Gaza.- El puerto de la ciudad de Gaza, que durante los más de dos años de ofensiva israelí contra la Franja ha servido como refugio y espacio de descanso a decenas de miles de palestinos, es también ahora el lugar en el que muchas jóvenes se reúnen para procesar su realidad a través de la pintura.
En mesas y sillas de plástico apostadas en el paseo marítimo de la capital de Gaza o en su espigón, unas 40 jóvenes dibujan bajo el sol: tiendas de campaña, sandías, a otras mujeres o, varias de ellas, la panorámica del cielo y el mar.
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“Es una iniciativa de chicas. Venimos a dibujar, a liberar energía, a expresar nuestra identidad palestina, ponemos en el papel lo que guardábamos en nuestro interior durante la guerra”, cuenta a EFE una de las participantes, Yudi al Hayek, de 15 años.
A pesar del alto el fuego vigente desde el pasado octubre, Yudi habla mientras se escucha en la distancia el zumbido de uno de los drones con los que el Ejército de Israel sobrevuela y vigila la Franja a diario.
La adolescente asegura que elige pasar su tiempo en el puerto de la ciudad de Gaza “porque es lo único que ha quedado firme, que no ha cambiado en todos los ataques, en todo lo que pasó en Gaza. Es la única cosa que permaneció igual”.
Mientras la vista hacia el interior muestra la devastación de una ciudad sometida a bombardeos diarios (y que fue el objetivo de la última operación terrestre israelí antes del alto el fuego), quienes se reúnen en el paseo marítimo de la capital y miran hacia el oeste sólo encuentran la calma del Mediterráneo.
La iniciativa bautizada como “Respira y pinta” parte de la idea que una joven de 21 años compartió con sus amigas en un grupo de WhatsApp, extendiéndose a otras participantes.
Todas acuden al puerto por su cuenta desde distintos puntos de la ciudad de Gaza, sin que ningún organismo internacional u ONG esté tras el plan.
Es la segunda que vez que Yudi participa en estas reuniones. La primera vez, recuerda, pintó el mar.
El segundo es la imagen de una mujer envuelta con una kufiya (el clásico pañuelo de los países árabes levantinos, de importante carga política en Palestina). La envuelven también naranjas, olivos y mariposas.
Una iniciativa para mujeres
Ahmed al Halabi, de 22 años, pasea entre las mesas y retoca algunos de los dibujos. Él, que también se dedica al arte, es uno de los voluntarios que trabajan en la organización de “Respira y pinta”.
“Hoy en día, para la mayoría de los artistas presentes en Gaza, no hay lugares donde puedan empezar a dibujar, debido a que la ocupación (israelí) destruyó todos sus talleres artísticos, e incluso los que estaban en sus casas”, explica.
“Intentamos atraer a las mujeres para que expresen sus sentimientos, descarguen su energía de todo el sufrimiento que han soportado en esta guerra, todas las responsabilidades que han asumido”, continúa.
Durante la guerra, el 95 % de los negocios que empleaban a mujeres echaron el cierre, según los datos de las Naciones Unidas, y en torno a 320.000 palestinas (de una población de 2,1 millones de personas) tuvieron que detener sus estudios.
A principios de octubre de 2025, la ONU estimaba que una de cada siete familias en Gaza estaba liderada por una mujer, ya que más de 16.000 habían perdido a sus maridos durante la ofensiva, teniendo que “soportar la doble carga del duelo y la responsabilidad, cuidando de niños, gestionando el hogar solas y tomando solas decisiones de vida o muerte, entre el hambre, el desplazamiento y el colapso de los servicios”.


