La aparición de molestias digestivas tras consumir lácteos es una situación cada vez más común en adultos, pero no necesariamente implica que estos alimentos deban eliminarse por completo. Así lo explica Delia Guadalupe Estrada Palafox, directora del Departamento Académico de la carrera de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Autónoma de Guadalajara, México, quien destaca que existen estrategias sencillas para manejar la intolerancia a la lactosa.
La especialista señala que esta condición ocurre cuando el organismo produce menos lactasa, la enzima encargada de digerir la lactosa, el azúcar natural presente en los lácteos. Al no descomponerse correctamente, la lactosa llega al intestino grueso, donde es fermentada por bacterias, generando síntomas como inflamación, gases o diarrea.
Ante esto, Estrada Palafox recomienda optar por alternativas que faciliten la digestión sin sacrificar la variedad en la alimentación. Entre ellas, destaca el consumo de productos deslactosados, que actualmente están ampliamente disponibles y permiten seguir incorporando lácteos en la dieta diaria.
Asimismo, explica que no todos los lácteos afectan de la misma manera. Los productos fermentados, como el yogur natural o el kéfir, suelen ser mejor tolerados, ya que parte de la lactosa se ha descompuesto durante su elaboración. Algo similar ocurre con algunos quesos frescos, que pueden resultar más fáciles de digerir que la leche.
Otra de las recomendaciones clave es modificar los hábitos de consumo: controlar el tamaño de las porciones, repartir la ingesta de lácteos a lo largo del día y evitar consumirlos en ayunas puede reducir significativamente las molestias digestivas.
Además, la especialista sugiere considerar bebidas vegetales como alternativas, ya que no contienen lactosa y pueden incorporarse fácilmente en distintas preparaciones.
También menciona que existen enzimas con lactasa que ayudan a digerir la lactosa, aunque enfatiza que su uso debe ser orientado por un profesional de la salud.
Finalmente, advierte que eliminar completamente los lácteos sin una adecuada planificación no es recomendable, debido a que estos aportan nutrimentos importantes. Por ello, insiste en que, ante la sospecha de intolerancia, lo más adecuado es buscar orientación profesional para mantener una alimentación equilibrada y adaptada a cada persona.
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