Por primera vez se envió electricidad desde un avión en pleno vuelo. El experimento que podría cambiar cómo producimos energía

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A cinco mil metros de altura, con ráfagas laterales que superaban los 130 kilómetros por hora, un avión turbohélice realizó algo que hasta hace poco pertenecía al terreno de la ciencia ficción: envió electricidad a tierra sin utilizar un solo cable.

El experimento ocurrió en los cielos de Pennsylvania y estuvo a cargo de la startup estadounidense Overview Energy. La prueba no solo funcionó, sino que integró por primera vez todos los componentes necesarios para transmitir energía de forma inalámbrica desde una plataforma en movimiento.

El resultado abre una posibilidad que lleva décadas rondando la ingeniería energética: obtener electricidad desde el aire… y algún día, directamente desde el espacio.

Un vuelo que cambió las reglas

© Overview Energy.

La demostración se realizó a bordo de un Cessna turbohélice, que operó a unos 5.000 metros de altitud. Mientras la aeronave avanzaba, el sistema de Overview Energy consiguió enviar energía a receptores ubicados en la superficie terrestre mediante tecnología óptica infrarroja.

No se trató de una transmisión simbólica ni parcial. Según la empresa, todo el sistema funcionó de manera integrada, desde la generación y modulación de energía hasta su recepción en tierra.

Marc Berte, director ejecutivo de la startup, lo resumió así: “No solo es la primera transmisión óptica desde una plataforma móvil a distancia sustancial, sino la primera vez que todo el sistema opera en conjunto”.

Ese detalle es clave. Hasta ahora, las pruebas de energía inalámbrica se habían limitado a experimentos de laboratorio o plataformas estáticas.

Aquí, el emisor se movía.

El objetivo real está mucho más arriba

Aunque el experimento ocurrió en un avión, el verdadero destino de la tecnología no es la aviación. Overview Energy apunta a la energía solar espacial: un concepto que busca captar luz solar mediante satélites en órbita geoestacionaria y enviarla a la Tierra de forma continua, incluso cuando en la superficie es de noche o el clima es adverso.

En el espacio, la luz solar es constante. No hay nubes, ni estaciones, ni ciclos día-noche. Un satélite puede generar energía prácticamente las 24 horas del día. La gran barrera siempre fue cómo traer esa energía de vuelta.

Luz infrarroja en lugar de microondas

A diferencia de otros proyectos que utilizan microondas, Overview Energy optó por haces ópticos infrarrojos de baja densidad. El enfoque tiene varias ventajas. Por un lado, el haz es lo suficientemente amplio como para resultar seguro para personas, animales y aeronaves. Por otro, puede ser captado por paneles solares convencionales, sin necesidad de receptores especializados. Esto permitiría aprovechar infraestructuras ya existentes, como granjas solares terrestres, para recibir la energía enviada desde el aire o el espacio.

Paul Jaffe, exingeniero de DARPA y actual responsable de sistemas de la empresa, explicó a IEEE Spectrum que esta decisión también evita conflictos con el espectro electromagnético, ampliamente saturado por telecomunicaciones. El infrarrojo, en cambio, permanece casi libre.

Seguridad, eficiencia y límites reales

Por primera vez se envió electricidad desde un avión en pleno vuelo. El experimento que podría cambiar cómo producimos energía
© Overview Energy.

La baja densidad del haz garantiza seguridad, aunque reduce la eficiencia. Un haz más concentrado permitiría transmitir más energía, pero aumentaría los riesgos térmicos y exigiría sistemas de control mucho más complejos. Por ahora, la prioridad es demostrar estabilidad y precisión, no potencia bruta.

El vuelo en Pennsylvania sirvió para probar seguimiento automático, alineación dinámica y compensación por movimiento, factores esenciales si el sistema quiere funcionar desde satélites a 36.000 kilómetros de altura.

Un paso más allá de los experimentos previos

La energía inalámbrica no es una idea nueva. En 2023, investigadores del California Institute of Technology (Caltech) lograron transmitir energía en el espacio mediante microondas. En 2025, DARPA estableció un récord al enviar 800 vatios con un láser a lo largo de 8,6 kilómetros durante 30 segundos.

La diferencia es que ninguno de esos experimentos se realizó desde una plataforma móvil hacia la Tierra. Eso es lo que vuelve único al logro de Overview Energy.

Lo que viene ahora

Los desafíos siguen siendo enormes. El costo de lanzamiento de satélites, la resistencia a residuos orbitales y el despliegue de estructuras a gran escala siguen siendo obstáculos técnicos y económicos.

El plan de la empresa contempla construir satélites plegados en tierra, desplegarlos en órbita baja y, posteriormente, trasladarlos a órbita geoestacionaria. El objetivo inicial es transmitir megavatios de energía, con la ambición final de alcanzar niveles de gigavatios capaces de alimentar ciudades enteras.

Por ahora, lo ocurrido en los cielos de Pennsylvania no resolverá la crisis energética mundial. Pero marca algo igual de importante: demuestra que la transferencia inalámbrica de energía funciona fuera del laboratorio.

La electricidad, por primera vez, viajó desde un vehículo en vuelo hasta la Tierra. Y eso cambia por completo la conversación sobre cómo —y desde dónde— obtendremos la energía del futuro.

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