es la razón. O para que nos podamos entender más fácilmente, el pensamiento crítico.

Bien interiorizado, el pensamiento crítico te permite acometer las mejores decisiones y elecciones dentro del mayor marco de posibilidades que dé la moral, hasta incluso haciendo que esta tenga que cambiar. Sí, veo que te acuerdas, hasta el punto de transvalorar sus principios y verse obligada a evolucionar.

¿Que qué es el pensamiento crítico exactamente? Es la pregunta que toca, y aunque hay varias definiciones posibles deja que te plantee la que más me agrada.

José Carlos Ruiz nos dirían “Porque el arte de pensar críticamente se reduce a conocer las circunstancias que nos rodean tanto a nosotros como a los demás y saber interpretar adecuadamente el contexto“. (2)

Hay quienes creen que esto del pensamiento crítico se trata de ser siempre un descreído, un negacionista de manual, dudar de todo (que esto no está mal) y no aceptar la versión “oficial” de las cosas porque patata. Pero esto se parece mucho más a ser tonto de babas que a otra cosa. Es aceptar el no por no y no pensar. No le des más vueltas.

Aquí va un ejemplo de manual. Son miles las voces las que aseguran que el ser humano no llegó a la Luna el 20 de julio de 1969. Se han escrito artículos, se han publicado videos, se han dado conferencias sobre este tema y hubo y habrá otras tantas acciones refutando estas hipótesis negacionistas. (3) Pero ni así acabamos con esta estupidez, y aunque nos pese a muchos, parece que es una idea que ha venido para quedarse, como otras tantas del mismo pelaje. Y dará igual que cuando regresemos de nuevo a la luna en 2026 se manden las imágenes de los restos de aquellos alunizajes (aquellos porque fueron seis) de hace más de cincuenta años, seguirán negándolo de manera cerril.

Pero si hacemos caso a la definición expuesta de pensamiento crítico y nos dedicamos a conocer las circunstancias de los hechos acaecidos, y a comprender su contexto, descubriremos que los Estados Unidos no eran los únicos que pugnaban por la gesta lunar. Sus archienemigos los soviéticos también jugaban en el mismo tablero y con las mismas armas. ¿Habrían conseguido los estadounidenses marcarles semejante gol, no solo de engañar a todo el mundo, sino también a la inteligencia soviética de la época? Y de lograrlo, de colarles la farsa de una llegada a una luna ficticia, ¿habrían permitido los soviéticos semejante humillación? Tienes que saber que las teorías conspirativas fueron casi coetáneas al evento en sí, y ya en 1976 se publicó el libro “Nunca fuimos a la Luna” y que la URSS cayó entre 1991 y 1992, así que tuvieron tiempo de sobra de liarla parda y no lo hicieron ¿por qué? ¿Crees que siendo el ser humano tan terriblemente cotilla y chismoso habría sido posible guardar un secreto así, entre las decenas de miles de personas involucradas directamente en el Programa Apolo?

Pensar críticamente no es negar lo que vemos, sino aprender a distinguir, entre todas las historias posibles, cuál resiste la mirada de la razón
Pensar críticamente no es negar lo que vemos, sino aprender a distinguir, entre todas las historias posibles, cuál resiste la mirada de la razón. Foto: Istock

Pues igual que debemos usar el pensamiento crítico para elegir entre la verdad y el fraude, debemos usarlo en nuestras decisiones morales. Es nuestra obligación ponernos en el lugar del otro, entenderlo, que no significa justificarlo, y elegir en base a este conocimiento. Obviamente a mayor conocimiento del otro y del mundo que compartimos, mayor capacidad de obrar bien, o de manera virtuosa que dirían los clásicos. Y si en este camino del conocer, del entender, del elegir y del decidir llegamos juntos a la conclusión de que los límites de nuestra moral deben ser superados, te aseguro que así será, como siempre ha sucedido, cuando una mayoría así se lo ha demandado. Continuará…

(1) Quitémosle un poco del hierro al asunto. ¿Conoces la película “El efecto mariposa” de Eric Bress y J. Mackye Gruber (2004)? La ciencia ficción puede ayudarnos a entender en este caso las repercusiones de elegir y dicidir.

(2) José Carlos Ruiz, “El arte de pensar” (2018)

(3) Si tienes la oportunidad echa un ojo al libro “La conspiración lunar, vaya timo” de Eugenio Manuel Fernández Aguilar (2009)

Pensar críticamente no es desconfiar de todo, sino aprender a elegir y decidir cuando el mundo se llena de relatos que compiten por ser verdad.

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