La estrategia energética de la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, enfrenta nuevas críticas luego del fuerte aumento en los precios del petróleo y la gasolina, en medio del conflicto en Oriente Medio, un escenario que expertos consideran evidencia los riesgos de depender de combustibles fósiles.
De acuerdo con un reporte de Gothamist, el precio promedio nacional de la gasolina alcanzó esta semana los $4.02 dólares por galón, frente a los $2.98 dólares registrados el mes anterior, lo que representa un incremento de 32%.
En Nueva York, el promedio se ubicó en $3.95 dólares.
Este repunte coincide con la decisión de Hochul de replantear los objetivos de transición energética del estado, argumentando que las energías renovables resultan más costosas y menos confiables en el corto plazo.
La gobernadora ha propuesto retrasar la implementación de regulaciones y posponer metas establecidas en la ley climática, que exige una transición total hacia energías limpias en la próxima década.
Sin embargo, especialistas y organizaciones ambientales citados por Gothamist sostienen que la volatilidad en los precios del petróleo y el gas pone en duda ese enfoque.
A su juicio, basar la política energética en combustibles sujetos a los mercados internacionales podría resultar más caro a largo plazo.
“El riesgo de depender de los combustibles fósiles es permanente”, advirtió el Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero, que señaló que la falta de una transición acelerada hacia energías renovables deja a los estados expuestos a crisis como la actual.
Nueva York ya arrastra retrasos en sus objetivos: lleva más de tres años sin alcanzar su meta intermedia de generar 70% de energía renovable para 2030. La propuesta de Hochul plantea extender esos plazos hasta una década, lo que ha generado preocupación entre defensores del sector.
Además, críticos cuestionan las proyecciones oficiales sobre costos. Un memorando de la Autoridad de Investigación y Desarrollo Energético del estado estimó que aplicar la ley climática podría elevar el precio de la gasolina en más de $2 dólares por galón después de 2030.
No obstante, expertos consideran que esos cálculos no reflejan adecuadamente los beneficios de una transición más rápida hacia fuentes limpias.
Las energías renovables, como la solar y la eólica, tienen costos operativos bajos una vez instaladas, ya que no dependen de combustibles. “No se paga por el viento ni por el sol, lo que protege frente a las fluctuaciones del mercado”, explicó Jessica Azulay, directora de la Alianza por una Economía Verde.
A pesar de ello, Nueva York no ha desarrollado la infraestructura necesaria para aprovechar plenamente estos recursos, a diferencia de estados como Texas o California.
Un portavoz de Hochul afirmó a Gothamist que la estrategia busca garantizar el suministro eléctrico y contener costos, combinando energías renovables con otras fuentes, incluida la nuclear y los combustibles fósiles.
El gobierno también atribuye parte de los retrasos a factores externos, como la reducción de subsidios federales y las trabas a proyectos de energía eólica marina.
Ira Joseph, investigador de la Universidad de Columbia, señaló que existen alternativas para mitigar la volatilidad, como mejorar la eficiencia energética o aplicar políticas que reduzcan la demanda de combustibles fósiles.
Según defensores de la energía limpia, invertir en renovables permitiría retener recursos dentro del estado y generar empleo local, en lugar de depender de importaciones de combustibles.
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