Ana Silvelo Barreiros llegó de España a los 4 años, y al principio la pasó mal porque le costó trabajo asimilarse a su nuevo país. Con el paso de los años, a lo que más se aferró de su cultura fue al español, una lengua que habla a la perfección.
A los 14 años, mientras trabajaba en un programa extracurricular en una escuela católica, decidió que quería ser maestra; la idea inicial era enseñar el primer grado, pero cuando estaba en la universidad alguien le sugirió que se enfocara en enseñar español.
“Y así fue como fui cogiendo las clases, y cada vez me gustaba más y más”, dijo.
Comenzó como maestra de niños pequeños, pero luego se transfirió a los niveles de secundaria y bachillerato. Desde hace 14 años es Profesora de Idiomas de las Escuelas Públicas de Lyndhurst y antes fue docente por una década en el Distrito Escolar de Bayonne.
“Lo que más disfruto es infundirle la cultura a nuestros muchachos”, dijo. “En mi escuela hay muchos estudiantes que son hispanos, que lo entienden [el español], pero no lo hablan”.
Una de sus metas es preparar a los chicos para que sigan a niveles más altos del español.
Silvelo es además coordinadora de Wonder Girls, una organización sin fines de lucro y un programa extracurricular diseñado para empoderar a niñas de secundaria y bachillerato. Actualmente, cien niñas de varias escuelas del área forman parte de este programa.
“Las niñas aprenden a ser emprendedoras ellas mismas, líderes, a usar su voz para bien”, dijo.
Este es un proyecto que Silvelo ama, y está feliz de que se está expandiendo a comunidades en desventaja. Es una labor en la que quiere continuar por mucho tiempo más, aún después de retirarse.
“Eso a mí me encanta porque siempre quiero ayudar a los que dicen que son los menos favorecidos”, dijo. “Yo quiero ser esa persona que ve a una niña que dice, ‘Yo quiero ir a la escuela de medicina’, y yo le explico cómo puede hacerlo y cómo lo puede lograr”.
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