jueves 29 enero 2026

El día que los neoyorquinos cruzaron el río Hudson sobre hielo

Categoria:
Guarfar Post
Post Guardado

Durante esta semana, grandes bloques de hielo flotando por el río Hudson provocaron demoras y ajustes en el servicio de ferris entre la ciudad de Nueva York y Hoboken, Nueva Jersey. Las imágenes, compartidas por pasajeros y operadores, llamaron la atención de residentes acostumbrados a inviernos cada vez más templados, donde el hielo suele ser una rareza y no un obstáculo para el transporte diario.

Aunque el fenómeno parece extremo para los estándares actuales, está lejos de ser inédito en la historia de la región. En el siglo XIX y comienzos del XX, el Hudson no solo acumulaba hielo en su superficie, sino que llegaba a congelarse por completo, convirtiéndose en una auténtica vía de paso entre Nueva York y Nueva Jersey.

El episodio más recordado ocurrió el 25 de enero de 1821. De acuerdo a Pix11, en esa fecha, The New York Times reportó que los habitantes cruzaban el Hudson caminando e incluso patinando entre Manhattan y Jersey City. El río se transformó en un verdadero “puente de hielo” tras semanas de temperaturas bajo cero, en uno de los inviernos más severos jamás registrados en la ciudad. Hasta hoy, ese invierno sigue siendo considerado el más frío en la historia de Nueva York.

La intensidad del frío no solo afectó al Hudson. El East River también se congeló, permitiendo la formación de puentes de hielo improvisados entre Brooklyn y el Bajo Manhattan. Para los neoyorquinos de la época, estas escenas extraordinarias se volvieron, por un breve período, parte de la vida cotidiana.

Durante décadas, este tipo de congelamientos no fueron excepcionales. El Hudson se congelaba de manera regular al norte de la ciudad, especialmente en zonas como Newburgh y Beacon, donde el espesor del hielo era suficiente para soportar carruajes tirados por caballos, peatones y un flujo constante de personas que lo utilizaban como atajo invernal.

A lo largo del siglo XX, varios inviernos también dejaron su huella. Los años 1917-1918, 1934 y 1947 registraron congelamientos extensos que afectaron la navegación y obligaron al uso de rompehielos para mantener abiertas las rutas comerciales y portuarias. Aun así, ninguno de esos episodios logró igualar la magnitud histórica del congelamiento de 1821.

Un río distinto en un clima distinto

En la actualidad, las condiciones que hicieron posibles aquellos inviernos extremos prácticamente han desaparecido. Los expertos señalan que el aumento sostenido de las temperaturas invernales es uno de los principales factores que impiden que el bajo Hudson vuelva a congelarse por completo. Incluso durante olas de frío intensas, los descensos de temperatura suelen ser más breves y menos constantes que en el pasado.

A esto se suma el impacto de la actividad humana. El tráfico marítimo constante genera movimiento en el agua, lo que dificulta la formación de capas de hielo continuo. Además, la intrusión de agua salada proveniente del océano Atlántico, que avanza río arriba, reduce aún más la posibilidad de congelamiento total, ya que el agua salobre se congela a temperaturas más bajas que el agua dulce.

Por esta razón, la mayor parte del hielo que hoy se observa en el Hudson no se forma localmente en la zona metropolitana. Proviene de regiones más al norte del estado de Nueva York, donde las temperaturas siguen siendo lo suficientemente bajas como para generar placas de hielo que luego se fragmentan y descienden con la corriente.

Las escenas actuales, aunque llamativas, responden a dinámicas muy distintas a las del pasado. Los bloques de hielo flotantes pueden afectar servicios como los ferris, pero no representan la formación de un puente natural ni un congelamiento estructural del río.

Para historiadores y climatólogos, estos episodios ofrecen una oportunidad para reflexionar sobre cómo ha cambiado Nueva York en los últimos dos siglos. El Hudson, que alguna vez fue una superficie sólida capaz de unir comunidades durante el invierno, hoy refleja un clima más cálido y un ecosistema transformado por la urbanización y la actividad industrial.

Así, cada bloque de hielo que desciende por el río funciona como un recordatorio visual de un pasado climático extremo que difícilmente se repita. En un contexto de cambio climático y ciudades en constante adaptación, el Hudson ya no se congela como antes, pero sigue contando, a su manera, la historia del invierno en Nueva York.

Sigue leyendo:

* Nor’easter amenaza la Costa Este: Nueva York bajo alerta por nieve, vientos y marejadas
* Aumenta a 10 el número de muertos en NYC por tormenta invernal Fern
* NYC bajo amenaza: pronostican ola de frío potencialmente letal en las próximas horas

Fuente


Artículos relacionados

Arrestan a hombre que se hizo pasar por agente del FBI para “liberar” a Luigi Mangione

Un hombre identificado como Mark Anderson fue acusado en el Distrito Este de Nueva York por hacerse pasar...

Cámaras captaron a adolescente de Long Island desaparecido antes de un misterioso suceso en el East River

Las autoridades del condado de Suffolk revelaron nuevos y estremecedores detalles sobre la desaparición de Thomas Medlin, el...