El Instituto de Estudios Dominicanos de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY- DSI) publicó una investigación que concluye que los quisqueyanos presentan una de las tasas más altas de cobertura de seguro médico entre los grupos hispanos/latinos, debido en gran medida a su “fuerte dependencia del seguro de salud público y de planes respaldados por el gobierno”.
Este estudio constituye el primer análisis detallado centrado específicamente en la situación de la cobertura médica de la población dominicana en Estados Unidos.
“Se demuestra que esta comunidad, depende de manera abrumadora de pólizas financiadas con fondos públicos como su principal, y en muchos casos única, forma de cobertura», afirmó la Dra. Ramona Hernández, directora del CUNY DSI y profesora de sociología en City College de Nueva York, una de las autoras de esta investigación.
En el caso de la ciudad de Nueva York, hogar de aproximadamente 691,000 dominicanos, la tasa de personas sin este beneficio es de sólo 5.4%, significativamente inferior a la tasa nacional de los dominicanos, que se sitúa en el 9,9%.
La proporción de quisqueyanos sin cobertura de salud disminuyó en más del 20% (2008–2013) a 9,9 % en 2024.
Estas conclusiones provienen de un análisis estadístico de la Encuesta sobre la Comunidad Estadounidense (American Community Survey), el cual evidencia que este grupo isleño ha disminuido significativamente su proporción de individuos sin cobertura de salud en los últimos 15 años, reduciendo su tasa de no incorporación en más de la mitad.
Malas noticias
Pero estos datos también deslizan este tema hacia un escenario más preocupante: cualquier recorte o ajustes en los programas de salud pública derivados de programas federales como Medicaid y Medicare en estados como Nueva York, castigaría con mucha fuerza a esta población isleña.
Con base a varios análisis, si no se logran acuerdos de financiamiento con el gobierno federal, tan pronto como el próximo verano, se podría empezar el dibujar un escenario en que miles de familias entren en una línea delgada, en la cual podrían perder su cobertura de salud o tener que apretar más su presupuesto para pagar las primas.
En medio de esta dinámica, el Dr. Francisco L. Rivera-Batiz, investigador asociado adjunto del CUNY DSI y profesor de la Universidad de Columbia concluye que “cualquier recorte presupuestario en esta área tendría consecuencias graves y desproporcionadas para esta comunidad, situando a la población dominicana, entre los grupos latinos con mayor riesgo de perder el acceso a servicios de salud esenciales”.
Uno de los hallazgos clave del estudio, es la fuerte adopción del seguro de salud público, por parte de la población dominicana.
Una proporción significativamente mayor de dominicanos depende exclusivamente de estos planes públicos en comparación con el total de la población estadounidense.
Más dependientes
Además, casi la mitad de los dominicanos con seguro recibe algún tipo de apoyo público, ya sea mediante la participación directa en programas como Medicaid, Medicare y el Programa de Seguro Médico Infantil (CHIP), o a través de subsidios gubernamentales que facilitan la compra de seguros privados.
Esta dependencia al “apoyo público” coloca a estos nacionales, como sustenta el informe académico, “en una posición vulnerable en el contexto de los actuales debates de política pública y de las propuestas de recortes a Medicaid y otros programas gubernamentales”.
La expiración el 31 de diciembre de 2025 de los subsidios ampliados del Mercado de Seguros de Salud para la compra de seguros privados, sin dudas tendrá un impacto muy severo en la población dominicana y en otros grupos que dependen de la asistencia pública para mantener su cobertura.
Los autores del informe concluyen que el seguro de salud público, actúa “como un verdadero salvavidas para el acceso a la atención médica en Estados Unidos”, particularmente para la población dominicana, y advierten que cualquier amenaza al apoyo gubernamental pone en riesgo tanto a esta comunidad como a la población en general.
Esto significa que muchas personas de muy bajos recursos, incluyendo adultos mayores con enfermedades crónicas o jóvenes de la clase trabajadora que por años no han pagado absolutamente nada por la cobertura de salud, se verían obligados a pagar primas de $50 a $114, dependiendo los ingresos. Sin contar con otros copagos por medicinas y test médicos que podrían surgir.
