Un equipo de científicos ha confirmado que la supernova SN 2024abfl presenta un comportamiento insólito: un plateau de luz de unos 110 días combinado con un brillo excepcionalmente bajo, algo que desafía los modelos clásicos de explosiones estelares. Este fenómeno, observado en la galaxia NGC 2146, apunta a un origen de colapso del núcleo en estrellas de masa sorprendentemente reducida.
El hallazgo no solo cuestiona lo que creíamos saber sobre las supernovas tipo IIP, sino que abre una ventana hacia un tipo de muerte estelar mucho más silenciosa de lo esperado. En un universo donde las explosiones suelen ser sinónimo de violencia y energía desbordante, esta parece susurrar en lugar de rugir.
Pero hay un detalle que desconcierta a los científicos: su comportamiento no encaja del todo en ninguna categoría conocida.
El enigma del plateau: cuando una supernova se resiste a apagarse
Las supernovas de tipo II suelen dividirse en dos grandes familias según su curva de luz. Algunas se desvanecen rápidamente, mientras que otras mantienen su brillo durante semanas o meses, formando lo que los astrónomos llaman un “plateau”.
En el caso de las tipo IIP, ese plateau suele durar unos 100 días. Sin embargo, SN 2024abfl ha llevado este fenómeno un paso más allá.
Su brillo no solo se mantuvo durante aproximadamente 110 días, sino que lo hizo con una intensidad inusualmente baja, situándose en el extremo más débil de este tipo de explosiones. Esto la convierte en una rareza incluso dentro de las supernovas menos luminosas conocidas.
Pero lo verdaderamente intrigante no es solo cuánto duró ese plateau, sino cómo lo hizo.
Mientras otras supernovas brillan intensamente antes de estabilizarse, esta mostró una emisión tenue desde el principio. Es como si la estrella hubiera explotado “a medio gas”, liberando energía de forma contenida, casi tímida.
Este comportamiento plantea una pregunta muy importante y trascendental: ¿qué tipo de estrella puede morir de una forma tan poco espectacular?
Una explosión débil: poco níquel, poca velocidad, mucho misterio
Para entender la naturaleza de SN 2024abfl, los científicos analizaron su composición y dinámica interna. Los resultados fueron sorprendentes.
La cantidad de níquel radiactivo (⁵⁶Ni) generada en la explosión es extremadamente baja: entre 0,002 y 0,004 masas solares. Este elemento es crucial porque alimenta el brillo tardío de las supernovas. Cuanto más níquel, más intensa y duradera es la luminosidad. Aquí ocurre lo contrario.
Además, las mediciones espectroscópicas revelaron otro dato desconcertante:
las velocidades de expansión son extraordinariamente bajas, alrededor de 1.200 km/s tras 50 días, muy por debajo de lo habitual en supernovas de este tipo.
Este doble indicio —poco níquel y baja velocidad— sugiere una explosión con una energía mucho menor de lo esperado.
Pero hay un giro inesperado.
Incluso si se asume que la galaxia anfitriona está más lejos de lo estimado, la supernova sigue siendo débil, lo que refuerza la idea de que no se trata de un error de cálculo, sino de una característica intrínseca.
Y aquí surge una posibilidad fascinante: quizá estamos ante una de las explosiones de colapso del núcleo más débiles jamás observadas.

Una estrella que muere en silencio: pistas sobre su origen
El origen de SN 2024abfl parece apuntar a un escenario poco habitual. Según los investigadores, todo indica que proviene de una estrella de baja masa dentro del rango de colapso del núcleo, algo que rompe con la idea tradicional de que estas explosiones requieren estrellas masivas.
Normalmente, las supernovas tipo IIP se asocian a estrellas que conservan gruesas capas de hidrógeno antes de explotar. Sin embargo, en este caso, las propiedades observadas encajan mejor con una estrella más ligera de lo esperado, lo que podría implicar un mecanismo de explosión distinto o menos eficiente.
Durante años, los científicos han debatido la existencia de supernovas producidas por captura electrónica —un proceso alternativo en estrellas de masa intermedia—. Pero en este caso, los datos parecen descartar esa opción.
Los indicadores fotométricos y espectroscópicos apuntan claramente hacia un colapso del núcleo clásico, aunque en su versión más débil.
Y sin embargo, persiste la incertidumbre.
La distancia a la galaxia NGC 2146 sigue siendo difícil de precisar debido a su morfología alterada, probablemente causada por interacciones gravitatorias. Esta ambigüedad afecta directamente a los cálculos de energía y masa de la estrella progenitora. En otras palabras: aún no tenemos la imagen completa.
Un susurro cósmico que reescribe el final de las estrellas
En el vasto teatro del cosmos, donde las supernovas suelen ser fuegos artificiales de energía descomunal, SN 2024abfl emerge como una anomalía poética: una explosión tenue, prolongada y silenciosa que desafía nuestras expectativas.
Este descubrimiento no solo amplía el catálogo de comportamientos estelares, sino que obliga a replantear los modelos sobre cómo mueren las estrellas. Quizá no todas las supernovas son cataclismos espectaculares; algunas podrían ser despedidas discretas, casi invisibles en la inmensidad del universo.
Y ahí reside su belleza. Porque en ese brillo débil que persiste durante más de 100 días, hay una historia diferente sobre la vida y la muerte de las estrellas. Una historia que apenas estamos empezando a comprender.
Referencias
- Li, Luhan, et al. “SN 2024abfl: A Low-Luminosity Type IIP Supernova at the Low-Mass End of Core Collapse.” arXiv (2026). https://doi.org/10.48550/arxiv.2604.01806
Fuente informativa
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