Las recientes balaceras policiales contra personas que tienen crisis de salud mental aumentan la presión sobre el esfuerzo del alcalde Zohran Mamdani por sacar al Departamento de Policía de Nueva York de las respuestas de salud mental.
Los especialistas en seguridad pública y algunos asesores del alcalde de la ciudad aseguran que hay fallas importantes en el sistema de respuesta a emergencias de la ciudad que contribuyen a desenlaces mortales, incluso antes de que los oficiales lleguen a la escena.
Citan a los operadores del 911 que no recopilan suficiente información, clasificaciones de llamadas que activan automáticamente la respuesta de la policía armada independientemente de lo que pidan las familias, y los agentes que ingresan al lugar de los hechos y reaccionan sin detenerse a evaluarlas, pese a recibir una capacitación contraria.
“Estamos dedicando toda nuestra energía a debatir el punto del sistema donde menos se puede hacer”, dijo la excomisionada del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY), Laura Kavanaugh. “A medida que se avanza en la fase inicial, se abren muchas más opciones”.
Dichos problemas parecen haber influido en dos incidentes anteriores: el tiroteo mortal de Chaz Fray por parte de la policía en diciembre del año pasado y el de Jabez Chakraborty, en enero del presente año. En los dos casos, de acuerdo con lo que informaron los familiares, sus hijos presentaban crisis de salud mental. Las autoridades señalaron que ambos sujetos portaban cuchillos cuando llegaron los oficiales.
En ambos casos, los parientes solicitaron de manera explícita ayuda médica al 911, no a la policía. No obstante, las dos llamadas se clasificaron en categorías de “disputa familiar” y “expulsión involuntaria” que automáticamente desencadenan la intervención de la policía armada, de acuerdo con el NYPD.
Tras el tiroteo de Chakraborty el 26 de enero, Mamdani expresó que aceleraría la creación de un Departamento de Seguridad Comunitaria, que dice ayudará a cambiar la respuesta de la ciudad a la crisis de la policía a médicos y pares capacitados.
Sin embargo, el alcalde también ha manifestado en los últimos días que todavía está definiendo cómo funcionará ese departamento y cuáles serán los límites de una respuesta civil. Parece estar reduciendo su plan de eliminar por completo a la policía de este tipo de llamadas y aseguró estar explorando el uso de equipos de corresponsabilidad que relacionen a la policía con médicos o colegas.
Asimismo, ha considerado la posibilidad de extender el programa B-HEARD existente en la ciudad, que desvía algunas llamadas de salud mental de la policía, informó Gothamist.
Un vocero de la policía no respondió directamente a las críticas, pero proporcionó una cronología detallada de cómo la policía respondió a la llamada al 911 por Chakraborty, lo que apunta a que la llamada fue codificada como potencialmente violenta. La persona que llamó declaró explícitamente que Chakraborty no actuó de manera violenta, pero sí dijo que lanzó un vaso contra la pared.
Los expertos policiales y de salud mental, incluidos algunos que asesoran a Mamdani, explicaron que las reformas deben ir más allá de simplemente cambiar de personal en el momento de la crisis.
Kavanaugh y otros aseguraron que los operadores del 911 carecen de acceso a los historiales de salud mental, diagnósticos e interacciones previas con los servicios de emergencia de quienes llaman, información que ayudaría a determinar si se necesita la presencia policial. Agregó que esa información habría sido importante en el caso de Chakraborty, de 22 años, quien sufre de esquizofrenia.
“Saber que se trataba de una persona con antecedentes de enfermedad mental, saber que se trataba específicamente de esquizofrenia”, señaló. “Poder enviar personas específicamente capacitadas para tratar ese problema, creo, habría marcado la diferencia”.
Una llamada al 911 publicada esta semana muestra que un familiar le dijo a un operador que Chakraborty no era violento, que nadie resultó herido y que no portaba armas. La persona que llamó pidió un traslado involuntario al hospital, pero aclaró que querían una ambulancia, no a la policía. El operador le respondió que “normalmente ambas partes responden”, es decir, la policía y los servicios de emergencias médicas.
Los oficiales de la policía informaron que el operador del 911 trató de conectar a la persona que llamó con el SEM, pero no lo logró después de siete timbres. De acuerdo con los registros del 911 y las imágenes de la cámara corporal, la policía se apersonó al sitio unos cuatro minutos después de la llamada. El SEM no respondió hasta 30 segundos antes de que Chakraborty tomara un cuchillo de la cocina y un agente le disparara cuatro veces.
Desde ese momento, el fiscal del distrito de Queens acusó a Chakraborty de intento de agresión, pese a las objeciones del alcalde. Mamdani dijo sobre Chakraborty, quien estuvo hospitalizado y compareció en video para su audiencia el viernes: “Deberían quitarle las esposas y debería recibir la atención que necesita”.
La directora de iniciativas de primera respuesta alternativa en el Centro de Derecho de Georgetown y asesora de Mamdani en el nuevo departamento, Mariela Ruiz-Angel, indicó que tener acceso al historial de episodios de salud mental de la persona que llama y a interacciones previas al 911 podría cambiar quién se envía, qué tan rápido y cómo se acercan a una escena.
Apuntó al tiroteo de Fray como otro ejemplo de que 911 no transmitió la información de forma correcta ni envió al equipo de respuesta adecuado.
“Eso sería lo que quizás hubiera marcado la diferencia”, expresó. “Si él hubiera tenido antecedentes y hubiera sabido lo que había sucedido antes, creo que habría sido de gran ayuda”.
La familia de Fray también informó al 911 que su hijo de 29 años actuaba de manera errática, pero no violenta, y que necesitaba ser llevado al hospital. Las autoridades afirmaron que atacó a los agentes con un cúter. La familia lo niega. Fray fue asesinado a tiros.
Mamdani parece estar dispuesto a seguir involucrando a la policía de alguna forma cada vez que haya un arma involucrada, aunque algunos defensores de la salud mental dicen que colegas o médicos capacitados podrían ser mejores para reducir la intensidad de tales situaciones en algunos casos.
“Cuando hay una situación violenta, como con un arma, la policía de Nueva York estará en el lugar y el objetivo hacia el que nos dirigimos es uno en el que cada persona esté a salvo“, indicó Mamdani en una rueda de prensa a principios de este mes.
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