viernes 30 enero 2026

Cerca de 126 millones de estadounidenses sufrirán de obesidad en 2035

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La obesidad en Estados Unidos continúa expandiéndose a un ritmo sostenido y podría alcanzar cifras récord en la próxima década.

Para el año 2035, cerca de 126 millones de adultos estadounidenses vivirán con obesidad, lo que equivale a casi la mitad de la población adulta del país, de acuerdo con un estudio publicado el 28 de enero de 2026 por el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) de la Universidad de Washington en el Journal of the American Medical Association (JAMA).

La investigación proyecta un aumento de 19 millones de adultos con obesidad en comparación con 2022, cuando se estimaban alrededor de 107 millones de casos. Los autores alertan que este crecimiento tendrá implicaciones profundas para la salud pública, además de un impacto económico significativo sobre el sistema sanitario estadounidense durante los próximos años.

3 décadas de aumento continuo

El análisis se basa en datos de más de 11 millones de personas, recopilados a partir de la National Health and Nutrition Examination Survey y del Behavioral Risk Factor Surveillance System de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). A partir de esta información, los investigadores evaluaron el índice de masa corporal (IMC) como principal indicador para definir obesidad.

Los resultados muestran que la prevalencia de obesidad en adultos se duplicó en poco más de 30 años, pasando de 19,3% en 1990 a 42,5% en 2022. Según las proyecciones del IHME, la tendencia continuará en ascenso y alcanzará el 46,9% de la población adulta en 2035, lo que consolidaría a la obesidad como una de las condiciones de salud más frecuentes en el país.

El informe subraya que el incremento se registró en los 50 estados, lo que refuerza la idea de que se trata de un problema estructural y no limitado a determinadas regiones.

El estudio identifica variaciones relevantes según sexo y grupo etario. En términos generales, las mujeres presentan una mayor prevalencia de obesidad que los hombres, una diferencia que se amplifica en los estados del sur del país.

Por edad, el grupo con mayor proporción de obesidad corresponde a los adultos de entre 45 y 64 años. No obstante, los investigadores destacan un crecimiento acelerado entre mujeres menores de 35 años, un dato que genera preocupación debido a la mayor exposición a riesgos de salud a lo largo de la vida adulta.

El problema de la obesidad también provocará una crisis en el sistema de salud de EE.UU. (Foto: Shutterstock)

Desigualdades regionales y étnicas

La investigación también documenta desigualdades marcadas por región, raza y etnia. Las tasas más elevadas se concentran en el sur de EE.UU., mientras que los niveles más bajos se observan en algunas áreas del noreste y la costa oeste, aunque en todos los casos la tendencia es ascendente.

En cuanto a los grupos raciales y étnicos, el informe revela que las mujeres afroamericanas presentan la mayor prevalencia de obesidad, seguidas por las mujeres hispanas. Según los autores, estas diferencias están relacionadas con factores sociales y económicos, como el nivel de ingresos, el acceso a servicios de salud, la disponibilidad de alimentos saludables y las oportunidades para realizar actividad física.

El IHME señala que estas brechas no se han reducido con el tiempo y, en algunos casos, se han profundizado, lo que refleja desigualdades persistentes en las condiciones de vida y el entorno.

Factores que impulsan el avance de la obesidad

De acuerdo con el informe, la obesidad responde a una combinación multifactorial de causas. Entre ellas se incluyen el acceso limitado a alimentos nutritivos, las características del entorno urbano y rural, y los bajos niveles de actividad física en amplios sectores de la población.

“La obesidad es consecuencia de un conjunto de factores multifactoriales, entre los que se incluyen la accesibilidad a alimentos saludables, las características del entorno construido y los niveles de actividad física”, explicó la investigadora principal Catherine O. Johnson, en declaraciones citadas por ABC News.

El estudio remarca que las desigualdades sociales y estructurales siguen desempeñando un papel central en la evolución del problema.

El debate sobre el diagnóstico

La investigación utilizó el IMC como criterio principal para definir obesidad, aunque los autores reconocen que este indicador tiene limitaciones. En la comunidad médica existe un debate en curso sobre la posibilidad de incorporar otros parámetros, como la proporción de grasa corporal y el estado general de salud metabólica.

Según el análisis citado por ABC News, si se adoptaran criterios diagnósticos más amplios, más del 75% de los adultos estadounidenses podría ser clasificado como persona con obesidad, lo que modificaría de forma sustancial las estadísticas nacionales y las estrategias de prevención y tratamiento.

Impacto sanitario y económico

La obesidad incrementa de manera significativa el riesgo de padecer diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial y ciertos tipos de cáncer, según los datos del IHME. La aparición temprana de la enfermedad, especialmente en mujeres jóvenes, se asocia con un mayor tiempo de exposición a estos riesgos.

Desde el punto de vista económico, los costos médicos directos vinculados a la obesidad superaron los $200,000 millones de dólares en 2019, de acuerdo con cifras publicadas en JAMA. El estudio advierte que estos gastos continuarán en aumento y podrían ejercer una presión creciente sobre el sistema sanitario.

Respuestas necesarias ante un escenario crítico

El informe del IHME sostiene que las políticas públicas de prevención, junto con un acceso más equitativo a tratamientos, son fundamentales para modificar la tendencia. Aunque el estudio no profundiza en el impacto de medicamentos para la pérdida de peso, como los agonistas de GLP-1, menciona que investigaciones previas registraron una leve disminución de la prevalencia en 2024 asociada a su uso.

No obstante, los autores coinciden en que las soluciones estructurales, como mejorar el entorno alimentario, promover la actividad física y reducir las desigualdades sociales, seguirán siendo determinantes para enfrentar el avance de la obesidad en EE.UU. durante la próxima década.

Sigue leyendo:

* Por qué la obesidad no es solo un tema de autocontrol, según expertos
* Adiós a la antigua pirámide alimentaria: EE.UU. redefine la nutrición priorizando la comida real y las proteínas
* Alimentos ultraprocesados: expertos alertan sobre su amenaza mundial para la salud

Fuente


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