martes 10 febrero 2026

Google no está hablando de ciencia ficción cuando menciona la computación cuántica. Está avisando de que el cifrado que usamos hoy tiene fecha de caducidad

Categoría :
Guarfar Post
Post Guardado

Cuando se habla de computación cuántica, es fácil pensar en un futuro lejano, casi de ciencia ficción. Algo que llegará “algún día” y que, mientras tanto, no afecta a nuestra vida digital cotidiana. El mensaje que acaba de lanzar Google va justo en la dirección contraria: aunque las computadoras cuánticas capaces de romper el cifrado actual no existan todavía a escala práctica, la amenaza ya está sobre la mesa y no prepararse ahora es asumir un riesgo que se acumula con el tiempo.

Por qué la computación cuántica pone nervioso al cifrado actual

© FreePik.

Buena parte de la seguridad de Internet se basa en criptografía de clave pública. Es el mecanismo que permite que tus datos viajen cifrados cuando haces una transferencia bancaria, inicias sesión en un servicio o envías un mensaje privado. Estos sistemas son seguros frente a los ordenadores clásicos porque los problemas matemáticos en los que se apoyan son extremadamente costosos de resolver.

La computación cuántica cambia el tablero. En teoría, ciertos algoritmos cuánticos pueden resolver esos mismos problemas con una eficiencia muy superior. No significa que hoy exista una máquina capaz de hacerlo en la práctica, pero sí que el fundamento matemático del cifrado actual no está diseñado para resistir ese tipo de ataque. Cuando la tecnología alcance un nivel suficiente, muchos de los sistemas que hoy damos por seguros podrían quedar obsoletos casi de la noche a la mañana.

El riesgo no es solo “algún día en el futuro”

Google no está hablando de ciencia ficción cuando menciona la computación cuántica. Está avisando de que el cifrado que usamos hoy tiene fecha de caducidad
© IBM.

Uno de los puntos más incómodos del aviso de Google es que la amenaza no empieza cuando exista la primera computadora cuántica potente, sino antes. Hay un escenario conocido como “guardar ahora, descifrar después”: actores maliciosos pueden almacenar hoy grandes volúmenes de información cifrada con la expectativa de poder descifrarla en el futuro, cuando la tecnología lo permita.

Eso convierte la transición a criptografía poscuántica en un problema de largo recorrido. No se trata solo de proteger las comunicaciones del mañana, sino también de asumir que los datos que hoy consideramos seguros podrían no serlo dentro de unos años.

Qué significa “criptografía poscuántica” en la práctica

La respuesta técnica a este problema no es improvisar cuando llegue el momento, sino diseñar algoritmos criptográficos que no se vean afectados por las ventajas de la computación cuántica. La comunidad de seguridad lleva años trabajando en ello, y ya existen estándares que definen qué tipo de algoritmos pueden considerarse resistentes a ataques cuánticos.

Para empresas del tamaño de Google, el reto no es solo matemático, sino operativo. Implica introducir nuevos sistemas de cifrado sin romper servicios existentes, mantener compatibilidad durante periodos de transición y asumir que no todo el ecosistema tecnológico se moverá al mismo ritmo. De ahí la insistencia en la llamada “agilidad criptográfica”: la capacidad de cambiar de algoritmos de forma relativamente rápida cuando el contexto tecnológico lo exige.

No es solo un problema de Google

Google no está hablando de ciencia ficción cuando menciona la computación cuántica. Está avisando de que el cifrado que usamos hoy tiene fecha de caducidad
© Getty Images / adventtr.

El aviso no va dirigido únicamente a grandes tecnológicas. Afecta a gobiernos, infraestructuras críticas, sistemas financieros y a cualquier organización que gestione datos sensibles a largo plazo. La fragmentación regulatoria y la lentitud en la adopción de estándares son, en este contexto, un problema de seguridad real.

Además, hay ecosistemas que observan el avance cuántico con una mezcla de escepticismo y preocupación. Sistemas basados en criptografía de clave pública, como algunas tecnologías descentralizadas, tendrían que plantearse en algún momento cómo migrar a esquemas resistentes a ataques cuánticos sin comprometer su funcionamiento.

Prepararse ahora para no correr después

La advertencia de Google no es que mañana vaya a caerse Internet por culpa de una computadora cuántica. Es algo más incómodo: que el tiempo de preparación es largo, y que esperar a tener una amenaza tangible puede ser demasiado tarde. Migrar infraestructuras criptográficas a escala global no es un parche rápido, sino un proceso que puede llevar años.

En ese sentido, la computación cuántica no solo es una promesa de avances científicos. Es también un recordatorio de que la seguridad digital tiene fecha de caducidad si no se adapta a tiempo. Y esta vez, el reloj no lo marca un hacker, sino la propia evolución de la tecnología.

Fuente


Artículos relacionados