Cada tercer lunes de enero, el llamado Blue Monday vuelve a aparecer en titulares, redes sociales y campañas publicitarias como “el día más triste del año”. En 2026, sin embargo, el concepto empieza a perder fuerza frente a una conversación más amplia y necesaria sobre salud mental cotidiana, bienestar real y hábitos sostenibles.
Aunque la idea del Blue Monday se popularizó hace más de 2 décadas, especialistas coinciden en que no existe evidencia científica que respalde la existencia de un día específico destinado a la tristeza colectiva.
El término surgió a partir de una fórmula sin validez académica que mezclaba clima, deudas, motivación y propósitos incumplidos. Aun así, el concepto persiste porque conecta con una sensación común: para muchas personas, enero es emocionalmente difícil.
Enero pesa, pero no por un solo motivo
Psicólogos explican que el malestar que suele sentirse al inicio del año no ocurre de manera repentina ni se concentra en una fecha concreta. Es el resultado de una acumulación de factores: el regreso a la rutina laboral o escolar, la presión financiera tras las fiestas, el clima frío, la reducción de horas de luz natural y las expectativas poco realistas asociadas a los propósitos de Año Nuevo.
En 2026, además, este escenario se ve amplificado por un contexto de estrés crónico, incertidumbre económica y una exposición constante a redes sociales, donde abundan narrativas de productividad extrema y bienestar idealizado. Compararse con esas imágenes puede intensificar la sensación de fracaso o agotamiento emocional.
“El problema del Blue Monday es que simplifica una realidad compleja”, señalan especialistas en salud mental. “La tristeza no responde al calendario, pero sí a condiciones sociales, hábitos diarios y redes de apoyo”.
Qué sí funciona para mejorar el ánimo
Frente a la narrativa fatalista del Blue Monday, expertos coinciden en que existen acciones concretas, accesibles y respaldadas por evidencia científica que pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo, especialmente durante el invierno:
1) Dormir mejor, no perfecto. El descanso es uno de los pilares del bienestar emocional. Dormir mal afecta la concentración, el humor y la capacidad para manejar el estrés. No se trata de alcanzar horarios ideales, sino de mejorar gradualmente la calidad del sueño: reducir el uso de pantallas antes de dormir, mantener rutinas más estables y procurar entre siete y ocho horas de descanso cuando sea posible.
2) Buscar la luz natural. Durante el invierno, la menor exposición al sol puede afectar la producción de serotonina y vitamina D, ambas relacionadas con el estado de ánimo. Especialistas recomiendan salir al exterior al menos unos minutos al día, preferentemente por la mañana. Incluso caminatas breves pueden ayudar a regular el reloj biológico.
3) Movimiento sin presión. No es necesario iniciar rutinas intensas de ejercicio en enero. Actividades moderadas como caminar, estirarse o subir escaleras ayudan a liberar endorfinas y a reducir la ansiedad. El objetivo no es cumplir un propósito exigente, sino incorporar movimiento de forma realista y constante.
4) Alimentación que acompañe. Enero suele estar marcado por dietas restrictivas tras los excesos de fin de año. Nutriólogos advierten que eliminar alimentos de forma abrupta puede generar irritabilidad y fatiga. Priorizar comidas balanceadas, calientes y nutritivas apoya tanto al cuerpo como a la mente durante el invierno.
El poder de las microacciones
Una de las recomendaciones más repetidas en 2026 es abandonar la idea de cambios drásticos. En su lugar, los especialistas promueven las microacciones: pequeños ajustes cotidianos que, con el tiempo, generan un impacto real.
Ordenar un espacio, preparar una comida casera, limitar el tiempo en redes sociales o establecer una pausa diaria sin pantallas son gestos simples que reducen la sensación de saturación emocional. Pensar el bienestar como una suma de acciones pequeñas ayuda a disminuir la frustración.
“El problema de enero no es la falta de motivación, sino la presión por transformarlo todo de inmediato”, explican psicólogos. “El bienestar es un proceso, no una meta que se alcanza en un solo mes”.
Cuándo es importante buscar ayuda
Sentirse desanimado algunos días es parte de la experiencia humana. Sin embargo, cuando la tristeza es persistente, interfiere con el sueño, el trabajo o las relaciones personales, buscar apoyo profesional es fundamental.
En 2026, el acceso a terapia, presencial y en línea, es mayor que en años anteriores, aunque aún existen barreras económicas y culturales. Especialistas subrayan que pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino una forma de autocuidado y prevención.
Minimizar los síntomas bajo la idea de que “es solo el Blue Monday” puede retrasar la atención necesaria y profundizar el malestar emocional.
Más allá del mito del Blue Monday
El Blue Monday sigue siendo una etiqueta atractiva, pero cada vez resulta menos útil. En su lugar, crece una conversación más honesta sobre salud mental diaria, lejos de fechas simbólicas y mensajes simplistas.
Enero no es un enemigo. Es un mes de transición, ajuste y, para muchas personas, vulnerabilidad. Reconocerlo sin dramatizarlo y apostar por hábitos realistas puede marcar la diferencia no solo un lunes, sino durante todo el año.
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