El dominicano Roberto Gerónimo, residente desde hace décadas en el Alto Manhattan, no duda al mirar hacia atrás: si hubiese extendido su viaje a República Dominicana en abril de 2025, probablemente habría estado esa noche en la discoteca Jet Set, cuando la música fue interrumpida de golpe y la alegría quedó suspendida por una tragedia que todavía espera por explicaciones.
Para él, como para la mayoría de los dominicanos, esa madrugada todavía no ha terminado.
A un año de esta tragedia en las calles del Alto Manhattan y El Bronx, eje de la diáspora quisqueyana en el país, miles siguen haciéndose la misma pregunta: ¿cuándo se hará justicia?
En el caso de Gerónimo, el recuerdo duele con nombres propios. Piensa en dos amigos que no lograron escapar de esa jugada caprichosa del destino: el ícono del merengue Rubby Pérez y el diseñador Martín Polanco.
Pero su duelo no es solitario. Con seguridad, en cada hogar dominicano de la Gran Manzana hay una ausencia que pesa: un vecino, un amigo, un familiar o simplemente un paisano, al que le ha tocado llorar. Porque esta fatalidad, más que un hecho aislado de 236 familias que perdieron a alguien, sigue siendo una conmoción nacional.
“Yo acaba de regresar de participar en los Premios Soberano. Y por alguna razón tuve que adelantar mi vuelo a Nueva York. De lo contrario, con seguridad hubiese ido ese lunes a ver a Rubby. Las cosas de la vida. A él no le tocaba presentarse ese día y pidió un cambio en la fecha de su concierto porque quería venir a Estados Unidos a visitar a su novia”, relató Gerónimo, promotor artístico, periodista y fundador de la filial de Nueva York de la Asociación de Cronistas del Arte (Acroarte).
La última vez que lo vio no fue en un camerino, ni bajo luces de colores, sino en la cotidianidad de una sucursal bancaria en la calle 94 con Broadway en Manhattan. Un saludo, unas palabras breves, la promesa implícita de que habría más encuentros. Pero no los hubo.
Una despedida de NY
Días antes del derrumbe, el merenguero había llenado el restaurante Nueva España. Fue una de esas noches que en la diáspora dominicana se viven como un pedazo de isla trasladado a la Gran Manzana: música alta, mesas llenas y mucha alegría. Nadie lo sabía, pero esa también era una despedida.
“Él venía con mucha frecuencia a Nueva York. Acaba de presentarse en un restaurante antes de la tragedia” comentó.
Gerónimo resalta que no hay memoria sobre otra fatalidad similar que haya marcado el mundo del espectáculo y que se haya registrado mientras artistas renombrados estuvieran sobre el escenario.
“Recordemos el atentado terrorista de Isis en París, en 2015, en la sala de conciertos Bataclan, en donde por cierto llegué a ir una vez con Celia Cruz. Allí se presentaba la banda Eagles of Death Metal y asesinaron a 90 personas. Fue terrible, pero no se asemeja a la nuestra en donde murieron el doble de personas. En ese caso por su puesto, fue la intención de unos asesinos. En Jet Set fueron circunstancias muy distintas”, recordó.
A los dominicanos nos sigue doliendo cada una de esas muertes. De los famosos y los no famosos. En el caso de Polanco fue un muchacho que vimos crecer aquí en Nueva York. Y hasta logró tener su atelier en Park Avenue”
El otro golpe para Gerónimo fue cuando se enteró que entre la furia de los escombros también fue encontrado su amigo Martín Polanco, el diseñador de modas que hizo sus primeros bocetos en Nueva York, una ciudad en donde ese negocio no le regala espacios a nadie. El estaba entusiasmado por el crecimiento de su proyecto social de llevar escuelas de modas para las comunidades vulnerables de Santo Domingo.
“A los dominicanos nos sigue doliendo cada una de esas muertes. De los famosos y los no famosos. En el caso de Polanco fue un muchacho que vimos crecer aquí en Nueva York. Y hasta logró tener su atelier en Park Avenue”, remató.

