En el intento de mantener tu hogar más cálido durante los días más fríos del invierno, hay un truco que seguramente sigues aplicando por recomendación de terceros: cerrar las rejillas de ventilación, con la idea de concentrar el calor solo en los espacios más utilizados. Sin embargo, expertos en climatización advierten que esta práctica puede generar el efecto contrario.
Lejos de ayudar a conservar el calor, el verdadero truco para calentar mejor tu casa en invierno es precisamente mantener las rejillas de ventilación abiertas, algo que muchos no habían considerado y que está respaldado por profesionales del sector HVAC. Aquí hay otros métodos para generar calor en casa sin electricidad.
Por qué cerrar las rejillas de ventilación es un grave error
TJ Laury, técnico de HVAC autorizado, explicó a The Spruce que cerrar las rejillas provoca una acumulación de presión en los conductos. Esto obliga al sistema a esforzarse más para empujar el aire caliente hacia las salidas que permanecen abiertas.
En la práctica, el equipo trabaja durante más tiempo, consume más energía y se desgasta con mayor rapidez. Laury compara esta situación con un callejón sin salida: el aire no puede circular libremente y termina “atascándose” dentro del sistema.
Por su parte, Elizabeth Shavers, gerente general de HVAC y plomería en Oncourse Home Solutions, señala que el flujo constante y balanceado del aire es esencial para una calefacción eficiente. Aislar zonas de la casa cerrando rejillas rompe ese equilibrio y no genera un ahorro real en la factura.
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Otros métodos de climatización que sí funcionan para calentar tu hogar
Ajustar la temperatura del termostato: entre 7 y 10 grados menos durante la noche o cuando no hay nadie en casa. Esto puede reducir el consumo anual de energía, además de que usar termostatos inteligentes facilita el control.
Un buen aislamiento: en áticos, paredes exteriores y espacios bajos evita que el calor se escape. Del mismo modo, sellar rendijas en puertas y ventanas reduce la entrada de aire frío.
Cambiar el filtro de aire: cada 30 a 90 días mejora el rendimiento del sistema y permite que el aire circule sin obstáculos. En hogares con mascotas, esta tarea debe hacerse con mayor frecuencia.
Usar un humidificador: el aire húmedo retiene mejor el calor, lo que permite sentirse cómodo con una temperatura más baja y, al mismo tiempo, ahorrar energía.
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