lunes 2 febrero 2026

Starlink se convirtió en un arma invisible utilizada en la guerra de Ucrania. Ahora SpaceX dice haberla apagado para Rusia

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En la guerra de Ucrania hay misiles, drones y artillería. Pero también hay algo menos visible y, quizá, más decisivo: conectividad. Desde 2022, el acceso a Internet satelital se convirtió en una pieza clave del conflicto. Y esa pieza tiene nombre propio: Starlink.

Esta semana, Elon Musk aseguró que su empresa, SpaceX, logró frenar el uso “no autorizado” de Starlink por parte de Rusia, después de que Ucrania denunciara que fuerzas rusas estaban empleando el sistema para guiar drones de largo alcance.

“Parece que las medidas que tomamos han funcionado”, escribió Musk en X, en un mensaje breve que encierra una implicación enorme: una empresa privada afirma haber intervenido activamente en una guerra.

De infraestructura civil a herramienta militar

© Shutterstock / Marcin Dudycz.

Starlink nació como un servicio comercial para llevar Internet a zonas remotas. Pero en Ucrania se transformó rápidamente en otra cosa. Decenas de miles de terminales permiten comunicaciones en el frente, coordinación de unidades y control de drones en tiempo real.

Esa dependencia es tal que, cuando Ucrania detectó el uso del sistema por parte de Rusia, el problema no fue técnico: fue estratégico.

La denuncia que encendió las alarmas

El ministro ucraniano de Transformación Digital, Mykhailo Fedorov, afirmó que Kiev había identificado el uso de Starlink en drones rusos utilizados para ataques de largo alcance. Según explicó, Ucrania estaba trabajando directamente con SpaceX para bloquear ese acceso.

“La tecnología occidental debe proteger a los civiles, no ser usada para el terrorismo”, escribió Fedorov. El mensaje no iba dirigido solo a Moscú, sino también a Silicon Valley.

Musk, árbitro involuntario del conflicto

Starlink se convirtió en un arma invisible utilizada en la guerra de Ucrania. Ahora SpaceX dice haberla apagado para Rusia
© Richard Bord/WireImage – Gizmodo.

No es la primera vez que Musk queda en el centro de esta guerra. En 2022 reconoció públicamente que SpaceX tenía la capacidad de activar o desactivar el servicio en determinadas zonas, y que había limitado su uso en algunos escenarios ofensivos.

Eso convirtió a Starlink en algo sin precedentes: una infraestructura privada con poder de veto táctico.

En otras palabras, la decisión de una empresa —y, en última instancia, de su CEO— puede afectar directamente operaciones militares sobre el terreno.

Una dependencia incómoda

Para Ucrania, la situación es paradójica. Aunque Musk ha tenido desacuerdos públicos con funcionarios ucranianos sobre el conflicto, el ejército sigue dependiendo de Starlink para operar. No hay una alternativa equivalente a corto plazo.

Eso deja a Kiev en una posición delicada: necesita la red, pero no la controla.

La guerra que ya no se libra solo entre Estados

Starlink se convirtió en un arma invisible utilizada en la guerra de Ucrania. Ahora SpaceX dice haberla apagado para Rusia
© Instagram / sylvainforge_auteur.

El episodio revela algo más profundo. Las guerras modernas ya no dependen solo de gobiernos y ejércitos. Dependen de infraestructuras privadas: satélites, software, plataformas de comunicación, servicios en la nube.

Starlink no dispara misiles. Pero decide quién puede comunicarse cuando se disparan.

Un precedente difícil de ignorar

Si SpaceX puede bloquear el acceso de un país a Internet satelital en una guerra, la pregunta ya no es técnica, sino política:

  • ¿quién regula ese poder?
  • ¿quién decide cuándo se ejerce?
  • ¿y bajo qué condiciones?

Por ahora, Musk asegura que el uso ruso ha sido detenido. Pero el episodio deja una certeza inquietante: en el campo de batalla del siglo XXI, algunas de las decisiones más importantes ya no se toman en cuarteles, sino en oficinas corporativas… y en órbita.



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