Los dolores menstruales, conocidos médicamente como dismenorrea, afectan a millones de mujeres en todo el mundo y son una de las principales causas de absentismo escolar y laboral femenino. Afortunadamente, la ciencia ha demostrado que existen estrategias eficaces para reducirlos y mejorar la calidad de vida durante el ciclo menstrual.
Los dolores menstruales se producen por la liberación de prostaglandinas, sustancias que provocan contracciones uterinas para expulsar el endometrio. Cuando estas contracciones son intensas, pueden causar dolor abdominal, lumbar, náuseas, diarrea y fatiga. La dismenorrea se clasifica en dos tipos:
- Primaria: sin enfermedad asociada, común en adolescentes.
- Secundaria: relacionada con condiciones como endometriosis, miomas o adenomiosis, más frecuente en la edad adulta.
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Entre las medidas más efectivas para aliviar los síntomas se incluyen:
- Ejercicio físico regular, yoga y estiramientos.
- Alimentación antiinflamatoria, rica en omega‑3, antioxidantes, magnesio y vitamina B1.
- Aplicación de calor local en la zona abdominal.
- Uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) bajo supervisión médica.
- Anticonceptivos hormonales en casos de dolor intenso.
- Manejo del estrés mediante meditación o técnicas de relajación.
Los especialistas recomiendan consultar al médico si el dolor empeora con el tiempo, no responde a tratamientos habituales o interfiere gravemente con la vida cotidiana, ya que podría indicar una dismenorrea secundaria que requiere atención profesional.

“Es importante recordar que el dolor menstrual severo no debe ser normalizado. Existen estrategias seguras y basadas en evidencia para reducirlo y mejorar la calidad de vida de las mujeres durante su ciclo”, señalan los expertos en salud femenina.


