A pesar de la restistencia que ha ofrecido durante años, Apple finalmente cede ante la presión de la IA. Siri se renueva y utilizará tecnología de terceros para lograrlo

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Durante años, Siri fue el ejemplo más claro de la visión particular que Apple tenía sobre los asistentes virtuales. Mientras otras compañías avanzaban hacia modelos conversacionales cada vez más parecidos a un chatbot, Apple insistía en un enfoque más rígido: órdenes claras, respuestas concretas y una fuerte obsesión por la privacidad y el procesamiento local.

Ese planteamiento funcionó durante un tiempo. Pero el auge de los grandes modelos de lenguaje y la popularización de chatbots capaces de mantener conversaciones naturales han dejado en evidencia una realidad incómoda: el modelo clásico de asistente se ha quedado corto. Y Apple, finalmente, ha decidido asumirlo.

El punto de inflexión: cuando Siri dejó de ser suficiente

© Chirayu Trivedi – Unsplash

Apple llevaba tiempo prometiendo una “nueva Siri”. Con la presentación de Apple Intelligence, la compañía anunció un asistente profundamente integrado en el sistema, capaz de entender mejor el contexto del usuario y funcionar en gran parte sin depender de la nube.

La promesa era ambiciosa. La realidad, bastante más discreta. En el día a día, Siri siguió comportándose como siempre: ejecutando órdenes simples y, cuando no sabía qué hacer, recurriendo a soluciones externas como ChatGPT para salir del paso.

Ese contraste entre el discurso y la experiencia real terminó por dejar claro que el problema no era solo de implementación, sino de enfoque.

El giro que llega con iOS 27

iPhone 17
© Evolf – Shutterstock

Según la información conocida hasta ahora, Apple dará el salto definitivo a partir de iOS 27. Siri dejará de ser únicamente un sistema de órdenes para convertirse en un chatbot completo, capaz de interpretar lenguaje natural, mantener conversaciones y resolver tareas complejas de forma más flexible.

Este cambio no es menor. Supone adoptar el mismo modelo que ya han abrazado OpenAI, Google y otros grandes actores del sector. El asistente ya no se limita a entender una intención concreta, sino que puede razonar, contextualizar y responder de manera más humana.

El movimiento llega acompañado de un elemento clave: el acuerdo con Google para utilizar tecnología de Gemini como base del nuevo Siri. No es un abandono total de la IA propia de Apple, pero sí un reconocimiento implícito de que competir en solitario ya no es suficiente.

La nueva Siri no se limitará a responder preguntas. La idea de Apple es que el chatbot esté integrado en todas las aplicaciones del sistema, desde Fotos hasta Xcode, pasando por las herramientas de productividad.

Eso abre la puerta a usos mucho más avanzados: buscar imágenes específicas describiéndolas con lenguaje natural, recibir ayuda contextual al programar o automatizar tareas complejas sin necesidad de aprender comandos concretos.

También se espera que Apple abra una API para desarrolladores, permitiendo que este nuevo Siri conversacional se integre en apps de terceros. Si se cumple, sería uno de los mayores cambios en la relación entre Apple y su ecosistema de software en años.

Lo que Apple no está dispuesta a cambiar

A pesar del giro, hay líneas que Apple no parece dispuesta a cruzar. La privacidad seguirá siendo uno de los pilares del sistema, con un fuerte énfasis en el procesamiento local siempre que sea posible y un control estricto sobre qué datos salen del dispositivo.

Además, aunque Gemini esté en la base tecnológica, Apple quiere mantener la experiencia como algo propio, coherente con su ecosistema y sus dispositivos. Siri seguirá activándose del mismo modo —por voz o con el botón de encendido— y estará presente en iPhone, iPad, Mac y Apple Watch.

El cambio es profundo, pero no busca diluir la identidad de la plataforma.

La diferencia entre el Siri actual y el que llegará en 2026 es conceptual. Hasta ahora, el flujo era simple: el usuario daba una orden, Siri identificaba la intención y ejecutaba una acción concreta.

El modelo de chatbot rompe esa lógica. Permite conversaciones, interpretaciones más ambiguas y respuestas que no se limitan a un único resultado. Es la evolución natural de una interfaz que ya no se conforma con obedecer, sino que debe comprender.

Apple no lidera esta transición. Llega más tarde que otros, empujada por una evidencia difícil de ignorar: el asistente clásico está agotado.

Más allá del iPhone: el siguiente paso de Apple

El cambio en Siri no termina en el software actual. Según las filtraciones, Apple ya trabaja en nuevos dispositivos centrados en la IA, incluido un wearable sin pantalla, con un formato similar al de un AirTag y un sistema avanzado de micrófonos.

Este dispositivo, previsto para 2027, tendría al nuevo Siri como pieza central. Sería la prueba definitiva de que Apple ve al asistente conversacional no como una función más, sino como el núcleo de su próxima generación de productos.

Después de años de resistencia, Apple entra de lleno en la era del chatbot. La incógnita ya no es si Siri cambiará, sino si este giro llegará a tiempo para marcar la diferencia.

[Fuente: Xataka]

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