miércoles 4 febrero 2026

Bidet vs papel higiénico: por qué Estados Unidos eligió un solo camino

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Hay choques culturales que se sienten en el idioma, en la comida o en las costumbres. Y después está este: el del baño. Para millones de personas que viven, visitan o se mudan a Estados Unidos, hay una pregunta que aparece tarde o temprano, casi siempre en silencio y con algo de desconcierto: ¿por qué no hay bidet?

En un país asociado al confort, la tecnología y las soluciones prácticas, la ausencia del bidet resulta, como mínimo, curiosa. No es un mito ni una exageración. En la enorme mayoría de las casas, hoteles y departamentos estadounidenses, el baño viene con inodoro, papel higiénico… y nada más. ¿Cómo se explica que algo tan común en otras partes del mundo nunca haya cruzado esa frontera cultural?

La respuesta es menos escatológica de lo que parece y mucho más interesante.

Una decisión que no fue consciente, pero sí definitiva

Estados Unidos no “rechazó” el bidet de forma explícita. Simplemente nunca lo incorporó. Mientras en Europa y América Latina el bidet se volvía parte natural del baño doméstico, en EE.UU. el papel higiénico se consolidó muy temprano como la única opción aceptada.

Cada vez más hogares en Estados Unidos incorporan bidets adaptables al inodoro como alternativa al papel higiénico.
Crédito: Imagen generada con AI | Impremedia

Una vez que una costumbre se instala, todo se ordena alrededor de ella: la arquitectura, el mercado, la publicidad y hasta la idea de lo que es normal. El bidet quedó afuera de ese circuito desde el inicio y, cuando quiso entrar, ya era tarde.

El dato histórico que explica mucho

Después de la Segunda Guerra Mundial, miles de soldados estadounidenses viajaron por Europa y se encontraron con bidets por primera vez. El problema no fue el objeto, sino el contexto. Muchos de esos bidets estaban en hoteles baratos y burdeles, especialmente en Francia e Italia.

La asociación fue inmediata y duradera. Durante décadas, el bidet quedó ligado a algo incómodo, innecesario o directamente sospechoso. En una sociedad conservadora en lo doméstico y pragmática en lo cotidiano, eso bastó para descartarlo sin mayor debate.

Baños diseñados para otra lógica

Hay otro factor clave: el diseño de los hogares. Los baños en Estados Unidos se construyen bajo una lógica muy clara de eficiencia y estandarización. Inodoro, lavamanos, ducha o bañera. Punto.

No hay espacio previsto para un bidet tradicional, ni cañerías pensadas para sumarlo. Agregar uno implica obra, costos extra y una pregunta incómoda para el mercado inmobiliario: “¿para qué?”. Cuando nadie lo pide, nadie lo ofrece.

El papel higiénico como símbolo cultural

Estados Unidos no solo adoptó el papel higiénico: lo convirtió en un producto estrella. Suavidad, resistencia, capas, fragancias, marketing emocional y campañas publicitarias durante décadas instalaron una idea muy clara: con papel alcanza.

Rollos de papel higiénico suave en un baño moderno de Estados Unidos
El papel higiénico es la opción dominante de higiene en los baños de Estados Unidos desde hace décadas.
Crédito: Imagen generada con AI | Impremedia

La higiene pasó a ser una cuestión de consumo, no de agua. Y cambiar un hábito tan arraigado es mucho más difícil que modificar una costumbre tecnológica.

¿De verdad nadie usa bidet en EE.UU.?

No exactamente. En los últimos años, sobre todo después de la pandemia, empezó a crecer una solución intermedia: los bidets adaptables al inodoro. No requieren obra, se instalan en minutos y cuestan mucho menos que un bidet tradicional.

Hoy son cada vez más comunes en hogares de personas que priorizan la higiene, la comodidad o el ahorro de papel. No es una revolución, pero sí un cambio silencioso que muestra que el tema ya no resulta tan extraño como antes.

Puedes ver: ¿Cómo se coloca correctamente el papel higiénico? Esta es la forma correcta, según expertos

El baño también habla de identidad

Más allá del objeto en sí, el bidet expone algo más profundo: cómo cada sociedad entiende la higiene, el cuerpo y lo cotidiano. En Estados Unidos, la practicidad ganó la pulseada. En otras partes del mundo, el agua fue la elegida.

No hay una opción mejor que otra. Hay costumbres, historia y hábitos difíciles de mover.

Baño moderno con bidet adaptable iluminado de noche en una vivienda de Estados Unidos
Un bidet adaptable instalado en un baño moderno muestra cómo esta opción gana espacio en hogares de Estados Unidos.
Crédito: Imagen generada con AI | Impremedia

Cómo sumar un bidet en tu baño y cuánto cuesta

Aunque el bidet tradicional sigue siendo una rareza en Estados Unidos, sumar uno al baño hoy es mucho más fácil (y barato) de lo que parece. No hace falta hacer obra, cambiar el inodoro ni meterse en reformas interminables.

La opción más común y práctica es el bidet adaptable al inodoro. Se trata de un accesorio que se instala debajo del asiento y se conecta directamente a la toma de agua.

Qué opciones existen

  • Bidet mecánico: Funciona sin electricidad. Tiene una perilla lateral para regular la presión del agua. Es el más vendido y el más simple.
  • Bidet con agua caliente: Requiere conexión al agua caliente del lavamanos o un sistema interno de calentamiento. Un poco más complejo, pero más cómodo.
  • Asientos con bidet incorporado: Reemplazan el asiento del inodoro. Algunos incluyen secador de aire, control de temperatura y funciones extra.

Cuánto cuesta sumar un bidet en EE.UU.

Los precios varían según el modelo, pero el rango es amplio y accesible:

  • Modelos básicos: entre $30 y $60.
  • Modelos con agua caliente o más funciones: entre $80 y $150.
  • Asientos premium con bidet integrado: desde $200 en adelante.

La mayoría se consigue fácilmente online o en grandes tiendas y se instalan en menos de una hora, incluso sin experiencia previa.

Tipos de bidet: bidet tradicional, bidet adaptable, asiento con bidet y ducha higiénica
Existen distintos tipos de bidet, desde el modelo tradicional hasta opciones adaptables al inodoro, cada vez más usadas en Estados Unidos.
Crédito: Imagen generada con AI | Impremedia

¿Vale la pena? Para quienes nunca usaron bidet, puede parecer innecesario. Para quienes lo extrañan, suele convertirse en una de las mejores compras para el hogar. Mejora la sensación de limpieza, reduce el uso de papel higiénico y no requiere cambios estructurales.

No es una revolución cultural, pero sí una solución práctica para adaptar el baño estadounidense a nuevas costumbres, sin pelearse con la arquitectura ni con el presupuesto.

¿Resuelto el enigma del baño en Estados Unidos?

En síntesis, Estados Unidos vive sin bidet porque nunca lo necesitó culturalmente. Porque sus baños no lo contemplan, su mercado no lo impulsó y su industria del papel higiénico se volvió dominante. No fue una decisión consciente, pero sí una elección sostenida durante décadas.

Mientras tanto, el debate sigue apareciendo, puerta de baño mediante, cada vez que alguien se pregunta por qué, en el país de todo, falta justamente eso.

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