Si abriste Instagram o hiciste un desplazamiento rápido en X en los últimos días, probablemente lo notaste: las caricaturas creadas con inteligencia artificial están por todas partes. Personas comunes, periodistas, diseñadores, médicos, profesores… todos aparecen en versiones ilustradas de sí mismos, casi siempre en su entorno de trabajo, con rasgos suaves, expresivos y un aire familiar que llama la atención.
La moda viral del momento consiste en pedir a chatbots como ChatGPT o Gemini que creen una caricatura personalizada a partir de una foto real. El resultado suele sorprender por el nivel de parecido, el contexto bien elegido y, sobre todo, por la “ternura” del estilo, frecuentemente asociada a animaciones clásicas como las de Disney.
Por qué esta tendencia explotó ahora
El éxito del desafío combina dos impulsos muy potentes del ecosistema digital actual. El primero es la curiosidad constante en torno a las nuevas capacidades de la IA generativa, especialmente en la creación de imágenes. El segundo es la demanda permanente de contenido visual original, algo esencial para destacar en redes sociales.
En pocos días, miles de usuarios comenzaron a compartir sus caricaturas en las historias de Instagram y en publicaciones en X. La repetición generó el efecto clásico de las tendencias: cuanto más personas participan, más personas quieren sumarse.
El secreto está en el prompt (y en el contexto)
Crear la caricatura viral no requiere conocimientos técnicos ni comandos complejos. Sin embargo, hay un detalle importante: cuanto más contexto tenga la IA sobre ti, mejor será el resultado.
Si ya conversas con frecuencia con el chatbot, este tiende a “saber” más sobre tu profesión, intereses y rutina. Eso ayuda mucho en la composición de la imagen. De lo contrario, será necesario explicar todo manualmente.
Paso a paso para crear tu caricatura con IA
El proceso es sencillo y puede completarse en pocos minutos:
- Entra en ChatGPT o en Gemini.
Utiliza una versión que permita la generación de imágenes. Iniciar sesión ayuda, ya que la IA puede acceder a interacciones anteriores. - Escribe el prompt básico.
Un ejemplo que funciona bien es:
“Crea una caricatura mía en mi entorno de trabajo, teniendo en cuenta todo lo que sabes sobre mí.” - Adjunta una foto de tu rostro.
Prefiere una imagen en primer plano, bien iluminada y con el rostro claramente visible. Cuanto mejor sea la foto, mayor será la fidelidad del dibujo. - Explica tu profesión (si es necesario).
Si no utilizas mucho el chatbot, describe tu área de trabajo, tus tareas y el tipo de entorno en el que te desempeñas. Esto orienta la composición visual. - Define el estilo.
Puedes pedir algo más realista o más caricaturesco, con tono profesional o humorístico. Vale la pena mencionar referencias como “estilo animación” o “rasgos suaves y expresivos”. - Espera el resultado y ajusta.
Si no te convence el primer intento, solicita cambios: modificar colores, expresiones, vestimenta o escenario suele funcionar bien.
Por qué el resultado parece tan “humano”
Lo que llama la atención en esta tendencia no es solo la técnica, sino el efecto emocional. Las caricaturas suelen suavizar rasgos, exagerar levemente expresiones e incorporar elementos cotidianos reconocibles. Esto genera identificación y empatía, ingredientes perfectos para que el contenido se comparta.
Además, al situar a la persona en su contexto profesional o creativo, la imagen funciona casi como un retrato simbólico de la identidad digital de quien la publica.
Después de eso, solo queda compartir
Con la imagen lista, basta con descargarla y publicarla en redes sociales. Muchos usuarios la utilizan como foto de perfil temporal; otros prefieren compartirla en historias con comentarios irónicos o descripciones que explican la tendencia.
Más que un simple juego visual, el desafío revela algo más profundo: la inteligencia artificial ha dejado de ser solo una herramienta técnica y empieza a participar directamente en la construcción de nuestra autoimagen en línea.
Hoy es una caricatura adorable. Mañana podría ser un avatar permanente. La pregunta ya no es si la IA formará parte de nuestra identidad digital, sino de qué manera lo hará.


