Durante años, el regreso del ser humano a la Luna fue una promesa aplazada. Retrasos técnicos, revisiones de seguridad y ajustes de última hora mantuvieron la expectativa en suspenso. Hoy, esa espera parece llegar a su fin. En Florida, un coloso tecnológico ya se encuentra en posición, listo para protagonizar una misión que simboliza el relevo generacional de la exploración espacial.
El cohete que ya ocupa la rampa y concentra todas las miradas
El protagonista de este momento histórico es el Sistema de Lanzamiento Espacial, conocido como SLS, el vehículo más potente desarrollado por la NASA para misiones de espacio profundo. Junto a la nave Orion, el cohete ya se encuentra en la rampa 39B del Centro Espacial Kennedy, un sitio cargado de simbolismo para la historia aeroespacial.
El traslado desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos fue una operación lenta y cuidadosamente planificada. Aunque el recorrido es de apenas unos kilómetros, el tamaño del conjunto (casi cien metros de altura) obligó a un desplazamiento que demandó más de doce horas, utilizando uno de los históricos vehículos oruga de la agencia.
Una prueba clave antes de autorizar el despegue
Con el cohete ya en posición, el siguiente paso es decisivo. Está previsto un ensayo general con combustible, una prueba completa en la que se cargan los tanques con propelentes criogénicos, se ejecuta una cuenta regresiva realista y luego se drenan los sistemas de forma segura.
El objetivo es comprobar que todos los subsistemas funcionen como se espera en condiciones casi idénticas a las del lanzamiento. Según los resultados, la agencia podría repetir el ensayo o incluso devolver el cohete al edificio de ensamblaje para realizar ajustes finales. Solo tras superar esta etapa se autorizará el despegue.
La ventana de lanzamiento que mantiene la tensión
Si la prueba resulta exitosa, la misión podrá despegar en la primera ventana disponible, prevista para principios de febrero. Esa ventana se extenderá durante varios días, pero cualquier inconveniente obligaría a posponer el lanzamiento hasta marzo.
Este margen limitado explica la cautela extrema del equipo técnico. Cada decisión se toma bajo el principio de “seguridad ante todo”, una filosofía que ha marcado el ritmo del programa y que explica los retrasos acumulados en los últimos años.
Un vuelo tripulado que no tocará la superficie lunar
La misión, conocida como Artemis II, no incluye un alunizaje. Su objetivo es probar los sistemas críticos de la nave Orion con tripulación a bordo, algo que no ocurre desde el final del programa Apolo.
Durante unos diez días, la nave viajará alrededor de la Luna y se alejará miles de kilómetros más allá de su cara oculta. En ese trayecto se evaluarán los sistemas de soporte vital, navegación y comunicaciones, esenciales para misiones futuras de mayor complejidad.
La tripulación que hará historia
El vuelo estará comandado por cuatro astronautas con amplia experiencia: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen. Para ellos, Artemis II representa no solo una misión de prueba, sino la oportunidad de convertirse en los primeros humanos en viajar hacia la Luna en más de 50 años.
Un programa marcado por retrasos y revisiones
El primer vuelo del SLS, Artemis I, se realizó en 2022 sin tripulación. Desde entonces, la NASA ha trabajado en resolver problemas detectados en el escudo térmico y otros componentes de la cápsula, lo que obligó a reprogramar el calendario original.
A pesar de la presión política y mediática, la agencia ha reiterado que no adelantará etapas sin garantías técnicas suficientes. Esa cautela busca evitar errores en un programa destinado a sostener la presencia humana más allá de la órbita terrestre.
El primer paso hacia una nueva era lunar
Artemis II es solo el comienzo. La siguiente misión, Artemis III, prevé llevar astronautas a la superficie lunar, aunque su fecha se ha desplazado hacia finales de la década. Si todo sale según lo esperado, este programa sentará las bases para una exploración sostenida de la Luna y, a largo plazo, para futuras misiones a Marte.
Por ahora, toda la atención está puesta en la rampa de lanzamiento. Allí, inmóvil pero cargado de expectativas, el cohete que marcará el regreso humano a la Luna espera la señal definitiva para despegar y abrir un nuevo capítulo en la historia espacial.
[Fuente: La Razón]



