En China ya entrenan robots humanoides como hace un siglo. Repetir tareas hasta el cansancio sigue siendo la clave de la automatización

Categoria:
Guarfar Post
Post Guardado

La inteligencia artificial ya escribe textos, genera imágenes y programa código. Pero cuando se trata de abrir un microondas o doblar una camiseta, la tecnología todavía tropieza.

Por eso, según explica Xataka en un amplio informe, en China han optado por una solución sorprendentemente tradicional: enseñar a los robots como se enseñaba antes a los humanos. Repitiendo. Una. Y. Otra. Vez.

La IA encarnada se convirtió en prioridad nacional

El gobierno chino ha identificado la llamada inteligencia artificial encarnada —la IA con cuerpo físico— como un sector estratégico. El objetivo es claro: dominar la próxima gran revolución tecnológica tras los modelos de lenguaje.

El resultado ha sido una inversión masiva. Actualmente, el país alberga más de 150 empresas dedicadas a robots humanoides y ha impulsado la creación de más de 40 centros públicos de entrenamiento repartidos por todo el territorio.

Según estimaciones de Goldman Sachs, el mercado global de robots humanoides podría superar los 38.000 millones de dólares en 2035.

Por qué los robots no pueden aprender desde internet

© ECSN.

A diferencia de ChatGPT o Gemini, los robots no pueden entrenarse leyendo la web.

Necesitan algo mucho más complejo: datos de movimiento tridimensional, ángulos articulares, fuerza aplicada, equilibrio corporal y adaptación a entornos imprevisibles. Esa información no existe de forma masiva en internet.

La única forma de obtenerla es generarla manualmente. Así nacen los centros de entrenamiento: fábricas de datos físicos donde cada gesto humano se convierte en información para las máquinas.

Humanos enseñando a máquinas, gesto a gesto

En estas instalaciones, trabajadores equipados con cascos de realidad virtual y sensores de movimiento repiten tareas cotidianas cientos de veces al día: abrir puertas, usar destornilladores, colocar sartenes o doblar ropa.

Cada robot suele tener asignados dos entrenadores humanos. Entre ambos registran unas 200 secuencias diarias de movimientos precisos. Según datos oficiales, enseñar a un robot a colocar correctamente una sartén sobre una cocina requirió 1.250 repeticiones.

No hay atajos.

Escenarios que imitan el mundo real

Los centros más avanzados replican entornos completos a escala real. El más grande, ubicado en Pekín, ocupa más de 10.000 metros cuadrados y cuenta con 16 escenarios distintos.

Allí conviven:

  • cocinas domésticas
  • líneas de montaje industrial
  • almacenes logísticos
  • viviendas inteligentes
  • residencias para personas mayores

En otras instalaciones, cerca de 100 robots humanoides practican tareas como planchar o limpiar mesas durante horas, controlados directamente por operadores humanos.

“Es como enseñar a un niño a caminar”, explican desde uno de los proyectos.

Un trabajo nuevo… y monótono

Uno de los entrenadores, un estudiante de informática de 20 años entrevistado por Rest of World, resume el oficio con honestidad: “Nos llamamos cibertrabajadores. Es un trabajo decente, aunque bastante aburrido”.

La paradoja es evidente: para crear máquinas autónomas se necesita una enorme cantidad de trabajo humano repetitivo.

La automatización, por ahora, depende del aburrimiento.

¿Es realmente el mejor método?

En China ya entrenan robots humanoides como hace un siglo. Repetir tareas hasta el cansancio sigue siendo la clave de la automatización
© Robots for Humanity.

No todos los expertos están convencidos.

Investigadores como Ken Goldberg, de la Universidad de California en Berkeley, advierten que el enfoque es prometedor pero extremadamente lento. Incluso con cientos de personas trabajando en paralelo, obtener suficientes datos puede llevar años.

Aun así, China parece dispuesta a asumir ese coste si le garantiza liderazgo tecnológico.

Riesgo de burbuja… y primeros resultados

Las autoridades chinas ya han advertido sobre posibles excesos y sobrecapacidad en el sector. Parte de la demanda actual procede del propio Estado, que compra robots para alimentar los centros de datos físicos.

Sin embargo, los resultados empiezan a aparecer.

Según medios oficiales, algunos robots ya dominan más de 20 habilidades operativas con tasas de éxito superiores al 95 %. Algunos trabajan en fábricas de automóviles, otros como mensajeros corporativos o realizando inspecciones técnicas.

El futuro se entrena como el pasado

Mientras la IA digital avanza gracias a billones de palabras, la IA física progresa de la manera más antigua posible: observando manos humanas repetir movimientos hasta la saciedad.

Puede parecer contradictorio, pero es una lección poderosa.

Para que los robots del futuro caminen solos, primero alguien tiene que enseñarles… paso a paso.

Fuente


Artículos relacionados

Arrancan elecciones especiales en el Distrito 36:¿Quién reemplazará a Mamdani en la Asamblea?

Hasta hace un par de semanas el actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ocupaba la silla a...

PRM, FP y PLD recibirán este año RD$432 millones cada uno

Las tres organizaciones políticas que obtuvieron más de un 5% del total de votos válidos emitidos en los...