Los medicamentos para bajar de peso como Ozempic y Wegovy se han convertido en una de las herramientas más populares para tratar la obesidad en los últimos años. Sin embargo, un nuevo estudio advierte que abandonar estos tratamientos podría provocar que muchas personas recuperen gran parte del peso perdido en relativamente poco tiempo.
La investigación, realizada por científicos de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido, analizó qué sucede cuando los pacientes dejan de tomar estos fármacos de nueva generación. Los resultados, publicados este jueves en la revista científica EClinicalMedicine, muestran que, en promedio, los pacientes recuperan cerca del 60% del peso que habían perdido durante el tratamiento dentro del primer año después de suspenderlo.
A pesar de ese efecto rebote inicial, el estudio también revela que la recuperación del peso tiende a estabilizarse con el tiempo. A largo plazo, los pacientes logran mantener aproximadamente una cuarta parte de la pérdida de peso obtenida mientras tomaban la medicación.
Medicamentos que cambiaron el tratamiento de la obesidad
La obesidad afecta a millones de personas en el mundo y está asociada a un mayor riesgo de desarrollar enfermedades graves como diabetes tipo 2, problemas cardiovasculares y varios tipos de cáncer.
Perder peso puede reducir significativamente estos riesgos, pero para muchas personas lograrlo únicamente con dieta y ejercicio resulta difícil. En ese contexto, los medicamentos basados en la hormona GLP-1, como Ozempic y Wegovy, han generado gran expectativa en la comunidad médica.
Estos fármacos funcionan regulando los niveles de azúcar en la sangre y reduciendo el apetito. En los ensayos clínicos, los pacientes han logrado perder entre el 15% y el 20% de su peso corporal, lo que representa una reducción considerable.
Sin embargo, la adherencia al tratamiento suele ser limitada. De acuerdo con los datos citados por el estudio, solo la mitad de los pacientes continúa tomando estos medicamentos después de un año, y aproximadamente el 75 % abandona el tratamiento antes de cumplir 2 años.
Qué ocurre después de dejar el tratamiento
Para comprender mejor qué sucede cuando los pacientes dejan de tomar estos fármacos, los investigadores revisaron la literatura científica disponible y seleccionaron 6 ensayos clínicos que incluían datos de aproximadamente 3,200 personas.
Los estudios analizados evaluaron a los participantes durante un periodo de hasta 52 semanas después de haber suspendido la medicación.
Los resultados mostraron que la recuperación del peso ocurre principalmente durante los primeros meses posteriores a la interrupción del tratamiento. A las 52 semanas, los participantes habían recuperado cerca del 60 % del peso que habían perdido.
Sin embargo, alrededor de las 60 semanas, la tendencia comenzó a estabilizarse, lo que sugiere que el aumento de peso no continúa indefinidamente.
En términos prácticos, los investigadores explican que si una persona perdió aproximadamente el 20% de su peso corporal durante el tratamiento, un año después de dejar la medicación podría conservar cerca del 5% de esa reducción inicial.
Aunque esa cifra puede parecer modesta, los especialistas señalan que incluso una pérdida de peso del 5% puede generar beneficios para la salud metabólica.
El “freno” del apetito
Los medicamentos GLP-1 actúan en el organismo como una especie de freno biológico del apetito.
Brajan Budini, investigador del Trinity College de la Universidad de Cambridge y coautor del estudio, explica que estos fármacos ayudan a que las personas se sientan saciadas más rápido, lo que reduce la cantidad de alimentos que consumen.
“Medicamentos como Ozempic y Wegovy actúan como frenos en nuestro apetito. Nos sacian antes y eso hace que comamos menos y que perdamos peso”, señaló Budini.
El problema surge cuando el tratamiento se suspende.
“Cuando las personas dejan de tomarlos, esencialmente están quitando el pie del freno, y esto puede conducir a una rápida recuperación de peso”, añadió el investigador.
¿Por qué no se recupera todo el peso?
Aun así, los científicos observaron que muchas personas no regresan completamente a su peso inicial, incluso después de haber dejado la medicación durante más de un año.
Los autores proponen varias explicaciones posibles.
Una de ellas es que durante el tratamiento los pacientes pueden desarrollar nuevos hábitos alimentarios, como porciones más pequeñas o elecciones nutricionales más equilibradas. Estos cambios en el estilo de vida podrían mantenerse incluso después de suspender los medicamentos.
Otra posibilidad es que los fármacos tengan efectos duraderos en el organismo, modificando los niveles hormonales o influyendo en los mecanismos cerebrales que regulan el apetito.
Además del peso total, los investigadores señalan otro aspecto que genera inquietud: la composición corporal.
Los estudios sugieren que entre el 40% y el 60% del peso perdido durante el tratamiento con estos medicamentos corresponde a masa muscular.
Por ello, los científicos advierten que aún no está claro qué tipo de tejido se recupera cuando las personas vuelven a ganar peso.
Si el peso recuperado se compone principalmente de grasa y no de músculo, la proporción entre masa grasa y masa magra podría empeorar en comparación con la situación previa al tratamiento.
“Si el peso recuperado es desproporcionadamente grasa, los individuos podrían terminar peor que antes en su relación masa grasa-magra”, advirtió Budini.
La importancia de cambiar hábitos
Ante estos hallazgos, los expertos subrayan que los medicamentos para adelgazar no deben considerarse una solución única para la obesidad.
Steven Luo, también investigador del Trinity College de Cambridge y coautor del estudio, explicó que tanto médicos como pacientes deben estar preparados para la posibilidad de recuperar peso cuando el tratamiento termina.
Según Luo, es fundamental que las personas reciban orientación sobre alimentación saludable y actividad física mientras utilizan estos fármacos.
“Es importante que los pacientes reciban consejos sobre cómo mejorar su dieta y ejercicio, en lugar de depender únicamente de los medicamentos”, afirmó.
Los especialistas coinciden en que la combinación de tratamiento farmacológico con cambios sostenidos en el estilo de vida es la estrategia más prometedora para mantener los resultados a largo plazo.
De lo contrario, advierten, el efecto rebote podría convertirse en un desafío frecuente para quienes buscan controlar su peso mediante estos populares medicamentos.
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