En nuestro planeta, donde la energía solar y eólica marcan el paso de la transición energética, el océano sigue siendo un gigante dormido. Cada ola encierra una enorme cantidad de energía mecánica que, si pudiera aprovecharse con eficacia, ofrecería una fuente constante, renovable e inagotable. Pero hasta ahora, la tecnología undimotriz —la que convierte las olas en electricidad— se ha enfrentado a un enemigo formidable: el propio mar.
La sal, las tormentas y la corrosión han condenado durante años a los prototipos a morir prematuramente. Hasta ahora.
En los Países Bajos, la empresa Wave Energy Company (WECO) asegura haber encontrado una solución elegante y práctica: el Kaizen WEC, un generador modular, compacto y silencioso, el doble de eficiente que otros diseños similares.
La filosofía japonesa detrás del invento
El nombre del dispositivo no es casual. “Kaizen” es un término japonés que significa mejora continua, y sintetiza la filosofía de la empresa: evolucionar cada detalle sin reinventar la rueda.
WECO, con sede en La Haya, está formada por ingenieros con amplia experiencia en entornos offshore, habituados a diseñar maquinaria capaz de sobrevivir décadas entre sal, oleaje y presión. Su enfoque ha sido optimizar lo existente. En lugar de desarrollar tecnologías imposibles de escalar, han perfeccionado cada subsistema con un objetivo claro: reducir el Coste Nivelado de Energía (LCOE), el parámetro que define el precio real de la electricidad producida durante toda la vida útil de un generador.
Si la energía undimotriz quiere y busca ser viable, su LCOE debe competir con el de la eólica marina. Y ese es el horizonte al que apunta Kaizen.
Un diseño sencillo, pero brillante
El Kaizen WEC es un convertidor de energía que, a diferencia de otros sistemas, aprovecha el movimiento horizontal de las olas en lugar del vertical. Mientras muchos dispositivos capturan la subida y bajada del mar, Kaizen traduce el empuje lateral del agua en movimiento rotatorio.
Su corazón es el PTO (Power Take-Off), el sistema encargado de transformar la energía mecánica del mar en electricidad. En lugar de usar engranajes o sistemas hidráulicos —caros, pesados y propensos a fallos—, WECO emplea un conjunto de correas ancladas a un marco flotante conectado al fondo marino.
Cuando las olas empujan el dispositivo, una serie de correas se desenrolla mientras otras se tensan, creando un par motor que acciona directamente el generador eléctrico.
El diseño elimina dos de los mayores enemigos de la energía marina:
- No usa aceite, por lo que evita fugas contaminantes.
- No tiene engranajes, reduciendo las piezas móviles y, con ello, el mantenimiento.
El resultado es una máquina más ligera, eficiente y resistente al entorno marino.
Inteligencia artificial para domar el oleaje

Si el PTO es el corazón del Kaizen WEC, su cerebro es el sistema de control inteligente. Utiliza sensores para analizar el movimiento del mar y algoritmos de aprendizaje automático (machine learning) que predicen el patrón de las olas con segundos de antelación.
Con esa información, el sistema ajusta en tiempo real la resistencia del generador para extraer la máxima energía de cada ola. Es lo que se conoce como control reactivo: el dispositivo se adapta al océano, no lucha contra él.
Cuando detecta condiciones extremas —olas de más de 15 metros, por ejemplo—, el sistema entra automáticamente en modo de supervivencia. En lugar de oponer resistencia, reduce la tensión del generador y se mueve con el agua, disipando la energía sin dañar los componentes. Una especie de “reflejo” mecánico que protege el dispositivo en las peores tormentas.
Pruebas reales en el mar
El Kaizen WEC ya ha pasado sus primeras pruebas en entornos reales. Tras las validaciones en laboratorio y tanques de simulación como el Delta Flume de Deltares, una de las mayores instalaciones hidráulicas del mundo, el prototipo fue ensamblado en Holland Shipyards Group y desplegado frente a la costa de Scheveningen, en La Haya.
Allí, la instalación se completó en apenas 32 minutos, un récord en el sector. Su peso —25 veces menor que otros sistemas— y su modularidad permiten combinar varias unidades para alcanzar potencias mayores o adaptarse a distintas condiciones de oleaje.
Cada módulo genera unos 5 kW, pero su valor real está en la escalabilidad: se pueden conectar en red para alimentar desde plataformas de acuicultura hasta islas o comunidades costeras remotas, sustituyendo a los generadores diésel que aún predominan en esos entornos.
Más allá de la electricidad: agua potable y autonomía energética

Uno de los usos más prometedores del Kaizen WEC es su capacidad para alimentar directamente plantas de desalinización por ósmosis inversa, generando agua potable en zonas áridas o aisladas.
Además, su mantenimiento mínimo y diseño modular lo convierten en una opción ideal para instalaciones marítimas sin personal permanente, donde el acceso técnico es limitado.
WECO estima que su tecnología podrá alcanzar un coste inferior a los 0,10 € por kWh antes de 2030, situándose al nivel de la eólica marina flotante.
Energía azul: la nueva frontera renovable
El océano cubre más del 70 % del planeta, y su movimiento nunca se detiene. Si los avances de WECO y otras compañías del sector prosperan, la energía undimotriz podría convertirse en el complemento perfecto a la solar y la eólica, aportando estabilidad a las redes eléctricas y autonomía a regiones costeras.
El Kaizen WEC es más que una máquina: es una metáfora del propio océano. No busca dominarlo, sino moverse con él. Y quizás ahí esté la clave del futuro energético: aprender del mar, en lugar de resistirlo.


