EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-“¿Qué está pasando con la República Dominicana?”, es la pregunta que el presidente de la Fundación Valdez Escuelas de Familias, Manuel Valdez, cree que deberían estar realizándose todos los actores de la sociedad dominicana, y ser el tema obligado del debate académico, de los medios de comunicación, de la clase política, de las fuerzas vivas.
“¿De dónde venimos? ¿Dónde estamos y hacia donde vamos?, porque ver el acelerado proceso de deconstrucción social de la nación dominicana es alarmante”, expresó.
Durante una entrevista en el programa “Enfrentados”, que transmite la plataforma digital El Nuevo Diario TV, expresó que algunos podrían argumentar que el país está creciendo, que la población se multiplica y que los indicadores de desarrollo económico muestran avances.
Sin embargo, acaró que una cosa es el crecimiento económico y otra muy distinta es el desarrollo social, ya que son realidades completamente diferentes y no necesariamente avanzan al mismo ritmo.
(Ver programa).
Recordó que en la primera edición de su libro Cuando se enferma un pueblo (2004), se citaban fuentes que indicaban que el 52 % de la juventud dominicana había probado drogas, y que el 25 % de los jóvenes abusaba de ella. Desde entonces se han publicado cuatro ediciones del libro, y la problemática lejos de disminuir se ha profundizado.
Citó además que, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en República Dominicana, una de cada cinco adolescentes ha tenido un hijo o está embarazada, lo cual se trata de un problema grave, porque en muchos casos, no cuentan con la competencia emocional, moral ni con el equilibrio mental necesario para criar a otro ser humano, lo que deja sobre los padres la responsabilidad de criar dos generaciones simultáneamente.
El escritor manifestó que gran parte de esta responsabilidad se debe al fracaso de la crianza moderna, porque en modelos de formación del pasado, había una especie de pirámide en la que el hogar ocupaba la base, los padres tenían a su cargo la formación integral y holística de los hijos. Los maestros actuaban como segundos padres, y la comunidad ejercía una mentoría natural en el desarrollo de los jóvenes.
En cambio, en la actualidad ese modelo prácticamente desapareció y los hogares ya no están cumpliendo adecuadamente la función de formar individuos saludables para entregarlos a la sociedad. Al mismo tiempo, dijo que la sociedad está sumergida en una indiferencia casi total frente al proceso de crianza y a la «gente parece importarle muy poco lo que ocurra con los muchachos».


