El cheesecake es uno de los postres más populares en el mundo. Con una combinación de queso crema, galletas y el topping de tu preferencia, logra conquistar paladares; sin embargo, en un mundo que busca disminuir el consumo de azúcares, grasas y harinas, surge una tendencia viral con tan solo dos ingredientes: yogur y galletas.
Combinar estos dos elementos con una técnica de “repostería sin horneado” ha desatado una revolución en TikTok e Instagram por la manera en que se transforman en un postre delicioso. La clave es la textura: las galletas absorben el suero del yogur griego, lo que ayuda a ablandarlas hasta que parecen un bizcocho, mientras que el yogur se espesa adquiriendo la consistencia de una crema de queso densa.
Esta preparación es una excelente opción para saciar un antojo de algo dulce o disfrutar de un postre saludable, ya que contiene principalmente yogur griego, un alimento rico en probióticos y proteínas. Lo ideal es elegir galletas bajas en azúcar, aunque se pueden usar de chocolate, coco o de tu preferencia; incluso se puede preparar con kéfir para lograr la misma consistencia.
Es importante tener en cuenta que, al usar galletas de sabor suave en un postre refrigerado, la grasa del yogur griego tiende a neutralizar los matices sutiles, dejando una sensación más neutra y cremosa en el paladar.
Receta versión fit
Esta receta se hace con dos ingredientes, yogur y galletas, pero para subir el nivel se puede agregar limón, café, vainilla o especias a gusto.
- Usa un envase de 150g-200g de Yogur Griego natural (sin azúcar añadida) o kéfir.
- Incorpora las galletas de chocolate, integrales o de avena de manera vertical a gusto aunque se recomienda entre 2 y 3
- Añade una pizca de ralladura de limón y edulcorante al yogur antes de meter las galletas.
- Aunque en cinco horas tiene una textura y sabor delicioso, el secreto de este postre son las 12 horas de reposo. Es el tiempo necesario para que la transferencia de humedad sea completa.
Paso a paso para hacer el postre viral
Lo primero que se debe hacer es seleccionar un yogur griego natural sin azúcar o un kéfir de alta densidad, ya que su aporte de probióticos y proteínas es el pilar nutricional de esta receta.
Luego se debe aromatizar la base láctea; puede ser ralladura de limón fresca y el edulcorante de tu preferencia, mezclando suavemente para que los aceites esenciales del cítrico infusionen el yogur. Este detalle es crucial para elevar el perfil sensorial del postre y evitar que la grasa del lácteo opaque los sabores sutiles.
Una vez que la mezcla base está lista, procede a armar el postre incorporando las galletas integrales, de avena o chocolate de manera vertical dentro del envase original del yogur. Al colocarlas de forma vertical, se facilita que la superficie de contacto con el medio líquido sea mayor y una hidratación uniforme. También se puede presionar ligeramente para que queden totalmente sumergidas, garantizando la consistencia en cada bocado.
El secreto de este snack saludable es la paciencia. Aunque la tentación de consumirlo de inmediato sea alta, es fundamental respetar un tiempo de reposo en refrigeración de 12 horas. Durante este periodo, la galleta se ablanda por completo y el yogur adquiere esa consistencia densa y cremosa que emula a un cheesecake tradicional. Al momento de servir, puedes coronar con frutas frescas o el topping de tu preferencia.
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