Bad Bunny se presentó este domingo en el show de medio tiempo del Super Bowl LX en Santa Clara California. Su show tuvo como eje central un discurso conciliador y que mostró el orgullo boricua. Además de las apariciones de Ricky Martin, Lady Gaga, Pedro Pascal, Karol G, entre otros, destacó la presencia de un ícono neoyorkino: Toñita.
María Antonia Cay, conocida como Toñita, octogenaria dueña del Caribbean Social Club en Williamsburg, Brooklyn, apareció en el show en el Levi’s Stadium en Santa Clara California junto a Bad Bunny, un guiño importante para la comunidad puertorriqueña que ha convertido este bar en un espacio de reunión comunitaria y estandarte en contra de la gentrificación.
Mientras cientos de millones de personas observaban, Bad Bunny llevó un pedazo de esta comunidad a la costa oeste. La producción recreó con meticuloso detalle el interior del Caribbean Social Club, y allí, detrás de la barra, como cada día desde 1973, estaba Toñita sirviendo shots de cañita, tal como dice la letra de “NUEVAYoL”: “Un shot de cañita en casa de Toñita, ay, PR se siente cerquita”.
Una resistencia de cinco décadas
Toñita, de 84 años, es una guerrera cultural que ha rechazado ofertas de hasta 9 millones de dólares de desarrolladores inmobiliarios que buscan transformar South Williamsburg en otro tipo de desarrollos que desplacen a quien no pueda pagar el lujo. Su bar, ubicado en 244 Grand Street, es uno de los últimos santuarios donde la comunidad puertorriqueña de Nueva York puede reunirse a bailar salsa, jugar dominó y sentir que Puerto Rico no está tan lejos.
“Me quedo aquí con mi gente mientras pueda. Esto no es para hacer dinero o fortuna. Es para mantener un espacio donde todos podamos estar juntos,” declaró Toñita en múltiples ocasiones. Y esta noche, esa filosofía de vida llegó al momento televisivo más importante del año.
Una historia documentada hace una década
Lo que muchos no saben es que la historia de Toñita ya había sido documentada mucho antes de que Bad Bunny la convirtiera en referencia mundial. En 2014, los cineastas Sebastián Díaz y Beyza Boyacıoğlu crearon el cortometraje “Toñita’s”, parte del ambicioso proyecto “Living Los Sures” del UnionDocs Center for Documentary Art.
“Hicimos el documental como una carta de amor a la comunidad nuyorriqueña,” explicó Díaz en una entrevista reciente con Cinema Tropical. “Bailamos, bebimos y conversamos con los regulares durante meses antes de traer cámaras. Para cuando empezamos a filmar, la gente nos conocía, y Toñita nos recibió”.
Díaz capturó algo que el mundo entero pudo ver esta noche en Levi’s Stadium: el Caribbean Social Club como “un santuario para música, memoria y pertenencia multigeneracional.” Esa visión, documentada hace más de una década, se materializó en el escenario del Super Bowl ante millones de espectadores.
El cortometraje tuvo su estreno mundial en el Documentary Fortnight del MoMA y recorrió festivales internacionales en Nueva Orleans, Brooklyn, Morelia, San Diego y Bushwick. Sin embargo, permanece actualmente inaccesible para el público ya que no se han podido conseguir los fondos necesarios para limpiar los derechos musicales.
De Los Sures a Levi’s Stadium
La relación entre Bad Bunny y Toñita comenzó en 2022, cuando el artista visitó el club por recomendación de Residente para celebrar el lanzamiento de su álbum “Un Verano Sin Ti”. Desde entonces, el vínculo se fortaleció.
En enero de 2025, Bad Bunny presentó su disco “DeBÍ TiRAR MáS FOToS” precisamente en el Caribbean Social Club, con la presencia de las congresistas Alexandria Ocasio-Cortez y Nydia Velázquez. Semanas después, llevó a Toñita como copresentadora al Tonight Show con Jimmy Fallon, donde la matriarca del barrio compartió escenario con una de las figuras más importantes de la música contemporánea.
La presentación de esta noche no estuvo exenta de tensión política. Mientras Bad Bunny celebraba la cultura latina en el escenario principal, el cantante Kid Rock encabezó un show alternativo promovido por la asociación Turning Point USA (fundada por el fallecido Charlie Kirk) que atrajo a casi cinco millones de espectadores conectados en su punto más alto y cuya retórica contrastaba marcadamente con el mensaje de inclusión del artista puertorriqueño. La presencia anunciada de agentes de ICE en el evento añadió otra capa de controversia a un momento ya cargado políticamente.
Bad Bunny respondió a su manera: con autenticidad, orgullo cultural y sin disculpas. California declaró este 8 de febrero como “Bad Bunny Day” por orden del gobernador Gavin Newsom. Pero el verdadero regalo fue para millones de latinos que vieron en ese escenario no solo a una anciana puertorriqueña, sino a sus propias abuelas, a sus propios barrios resistiendo la gentrificación, a su propia historia, siendo validada en el centro mismo del espectáculo más estadounidense.
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