Juez federal permite reanudar proyecto eólico marino Empire Wind en Nueva York pese a orden de Trump

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Un juez federal despejó el camino para que uno de los proyectos de energía renovable más ambiciosos de Nueva York vuelva a ponerse en marcha, en una decisión que representa un revés clave para la administración del presidente Donald Trump y una victoria para el estado, los desarrolladores y miles de trabajadores del sector energético.

El juez de distrito Carl J. Nichols, designado por Trump, resolvió que la construcción del proyecto de energía eólica marina Empire Wind puede reanudarse mientras el tribunal analiza el fondo de la orden federal que había suspendido las obras. En su fallo, Nichols cuestionó duramente al gobierno por no responder a argumentos centrales presentados por la empresa desarrolladora, incluyendo la acusación de que la pausa violó el debido proceso administrativo.

Empire Wind es propiedad de la compañía noruega Equinor y está ubicado a unos 14 millas (22,5 kilómetros) al sureste de Long Island, en aguas del Atlántico. El proyecto está completado en aproximadamente un 60% y fue diseñado para suministrar electricidad a más de 500,000 hogares, convirtiéndose en la primera fuente de energía eólica marina conectada directamente a la red de la ciudad de Nueva York.

Una pausa federal bajo el argumento de seguridad nacional

De acuerdo a Gothamist, la administración Trump ordenó la suspensión de 5 grandes proyectos de energía eólica marina en la costa este de EE.UU. días antes de Navidad, citando preocupaciones de seguridad nacional que hasta ahora no han sido explicadas públicamente. Además de Empire Wind, la medida afectó a Sunrise Wind en Nueva York, Revolution Wind en Rhode Island y Connecticut, Coastal Virginia Offshore Wind y Vineyard Wind en Massachusetts.

Trump ha sido un crítico constante de la energía eólica marina desde su regreso a la Casa Blanca, calificando recientemente a las granjas eólicas como “perdedoras” que, según él, destruyen el paisaje y afectan a la fauna. La Casa Blanca llegó a describir la energía eólica como “la estafa del siglo”, al justificar la orden de suspensión.

Sin embargo, desarrolladores y autoridades estatales sostienen que los proyectos pasaron por más de una década de revisiones ambientales, de seguridad y defensa nacional, incluyendo aprobaciones del Departamento de Defensa de EE.UU.

Hochul celebra el fallo judicial

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, celebró la decisión del tribunal y cuestionó la base de la orden federal.

“Si hubiera una amenaza real para la seguridad nacional frente a la costa de Nueva York, alguien tendría que haberme informado. Pedí explicaciones y no hubo respuesta”, declaró Hochul, quien ha defendido los proyectos eólicos como esenciales para el futuro energético y económico del estado.

La fiscal general de Nueva York, Letitia James, también mantiene una demanda contra la administración Trump por la suspensión de los proyectos eólicos del estado. En documentos judiciales, su oficina calificó la orden federal como “arbitraria y caprichosa” y argumentó que viola la Ley de Procedimiento Administrativo.

Segundo revés legal para la Casa Blanca en una semana

El fallo sobre Empire Wind es la segunda derrota judicial en pocos días para el gobierno federal. A inicios de la semana, un juez permitió a la empresa danesa Orsted reanudar la construcción del proyecto Revolution Wind, destinado a cubrir cerca del 20% de las necesidades eléctricas de Rhode Island y alrededor del 5% de las de Connecticut.

Orsted también está demandando por la suspensión de su proyecto Sunrise Wind, ubicado a unas 30 millas (48 kilómetros) al este de Montauk, frente a Long Island. Esa audiencia aún no tiene fecha definida. En tanto, Dominion Energy anunció que solicitará a un juez autorización para retomar su proyecto frente a la costa de Virginia.

La pausa federal generó preocupación entre sindicatos, autoridades locales y líderes empresariales debido a su impacto económico. Los proyectos Empire Wind y Sunrise Wind emplean a miles de trabajadores sindicalizados y representan miles de millones de dólares en inversión pública y privada.

Además, Nueva York ha destinado recursos significativos a la reconversión de infraestructura portuaria para apoyar la industria eólica marina. El South Brooklyn Marine Terminal y el puerto de Staten Island están siendo transformados en centros logísticos y de ensamblaje para turbinas y componentes, con la promesa de revitalizar zonas industriales y generar empleo a largo plazo.

Equinor advirtió ante el tribunal que una suspensión prolongada habría puesto en peligro la viabilidad total del proyecto, debido a la escasez de embarcaciones especializadas y a las fuertes pérdidas financieras acumuladas durante el periodo de inactividad.

Oposición organizada y futuro incierto

No todos celebraron la decisión judicial. Grupos opositores a la energía eólica marina, especialmente en Nueva Jersey, insistieron en que la administración Trump actuó correctamente al detener los proyectos por motivos de seguridad nacional. Robin Shaffer, presidente de Protect Our Coast New Jersey, instó al gobierno federal a apelar de inmediato los fallos adversos y a buscar una nueva suspensión mientras avanzan las apelaciones.

Durante una audiencia reciente, el juez Nichols señaló que las preocupaciones del gobierno parecían centrarse más en la operación futura de las turbinas, y no en la construcción. El Departamento de Justicia rechazó esa interpretación y comparó el caso con la edificación de una instalación nuclear que representara un riesgo estratégico.

Aunque la decisión permite reanudar temporalmente las obras, el futuro de Empire Wind y del resto de los proyectos eólicos marinos en Nueva York sigue dependiendo de los tribunales. Expertos advierten que, incluso con victorias legales, la administración federal aún podría intentar nuevas acciones para retrasar o frenar los proyectos.

Por ahora, Empire Wind vuelve a estar en marcha, ofreciendo un respiro a la industria de energía renovable del estado y reforzando la apuesta de Nueva York por cumplir sus metas climáticas: 70% de electricidad renovable para 2030 y una red eléctrica libre de emisiones para 2040. La disputa legal, sin embargo, está lejos de concluir.

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