El pasado miércoles Britney Spears fue detenida por agentes de la Patrulla de Caminos de California y, posteriormente, trasladada a un centro médico para realizarle un examen que permitiera establecer si conducía bajo los efectos del alcohol.
El procedimiento ocurrió en Westlake Village, una zona cercana a la residencia de la cantante. De acuerdo con fuentes cercanas a la artista, Spears se encontraba sola en el vehículo cuando los oficiales la interceptaron.
Las autoridades ordenaron la extracción de sangre con el objetivo de determinar la presencia de alcohol en su organismo, luego de sospechar que podía estar manejando bajo la influencia de alguna sustancia. Según la información policial, el traslado respondió exclusivamente al protocolo que se aplica en este tipo de situaciones. La artista no presentó lesiones durante el operativo.
Un procedimiento que terminó en libertad horas después
Spears fue arrestada alrededor de las 21:30 del miércoles bajo sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol. Después de la detención, fue llevada al hospital para completar la prueba de sangre correspondiente.
Una vez finalizado ese proceso, la cantante fue trasladada a la cárcel del condado de Ventura cerca de las 3:00 de la madrugada. Allí permaneció bajo custodia durante unas horas antes de quedar en libertad.
La liberación ocurrió aproximadamente a las 6:00 de la mañana bajo el procedimiento conocido como “citar y liberar”. Este mecanismo implica que la persona detenida recibe una citación para presentarse ante un tribunal, pero puede abandonar la custodia policial sin restricciones adicionales ni libertad condicional inmediata.
Hasta el momento, las autoridades no han divulgado los resultados oficiales del análisis de sangre. Sin embargo, personas cercanas a la artista aseguraron que Spears afirmó que el resultado habría sido de 0,06, un nivel inferior al límite legal de 0,08 % establecido en California.
Aun así, la legislación estatal permite que una persona sea acusada de conducción bajo los efectos del alcohol si los agentes consideran que existieron señales de manejo errático.
Además, tras lo ocurrido, la estadounidense eliminó su cuenta de Instagram.
El mensaje de su representante y el apoyo familiar
Tras conocerse el episodio, Cade Hudson, representante de la cantante, se pronunció públicamente sobre lo ocurrido.
Hudson describió lo sucedido como “un incidente desafortunado que es completamente injustificable”.
El mánager agregó además una reflexión sobre el momento personal que atraviesa la artista: “Britney tomará las medidas adecuadas y cumplirá con la ley, y ojalá esto pueda ser el primer paso hacia el cambio que desde hace tiempo es necesario en la vida de Britney”.
También subrayó la importancia del acompañamiento familiar en esta etapa: “Esperamos que pueda recibir la ayuda y el apoyo que necesita en este momento difícil”, afirmó.
Según fuentes cercanas a su entorno, sus hijos Preston y Jayden, de 20 y 19 años respectivamente, participan en la elaboración de un plan de apoyo para la artista.
“Sus hijos van a pasar tiempo con ella. Sus seres queridos están elaborando un plan largamente postergado para que Britney logre el bienestar”, aseguró Hudson.
La situación judicial aún no está cerrada. Britney Spears deberá presentarse ante el tribunal del condado de Ventura el próximo 4 de mayo de 2026, fecha en la que se revisará su caso.
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