El gobierno de Irán acusó a Estados Unidos de incrementar la inestabilidad regional mediante intervenciones en su política interna luego de las recientes afirmaciones del presidente Donald Trump, quien sugirió la necesidad de un cambio de mando en la nación persa.
A través de una comparecencia ante los medios en Teherán, el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, rechazó el posicionamiento de Washington y señaló un patrón de comportamiento por parte de la administración estadounidense.
El Ministerio de Exteriores de Irán sostiene que las acciones de EE. UU. buscan desestabilizar la soberanía del país: “La generación de tensiones se ha convertido en parte de la conducta hostil de Estados Unidos”.
Asimismo, Baghaei defendió la posición de su país asegurando que EE.UU. mantiene una política injerencista en Oriente Medio.
“No es Irán quien interfiere en los asuntos internos del pueblo estadounidense, sino Estados Unidos el que continúa con su política de injerencia contra Irán y los países de la región”, continuó.
La cancillería iraní vinculó estas tensiones con eventos militares recientes, mencionando específicamente el bombardeo de instalaciones nucleares durante el conflicto de junio entre Irán e Israel, donde Washington tuvo participación activa.
Postura del ayatolá Jamenei
Las tensiones diplomáticas escalaron tras una entrevista del presidente Trump en la que afirmó que “es el momento de buscar un nuevo liderazgo en Irán” para finalizar el mandato de Ali Jameneí. Ante esto, el líder supremo iraní responsabilizó directamente al mandatario estadounidense por la violencia registrada en las recientes manifestaciones nacionales.
“Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní”, apuntó Jamenei, quien sobre el origen de los disturbios, señaló que “fue un complot estadounidense y el objetivo estadounidense es devorar a Irán”.
Las movilizaciones comenzaron a finales de diciembre, motivadas inicialmente por la devaluación del rial. El descontento social alcanzó niveles críticos los días 8 y 9 de enero. Mientras el gobierno reconoce miles de fallecidos, organizaciones no gubernamentales en el exilio cifran las víctimas en 3.428 muertes y reportan aproximadamente 19.000 detenciones desde el inicio del conflicto.
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