La historia de Villa’s Tacos ya tenía sabor propio, pero el 8 de febrero consiguió un nivel de exposición que ningún negocio de barrio imaginaría para sí mismo al aparecer en el show de medio tiempo del Super Bowl LX, junto a Bad Bunny.
Un cameo de segundos bastó para que la taquería angelina, con raíces michoacanas, entrara de lleno en el estómago de todos.
Víctor Villa, dueño, fundador y taquero de primera generación mexicano-estadounidense, fue parte del número musical. El artista puertorriqueño cruzó frente a su parrilla, marcada con el logo del negocio, en un gesto coreografiado que terminó por disparar la curiosidad internacional por aquellos tacos que alguna vez se vendieron en un carrito frente a la casa de su abuela.
Un proyecto nacido en casa
La aventura de Villa comenzó hace unos ocho años en Highland Park. Él, hijo de inmigrantes de Michoacán, creció entre sabores familiares y decidió convertirlos en un modelo propio. Primero un carrito, luego tres sucursales, una de ellas dedicada a mariscos, y hasta una peluquería como extensión del concepto.
Villa’s Tacos se ha ganado un lugar en la escena gastronómica por su propuesta. Básicamente son tacos de alta cocina en el barrio, a precios de barrio. La mezcla se sostiene con técnicas contemporáneas, tortillas de maíz azul y una selección de ingredientes frescos que han hecho del local un favorito en Los Ángeles.
El camino hacia el Super Bowl
Pero nada de esto anticipaba la invitación que llegó en diciembre de 2025. Bad Bunny contactó directamente al equipo de Villa’s Tacos para integrarlos a su presentación del Super Bowl. Víctor firmó un acuerdo de confidencialidad y asistió en secreto a los ensayos hasta que, finalmente, llegó el momento.
Durante el show, el cantante pasó frente al puesto mientras Víctor atendía la parrilla. El detalle curioso fue que Bad Bunny le entregó una piragua puertorriqueña en plena coreografía.
La escena duró segundos, pero fue suficiente para marcar un antes y un después en la vida del taquero, quien describió ese momento como “el día más importante de su vida”.
En redes resumió el impacto con una frase que ya se volvió insignia del negocio: “Es increíble hasta dónde te puede llevar un taco”.
En Instagram, Villa’s Tacos reforzó el sentido de comunidad que siempre ha acompañado su historia: “Villa’s Tacos es un producto de inmigrantes. Como mexicano-estadounidense de primera generación nacido y criado en LA, fue un honor representar a mi raza y a todos los taqueros del mundo”. Sus padres, Víctor y Marilú, también agradecieron al artista.
El efecto Super Bowl
Al día siguiente, Highland Park vivió una escena propia de estreno cinematográfico con filas de más de una hora, calles saturadas y aplausos espontáneos para Víctor.
La exposición llegó a tal punto que la alcaldesa Karen Bass y el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, celebraron la aparición y el orgullo que representa para la comunidad inmigrante.
Eso sí, el reconocimiento no era nuevo. Villa’s Tacos había sido bicampeón del concurso Taco Madness de L.A. TACO en 2022, apareció en “Las crónicas del taco” de Netflix y recibió menciones de la guía Michelin en 2023, 2024 y 2025. Pero la ventana del Super Bowl amplificó todo.
Su menú combina lo clásico, tacos de pierna de pollo, ranchera asada, chorizo, frijoles con nopal y papas, con opciones de mar como camarón salvaje mexicano (5 dólares), mahi mahi (5 dólares) y pulpo sarandeado (6 dólares). También ofrece alternativas vegetarianas como camote (4 dólares) y hongos salvajes (5 dólares), además de platos fuertes como camarones al mojo de ajo o a la diabla (18 dólares), junto al infaltable guacamole con chips de maíz azul (8 dólares).
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