La muerte de una abogada estadounidense durante un vuelo internacional de Delta Air Lines ha generado conmoción y reavivado preguntas sobre la seguridad médica en viajes aéreos, el uso combinado de medicamentos recetados y la detección temprana de afecciones cardíacas.
Rachel Green, una abogada de 44 años originaria de Minnesota, falleció el pasado 30 de abril de 2025 mientras viajaba de Minneapolis a Londres junto a su madre, según se reveló esta semana durante una audiencia en el Tribunal Forense del Oeste de Londres.
De acuerdo con el testimonio presentado ante la corte y con reportes de medios británicos como The Sun, Green se quedó dormida apoyada en el hombro de su madre poco después del despegue y nunca volvió a despertar. Al notar que no respondía, miembros de la tripulación intentaron despertarla y pidieron la asistencia de un médico entre los pasajeros. A pesar de los esfuerzos de reanimación, la mujer fue declarada muerta antes de que el avión aterrizara.
Green viajaba al Reino Unido para realizar una investigación histórica vinculada a una novela que estaba escribiendo, un proyecto personal que había planificado con entusiasmo. El viaje, que pretendía ser una estancia prolongada junto a su madre, terminó de forma abrupta y trágica, dejando a su familia enfrentando una pérdida inesperada en pleno trayecto internacional.
Medicamentos, condición cardíaca y dudas sobre la atención médica previa
Durante la audiencia forense se reveló que Green tenía en su organismo una combinación de medicamentos recetados y otras sustancias. El informe toxicológico identificó varios antidepresivos, melatonina, cannabinoides y una baja concentración de alcohol. Los especialistas también confirmaron que la abogada padecía una condición cardíaca congénita preexistente, que probablemente contribuyó a su fallecimiento al interactuar con los fármacos presentes en su sistema.
La forense principal del caso, Lydia Brown, explicó ante el tribunal que no existían indicios de una muerte violenta ni de negligencia directa por parte de terceros. “Esta mujer simplemente murió mientras estaba en un vuelo. Venía a nuestro país para investigar y pasar un tiempo aquí con su madre”, declaró. “En lugar de eso, no llegó siquiera a bajar del avión sin que su madre y su hermana quedaran en duelo”, añadió, en un comentario que subrayó el impacto humano del caso.
El patólogo Alan Bates detalló que el corazón de Green era normal en términos generales, salvo por una anomalía conocida como túnel miocárdico. Esta condición, relativamente común, ocurre cuando una sección de una arteria coronaria discurre dentro del músculo cardíaco en lugar de hacerlo sobre su superficie. Aunque suele ser benigna, puede asociarse en ciertos casos con alteraciones del flujo sanguíneo, especialmente cuando se combina con factores como el consumo de determinados medicamentos.
La hermana de la fallecida, Roxanne Carney, cuestionó abiertamente el manejo médico previo de Green en Estados Unidos. Según explicó ante el tribunal, su hermana había presentado resultados “anormales” en pruebas cardíacas anteriores, pero nunca fue derivada a un cardiólogo para una evaluación especializada. Para Carney, la prescripción simultánea de múltiples fármacos sin una consulta cardiológica plantea serias dudas.
“Me pregunto por qué nunca fue referida a un cardiólogo antes de que le recetaran esta combinación”, afirmó. “¿Por qué estaba siguiendo este régimen? ¿Por qué se prescriben estos medicamentos juntos?”, insistió, reflejando inquietudes que van más allá del caso individual.
El fallecimiento ha vuelto a poner sobre la mesa un debate recurrente en Estados Unidos sobre la prescripción de múltiples psicofármacos, el seguimiento de pacientes con posibles afecciones cardíacas y los riesgos asociados a vuelos de larga distancia. Especialistas en medicina del viaje han advertido que el entorno de la cabina, con niveles reducidos de oxígeno y períodos prolongados de inmovilidad, puede agravar condiciones subyacentes, en particular cuando existen sedantes u otros medicamentos en el organismo.
También se ha puesto atención en la respuesta ante emergencias médicas en vuelos comerciales. Aunque las aerolíneas cuentan con protocolos, desfibriladores y capacitación básica para la tripulación, expertos señalan que no siempre es posible revertir eventos cardíacos súbitos, especialmente cuando ocurren a gran altitud y lejos de centros hospitalarios.
En un emotivo tributo leído durante la audiencia, Roxanne recordó a su hermana como una profesional dedicada y una persona profundamente generosa. Green era abogada especializada en seguros y tenía una marcada pasión por la historia, lo que la había llevado a planificar su viaje al Reino Unido. “El 30 de abril de 2025 perdimos a un ángel en la Tierra y ganamos uno en el cielo”, expresó.
“Mi querida hermana y amiga de tantos, Rachel S. Green, falleció pacíficamente mientras dormía en un vuelo de Minneapolis a Londres para un viaje largamente esperado. Era la persona más increíble y desinteresada de este mundo”, concluyó.
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