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viernes, junio 19, 2026

Terzan 5, el misterioso fósil galáctico que esconde el secreto de la formación de la Vía Láctea


Llevaba décadas clasificado como un cúmulo globular más. Terzan 5 es algo mucho más antiguo y raro: un fragmento superviviente de cuando la Vía Láctea todavía no existía como tal.

Durante décadas, Terzan 5 pasó desapercibido entre los más de 150 cúmulos globulares conocidos de nuestra galaxia. Un objeto denso, opaco, enterrado en el corazón polvoriento del bulbo galáctico. Difícil de observar, difícil de clasificar. Pero cuanto más se miraba, menos encajaba: sus estrellas no tenían la homogeneidad química que cabría esperar de un cúmulo formado en un único evento. Eran demasiado distintas entre sí, demasiado dispersas en el tiempo. Algo no cuadraba.

El equipo liderado por G. Zullo, de la Universidad de Bolonia y el INAF, ha confirmado ahora lo que llevaba años insinuándose: Terzan 5 no es un cúmulo globular. Es, en términos técnicos, un Bulge Fossil Fragment, un fragmento fósil del bulbo galáctico: el remanente intacto de uno de los grumos primordiales que, hace miles de millones de años, se fusionaron para dar lugar al centro de la Vía Láctea. El estudio ha sido publicado en Astronomy & Astrophysics.

Cuatro vidas en un solo objeto

Para llegar a esa conclusión, el equipo combinó observaciones recientes de la cámara infrarroja NIRCam del telescopio James Webb (filtros F115W y F200W) con 12 años de datos archivados del telescopio Hubble (ACS, filtros F606W y F814W). La unión de ambos conjuntos permitió superar uno de los problemas más persistentes en el estudio de Terzan 5: la extinción por polvo interestelar varía de forma irregular a lo largo de la línea de visión y distorsiona los colores aparentes de las estrellas, haciendo casi imposible distinguir poblaciones por edad con datos ópticos solos.

Con correcciones diferenciales de enrojecimiento de alta resolución y una selección de miembros del cúmulo basada en movimiento propio, el equipo obtuvo el diagrama color-magnitud más profundo conseguido hasta ahora para este objeto. Y lo que reveló ese diagrama fue inequívoco.

La región del punto de inflexión de la secuencia principal, donde la edad de una población estelar puede leerse con precisión, mostraba no una, sino al menos dos señales claras. Y posiblemente cuatro.

Terzan 5 alberga estrellas con cuatro edades distintas: la componente más antigua, con una metalicidad por debajo de la solar, tiene 12.500 millones de años, con una incertidumbre de ±500 millones. La segunda componente, de metalicidad super-solar, es significativamente más joven: 4.700 millones de años. Además, el análisis detecta indicios de una tercera población en torno a los 3.800 millones de años. Y una cuarta señal, en forma de una secuencia de estrellas azules brillantes, apunta a actividad de formación estelar que se habría prolongado hasta hace apenas 2.500 millones de años.

Recreación artística del interior de un cúmulo estelar primordial con poblaciones de distintas edades. Imagen generada con IA. Foto: Nano Banana / Scruzcampillo.

El grumo que no se disolvió

Para comprender qué hace a Terzan 5 tan singular hay que retroceder al universo joven, cuando la Vía Láctea aún estaba tomando forma. Los modelos actuales de formación galáctica describen ese proceso como el ensamblaje progresivo de bloques de construcción: grumos masivos de gas y estrellas que colisionaron, se fusionaron y acabaron constituyendo las distintas componentes de una galaxia espiral como la nuestra.

La mayoría de esos grumos no sobrevivieron como entidades independientes: se disolvieron, se mezclaron, perdieron su identidad estructural. Sus estrellas son hoy parte del bulbo galáctico, pero ya no es posible rastrear su origen con precisión. Son masa mezclada, historia borrada.

Terzan 5, en cambio, permaneció gravitacionalmente ligado. No se disolvió ni se fusionó por completo. Sobrevivió durante más de doce mil millones de años en uno de los entornos más extremos de la galaxia, el centro del bulbo, sometido a mareas gravitacionales intensas y a una densidad estelar altísima. Y lo hizo conservando la memoria de su historia química: cuatro episodios de formación estelar grabados en su diagrama de Hertzsprung-Russell como capas geológicas en una roca.

Si los cúmulos globulares son los fósiles más antiguos de la formación estelar, Terzan 5 es algo diferente: es el fósil de la formación galáctica misma.

Más preguntas que respuestas

La confirmación de Terzan 5 como prototipo de esta nueva clase de objetos abre más preguntas de las que responde. La primera y más obvia es cuántos más Bulge Fossil Fragments pueden quedar ocultos en el denso interior galáctico, camuflados bajo la apariencia de cúmulos globulares ordinarios. La observación de esa región desde el suelo ha sido históricamente muy limitada por la extinción del polvo; el infrarrojo del James Webb cambia esa ecuación.

Tampoco está claro qué mecanismo permitió a Terzan 5 resistir la disgregación durante tanto tiempo. Su masa actual, su órbita y su estructura interna pueden dar pistas, pero el modelado dinámico de cómo un objeto así sobrevive doce mil millones de años en el bulbo es territorio aún abierto. Los propios autores señalan que los indicios de las componentes más jóvenes, de 3.800 millones de años y la secuencia azul, son aún tentativos: requieren datos adicionales para confirmarse con solidez estadística.

Terzan 5 no es un satélite de la Vía Láctea ni el remanente de una galaxia enana absorbida: es un ladrillo de la propia galaxia atrapado en el tiempo.

Lo que sí es firme es el resultado principal: dos episodios de formación estelar separados por más de 7.500 millones de años dentro de un único objeto. Eso no ocurre en ningún cúmulo globular conocido. Ocurre en galaxias. Y eso, precisamente, es lo que hace de Terzan 5 algo distinto: no es un satélite de la Vía Láctea ni un remanente de una galaxia enana absorbida. Es un ladrillo superviviente de la Vía Láctea misma, atrapado en el tiempo mientras el resto de la construcción avanzaba a su alrededor. El siguiente paso lógico será buscar más objetos como este. Si Terzan 5 es el prototipo, la pregunta es cuántos más han estado esperando, mal clasificados, a que los instrumentos adecuados los mirasen de frente.

Referencias

  • Zullo, G., Pallanca, C., Ferraro, F.R. et al. (2026). The multi-age stellar populations of Terzan 5 as revealed by JWST. Astronomy & Astrophysics, 709, A212. DOI: 10.1051/0004-6361/202659349

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