El sistema de autobuses de la ciudad de Nueva York enfrenta una nueva controversia tras denuncias del sindicato de transporte que advierten sobre riesgos de seguridad para millones de pasajeros. La Transport Workers Union Local 100 asegura que decenas de autobuses fueron enviados a circular pese a presentar fallas mecánicas críticas, incluyendo problemas en los frenos.
Según el sindicato, al menos 23 autobuses fueron puestos en servicio después de haber sido “redlined”, un término utilizado cuando una unidad es marcada por requerir reparación urgente. Estas advertencias no serían menores: incluyen fallas que, de acuerdo con trabajadores, podrían derivar en accidentes graves con peatones o vehículos.
La denuncia apunta directamente a la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA), responsable del transporte público en la ciudad. Mientras el organismo sostiene que ningún autobús con problemas de seguridad entra en operación, los líderes sindicales aseguran lo contrario.
Problemas mecánicos que alarman
Uno de los ejemplos más preocupantes proviene del depósito Gun Hill Road, en El Bronx. Allí, representantes sindicales mostraron pastillas de freno desgastadas hasta el metal, una condición que compromete seriamente la capacidad de frenado.
“Cuando pisas el freno, necesitas que el autobús se detenga”, explicó un trabajador. “Si hay una persona cruzando, podrías matarla”.
Una auditoría interna del sindicato reveló que los 23 autobuses identificados presentaban niveles peligrosamente bajos en el grosor de las pastillas de freno. A pesar de ello, continuaron operando sin órdenes de trabajo formales para su reparación.
Solo después de que se inspeccionaran físicamente 3 unidades y se confirmaran múltiples defectos, incluyendo problemas en calibradores, sensores y cableado, se inició un proceso para retirar algunos vehículos del servicio.
Sin embargo, el sindicato afirma que la mayoría de estos autobuses sigue circulando debido a la falta de piezas de repuesto.
Fallas estructurales en todo el sistema
El problema no sería aislado. De acuerdo con registros del depósito West Farms, también en El Bronx, de los 256 autobuses necesarios para cubrir la demanda matutina, 74 estaban fuera de servicio por mantenimiento o fallas. Aun así, 246 unidades salieron a operar ese mismo día, lo que sugiere que algunos vehículos con problemas fueron utilizados.
Para el sindicato, esta práctica responde a una presión constante por mantener el servicio, incluso sacrificando estándares de seguridad.
“Están más enfocados en cumplir con los horarios que en garantizar que los autobuses sean seguros”, denunció un representante sindical, apunta Bronx Times.
Escasez de mecánicos agrava la crisis
Uno de los factores clave detrás de esta situación es la falta de personal. La Transport Workers Union Local 100 estima que la MTA enfrenta un déficit de aproximadamente 10% en mecánicos.
Desde 2019, muchos trabajadores se han jubilado o han dejado sus puestos, y el congelamiento de contrataciones durante la pandemia de Covid-19 profundizó la escasez. Según el sindicato, los salarios iniciales poco competitivos dificultan atraer nuevos empleados.
Esta falta de personal ha obligado a los mecánicos actuales a trabajar turnos dobles de hasta 16 horas, con descansos mínimos. En algunos casos, trabajadores han sido sancionados por quedarse dormidos durante el turno tras jornadas extenuantes.
“Ya no es seguro”, advirtió un director de mantenimiento sindical.
Impacto directo en los pasajeros
Mientras el conflicto continúa, los efectos se sienten en las calles. Para muchos neoyorquinos, especialmente en El Bronx, los autobuses son el principal medio de transporte.
Usuarios como Juan Quiñones, estudiante del Bronx Community College, describen el servicio como inconsistente. “A veces el autobús tarda tanto que prefiero caminar 40 minutos”, dijo.
En ocasiones, las unidades simplemente no pasan o se saltan paradas sin explicación clara. En plataformas de seguimiento en tiempo real, los avisos suelen ser vagos: “Puede que espere más tiempo”.
Para el sindicato, estos retrasos no son casuales, sino consecuencia directa de problemas estructurales en mantenimiento y personal.
Versiones enfrentadas
La MTA ha rechazado las acusaciones, asegurando que sigue estrictos protocolos de seguridad.
“Ningún autobús entra en servicio con un problema conocido”, afirmó un portavoz. “Las unidades que no cumplen los estándares se mantienen fuera de circulación”.
No obstante, el sindicato sostiene que, tras presentar sus hallazgos ante la junta de la MTA, 21 de los 23 autobuses señalados fueron finalmente retirados por defectos en los frenos, lo que, según dicen, valida sus denuncias.
La disputa ocurre en un momento crítico, cuando el sistema de autobuses sigue siendo esencial para millones de personas en Nueva York. En distritos como El Bronx, donde las opciones de transporte son limitadas, cualquier interrupción tiene un efecto inmediato en la vida diaria.
Además, incidentes recientes aumentan la preocupación. En diciembre, un autobús con historial de fallas en los frenos chocó contra varios vehículos tras haber sido autorizado para operar, según reportes locales.
Para el sindicato, esto es una señal de advertencia clara.
“Estamos hablando de seguridad pública”, insistieron. “No solo de nuestros trabajadores, sino de cada persona que sube a un autobús o camina por la calle”.
La tensión entre el sindicato y la MTA continúa escalando, mientras los usuarios quedan en medio de un sistema que, según denuncian, enfrenta fallas más profundas de lo que aparenta.
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