Mayra Bello: “Da mucha impotencia”
A un año de la tragedia del Jet Set, hay heridas que no encuentran forma de cerrarse. Para la merenguera dominicana Mayra Bello, radicada en Nueva Jersey, la memoria de aquella madrugada sigue siendo un territorio áspero, lleno de preguntas sin respuesta y de una impotencia que no cede.
Le duele, sobre todo, algunos rumores. Las señales reseñadas en los medios que vistas hoy, parecen advertencias ignoradas. Historias que hablaban de supuestas pequeñas partículas de polvo cayendo del techo durante conciertos meses, antes de aquel 8 de abril, en uno de los centros de entretenimiento más emblemáticos de la capital dominicana.
“¿Se pudo haber evitado? Es una pregunta que vale poco en este momento. Todavía hoy no concibo cómo eso pudo haber sucedido”, repite.
La cantante habla no solo desde la distancia geográfica, sino desde un vínculo emocional con la escena artística que también fue golpeada.
“Todavía siento esa angustia y ese dolor por cada una de las víctimas. Hoy, un año después, nos seguimos haciendo preguntas. No nos queda más que honrar la memoria en medio de este vacío que todavía continúa”, dice.
Mayra recuerda haber sido invitada en un par de ocasiones a compartir tarima con Rubby Pérez, momentos que hoy adquieren otra dimensión.
“Lo que más recuerdo es su humildad. La forma en que trataba a todo su equipo. Eso no se olvida. He estado en Santo Domingo este último año y no me atrevo ni siquiera a acercarme a ese lugar. Sé que me afectaría muchísimo. Prefiero orar y encender luces por las víctimas y sus familiares”, confiesa.

El desplome del merengue
Para el reconocido merenguero dominicano Ramón Orlando, creador de éxitos como “Te compro a tu novia” y “El Venao”, la descomunal tragedia de Jet Set fue también el desplome de parte de la historia de un género musical que lamentablemente también se ha venido resquebrajando desde hace 25 años en la isla.
“Con la muerte de Rubby se fue un familiar. Por décadas compartimos éxitos musicales. La muerte es por supuesto algo sin retorno, ya no podemos hacer nada. Pero en este momento de crisis del merengue como género, la providencia nos arrebató a uno de sus exponentes más importantes”, compartió con El Diario el cantautor, quien fue nada menos que el productor del tema ‘Volveré’, un clásico que marcó su carrera y la internacionalización del género en los años 80.
Orlando no habla en tercera persona. Habla con la complicidad de quien compartió con un “hermano” por décadas los mismos sonidos.
Ahora se prepara para celebrar en grande los 50 años de su carrera musical en el Estadio Nacional de Santo Domingo, el próximo mes de septiembre, al lado de las grandes figuras del merengue. Comparte que desde ya, le pesa la ausencia en ese escenario, de quién llevó a la cima mundial las principales bandas sonoras de la identidad dominicana.
Un año en el limbo:
- Transcurrido un año desde el siniestro, las actuaciones judiciales por el caso Jet Set, permanecen ancladas en la fase preliminar.
- Aunque el dictamen de una sentencia y el inicio de un juicio de fondo siguen pendientes, la causa cuenta ya con un expediente que integra peritajes técnicos, declaraciones y el clamor de justicia de más de doscientas familias afectadas.
- Mientras el Ministerio Público sostiene una acusación formal por negligencia grave contra la propiedad, los abogados defensores buscan desacreditar dicho argumento mediante la presentación de nuevos informes técnicos acerca de las causas del derrumbe.
- Entre constantes aplazamientos, recesos y tecnicismos legales, el avance hacia la verdad jurídica se torna complejo y pausado.
- El futuro inmediato del caso depende ahora de la próxima comparecencia, una instancia determinante para recibir el testimonio de los afectados y establecer las conclusiones que decidan si se procede, finalmente, a la apertura de un juicio oral.
- La isla y la diáspora se encuentra en un limbo donde la construcción de la verdad judicial no ha logrado cerrar las heridas del duelo: a doce meses de la tragedia, el desenlace en los tribunales sigue siendo una tarea pendiente.
- (Fuente: cruce de datos medios dominicanos)

