Las declaraciones de dos de los principales responsables de la política migratoria de Donald Trump endurecieron este miércoles la polémica alrededor del centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, donde migrantes retenidos denuncian malas condiciones, falta de higiene y alimentación insuficiente.
Mientras activistas y legisladores demócratas sostienen que varios detenidos mantienen una huelga de hambre desde el viernes, funcionarios de la administración Trump rechazaron las denuncias y defendieron el manejo del centro operado por ICE.
El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, minimizó las protestas de los migrantes y aseguró que quienes rechazan la comida lo hacen porque exigen “comida étnica”.
“Bueno, pueden regresar a su país y conseguir la comida que quieran”, declaró Mullin ante periodistas durante una reunión de gabinete en la Casa Blanca este miércoles. “Lo cierto es que les estamos dando las calorías que necesitan. Esto no es un hotel de lujo”, añadió.
El centro Delaney Hall tiene capacidad para 1,000 personas, aunque actualmente alberga alrededor de 300 detenidos, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional.
Homan amenaza con alimentarlos a la fuerza
Las declaraciones de Mullin llegaron un día después de que Tom Homan, encargado de la política fronteriza de la Casa Blanca, advirtiera que los migrantes en huelga de hambre podrían ser alimentados por la fuerza si las autoridades consideran que su salud corre peligro.
“Las huelgas de hambre nunca funcionan. No vamos a cambiar lo que hacemos porque alguien se declare en huelga de hambre”, afirmó Homan durante una entrevista en Fox News.
El funcionario agregó que, si la situación empeora, el Gobierno buscará una orden judicial para intervenir. “Los alimentaremos a la fuerza”, dijo.
Legisladores denuncian malas condiciones
El conflicto en torno al centro migratorio se intensificó durante el fin de semana, cuando se registraron protestas frente a Delaney Hall y dos personas fueron arrestadas. Durante los disturbios, el senador Andy Kim fue alcanzado por gas pimienta.
Kim y el congresista Rob Menendez Jr. lograron ingresar al recinto el sábado tras insistir durante días en obtener acceso y aseguraron haber observado condiciones deficientes dentro de las instalaciones.
“Estas no son las personas que Donald Trump dice que intentaban encerrar”, declaró Kim, quien afirmó haber encontrado incluso a una mujer embarazada que, según dijo, no estaba recibiendo atención médica adecuada.
El senador demócrata pidió además el cierre de Delaney Hall y acusó a ICE de actuar fuera de la ley.
Mullin criticó posteriormente la presencia de legisladores en las protestas y sugirió que los miembros del Congreso “probablemente no deberían haber estado allí”.
Kim respondió en redes sociales defendiendo su actuación y aseguró que volvería a hacerlo “para mantener a la gente a salvo”.
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