La espinaca cruda, el tomate, la acelga y la remolacha son vegetales clave en la alimentación; sin embargo, pueden ser enemigos silenciosos de los riñones. Por su composición, tienen compuestos que pueden empeorar un cuadro renal, por lo que personas con este padecimiento suelen evitar el consumo de verduras como previsión. Un experto explica cuáles son los efectos de estos alimentos y su manejo seguro.
El Dr. Castillo, nefrólogo y creador de Secretos del Bienestar, advierte que la desinformación puede llevar a los pacientes a extremos peligrosos: desde la desnutrición por miedo a comer, hasta crisis por niveles de potasio disparados al elegir los vegetales incorrectos.
Así como explica cuáles son las mejores opciones para los pacientes con condición renal, advierte que el problema real no es el vegetal en sí, sino su alto contenido de potasio y oxalatos, que en pacientes con función renal comprometida, el cuerpo no puede filtrar adecuadamente.
Los “falsos amigos” del riñón
Existen vegetales que, aunque son íconos de la vida sana, deben manejarse con extrema precaución en la dieta renal. Por ejemplo, la espinaca cruda y las acelgas, por su alta carga de oxalatos, los cuales pueden favorecer la formación de cálculos renales, además de poseer una carga de potasio muy alta que se absorbe rápidamente si no se someten a cocción.
Además del tomate, un alimento de alta densidad de potasio. Su consumo frecuente (ya sea crudo, en salsas o concentrados) es una de las causas principales de elevación de este mineral en pacientes renales. Finalmente, la remolacha, que además de su alto contenido de potasio, es rica en nitratos y oxalatos, lo que la convierte en un alimento de consumo muy restringido para cuidar la filtración glomerular.

La clave: Educación y técnica
No se trata de “satanizar” la comida, sino de entender que el control de las cantidades y el uso de técnicas como la doble cocción o el remojo prolongado pueden marcar la diferencia entre un plato nutritivo y uno de riesgo. A continuación, las recomendaciones del especialista:
1. Espinaca cruda: el superalimento que puede dañar al riñón
Castillo no tiene la menor duda de que la espinaca suele verse como símbolo de salud. Está en jugos verdes, ensaladas y dietas detox, pero para quienes tienen los riñones delicados puede ser más peligrosa de lo que parece.
El problema con la espinaca cruda es que contiene muchos oxalatos, sustancias que se unen al calcio y forman pequeños cristales. Explica que estos cristales “pueden acumularse en los riñones, irritarlos, favorecer cálculos y empeorar su filtración”. También tiene un alto contenido de potasio que, en personas con insuficiencia renal, puede causar arritmias, debilidad o presión alta. Lo más engañoso es que al principio no se siente nada; el daño es lento, silencioso y se acumula con el tiempo.
- ¿Cómo consumirla sin riesgo? Espinaca cruda y espinaca cocida no son lo mismo. Al hervirla o cocinarla al vapor por unos minutos, hasta el 70% de los oxalatos pasan al agua. Esa agua debe desecharse, nunca reutilizarse. Si le gusta, consúmala cocida, bien escurrida, sin sal ni caldos comerciales y solo una o dos veces por semana. Evite jugos verdes con espinaca cruda, especialmente si se mezcla con betabel o jitomate, porque aumentan el potasio, los oxalatos y el azúcar.
- ¿Hay alternativas más seguras? Sí, puede usar lechuga romana, calabacín o pepino, que son más suaves para los riñones.
2. Tomate: saludable, pero no siempre para el riñón
El tomate es un ingrediente clave en platillos mexicanos y en todas partes del mundo, como sopas, salsas, ensaladas y jugos. Sin embargo, para las personas con riñones débiles puede convertirse en un enemigo silencioso si se consume a diario o en exceso.
El riesgo de este alimento está en su alto contenido de potasio. Este mineral no es bien eliminado por los riñones; esto trae como consecuencia que se acumule en la sangre y puede causar hiperpotasemia, con síntomas como debilidad, calambres o arritmias cardíacas. El tomate también contiene oxalatos que se unen al calcio y forman cristales; estos pueden irritar el riñón y favorecer la formación de cálculos. El riesgo aumenta con salsas, purés, cátsup o jugos de tomate porque concentran potasio, sodio y conservadores.
Sobre la cantidad segura, el Dr. Castillo explica que si el paciente tiene el potasio controlado y su función renal es moderada, se puede consumir de forma ocasional, una o dos veces por semana, mejor cocido o pelado, porque así baja un poco su acidez y algunos oxalatos. Lo que se debe evitar es combinarlo con otros alimentos altos en potasio como espinaca, remolacha o aguacate. Una buena alternativa es el pimiento rojo, que da color y sabor sin sobrecargar al riñón.
3. Acelga: parece amiga, pero puede dañar al riñón
La acelga es una verdura muy común y muchas personas creen que es buena para limpiar el cuerpo porque ayuda a orinar. Aunque tiene un ligero efecto diurético, en personas con riñones debilitados puede ser más peligrosa que útil.
La acelga, al igual que la espinaca, tiene mucho potasio y oxalatos. El potasio en exceso puede acumularse en la sangre y causar presión alta, debilidad o problemas en el corazón. Además, contiene sodio natural que puede subir la presión arterial si los riñones no lo eliminan bien. La acelga puede ser engañosa porque hace orinar, pero al mismo tiempo sobrecarga al riñón con minerales que no puede filtrar bien.
La recomendación del experto es consumirla muy rara vez y siempre cocida. La mejor forma de comerla es hervirla en bastante agua y luego desechar esa agua para reducir parte del potasio y los oxalatos. Los vegetales seguros de combinar son: lechuga romana, repollo, pepino o calabacita.
4. Remolacha: bonita a la vista, pero pesada para el riñón
La remolacha es uno de los vegetales más nutritivos, con su color rojo intenso y sabor dulce. Sin embargo, para quienes tienen los riñones debilitados, puede convertirse en un riesgo si se consume con frecuencia o en jugos.
Al igual que los vegetales mencionados anteriormente, la remolacha es alta en potasio y nitratos. En personas con función renal baja, estos compuestos se acumulan en la sangre y pueden subir la presión, elevar la creatinina y alterar el ritmo del corazón. Los nitratos se transforman en nitritos y, aunque ayudan a la circulación en personas sanas, en pacientes renales pueden desbalancear la presión y el oxígeno en la sangre.
Las recomendaciones de consumo seguro van desde solo porciones muy pequeñas ocasionalmente, mejor cocido y acompañado de verduras seguras como repollo o calabacita. Las combinaciones que se deben evitar son jugos de remolacha con zanahoria, manzana o espinaca porque concentran minerales y azúcar.
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