Aunque parezca la preparación más fácil del mundo: echar huevos en una olla con agua caliente, no te imaginas la cantidad de errores que se cometen, y tú tampoco te salvas. Aquí te vamos a explicar cómo debes cocerlos para pelarlos fácilmente y cuáles son las fallas más comunes.
Los huevos cocidos o duros se utilizan en ensaladas, desayunos, platos principales y hasta como snack rápido por su alto valor nutricional. Definitivamente, es mucho más que un plato de emergencia.
Este es el método perfecto para cocer los huevos y qué estabas haciendo mal
El fallo principal ocurre en dos etapas clave: el tiempo de cocción y la conservación inmediata. Muchas personas colocan los huevos en agua fría, encienden el fuego y los dejan hervir sin controlar los minutos, pensando que cuanto más tiempo pasen en el agua caliente, mejor quedarán.
Cuando el agua hierve durante demasiado tiempo, la proteína del huevo se vuelve más firme y se “pega” a la cáscara, lo que dificulta que luego se desprenda limpiamente.
En este sentido, el método adecuado comienza cuando el agua ya está hirviendo. Primero, se debe llenar una olla con suficiente agua y llevarla a ebullición. Solo cuando el agua burbujea de forma constante es momento de introducir los huevos con cuidado.
A partir de ese instante, el tiempo ideal de cocción es de siete minutos. Con ese lapso, el huevo queda bien cocido, con la clara firme y la yema en su punto. Si se desea una yema más hecha, se pueden dejar hasta nueve minutos, pero nunca más de doce. Superar ese tiempo no mejora el resultado y, por el contrario, complica el pelado.
El paso que casi nadie cuida: el contraste térmico
Una vez cumplido el tiempo de cocción, llega el paso más importante para lograr que la cáscara se desprenda con facilidad: el enfriado rápido. Al retirar la olla del fuego, los huevos no deben quedar a temperatura ambiente.
Lo correcto es pasarlos de inmediato a un recipiente con agua fría y hielo. Este contraste térmico provoca que la clara se contraiga ligeramente y se separe de la cáscara. Los huevos deben permanecer en esta mezcla durante unos cinco minutos.
Muchas personas omiten este paso y dejan los huevos enfriarse solos, lo que provoca que la membrana interna se adhiera aún más.
Tras el reposo en agua con hielo, los huevos ya están listos para pelarse o guardarse en el refrigerador. Al momento de retirar la cáscara, bastará con golpear suavemente el huevo y comenzar desde la base, donde suele formarse una pequeña cámara de aire. Desde allí, la cáscara se desprenderá con mayor facilidad, casi sin esfuerzo.
Si aun así cuesta un poco, un truco complementario es pelarlos bajo un chorro de agua fría, lo que ayuda a que los restos de cáscara se desprendan mejor.
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