“Yo trabajo muy duro, pero como sabemos aquí en Manhattan todo se va en renta. Cualquier gasto adicional te descuadra la vida. Y no tener un seguro es como estar dándole vueltas a la muerte o a una deuda de miles de dólares si tienes un emergencia”, contó a El Diario, Hilario Valdéz, un comerciante dominicano residente de Washington Heights.
¿Qué pasa con estos subsidios?
Nueva York es uno de los 18 estados que firmaron una carta conjunta el año pasado, en la que se sostiene que, sin estos subsidios, millones de estadounidenses verán aumentar sus primas de atención médica en miles de dólares.
Específicamente más de 140,000 neoyorquinos dependen de estos créditos mejorados para acceder a una cobertura de salud de calidad y asequible.
Además, estos fondos federales respaldan a otros 1,7 millones de neoyorquinos inscritos en el Plan Esencial (Essential Plan), que ofrece cobertura de bajo costo o sin costo para familias trabajadoras en todo el estado.
“Como resultado del proyecto de presupuesto aprobado en el Congreso el año pasado, el Estado de Nueva York se verá obligado a revertir el Plan Esencial a un Programa Básico de Salud (Basic Health Program)”, establece en un comunicado NYHealthState, una agencia estatal que permite comparar planes de seguro médico, solicitar ayuda financiera, inscribirse en cobertura de salud y renovar o cambiar su plan.
La gobernadora Hochul quien ha criticado duramente a los republicanos del Congreso por no extender estos créditos fiscales, que vencieron el 31 de diciembre de 2025, precisó que estos cambios aumentarán en un promedio de 38% las primas para los neoyorquinos que reciben subsidios, lo que pone la cobertura asequible fuera del alcance de muchas familias trabajadoras.
El pasado 1 de enero entraron en vigor los nuevos costos de las primas del seguro médico, que se dispararán a cuotas inasequibles para 140,000 neoyorquinos, revela un informe de la gobernadora.
Un déficit, un compromiso
Hochul ha mantenido su compromiso de garantizar que los neoyorquinos puedan seguir accediendo a una cobertura médica asequible, pero en los hechos ningún estado puede compensar por sí solo las enormes pérdidas sufridas por la reducción de fondos federales promulgada bajo la Ley Presupuestaria.
De manera clara, se tiene precisado que casi 450,000 neoyorquinos de la población inscrita en la expansión del Plan Esencial corren el riesgo de perder su cobertura actual a partir de julio de 2026 debido a los recortes. Mientras que miles de afiliados más de Medicaid, también podrían perderla debido a los nuevos y engorrosos requisitos.
Para compensar los drásticos tijeretazos que redujeron los fondos de este programa en aproximadamente un 50%, la mandataria estatal ordenó al Departamento de Salud del Estado de Nueva York que presentara una solicitud formal a los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid para que el programa volviera a ser un programa básico de salud y así preservar la cobertura para aproximadamente 1,3 millones de neoyorquinos de bajos ingresos.
Proyecciones para la Gran Manzana
De acuerdo con un informe de la Contraloría de la Ciudad de Nueva York se estima que 725,000 inscritos en Medicaid de la Gran Manzana perderán esta cobertura debido a los requisitos de informes de trabajo más estrictos y las recertificaciones más frecuentes promulgadas como parte de la llamada Hermosa y Gran Ley Presupuestaria de 2025.
Una gran proporción de estos afectados serían dominicanos que tienen a la ciudad de Nueva York como su hogar.
“Se espera que aproximadamente 450,000 neoyorquinos, incluidos aproximadamente 230,000 en la ciudad de Nueva York, pierdan el acceso a su atención gratuita en julio de 2026, lo que los obligará a recurrir al Mercado individual justo cuando expiren los créditos fiscales mejorados y entren en vigor las primas más altas”, especifica el reporte de la oficina del contralor.
Si bien muchos neoyorquinos aún pueden ser elegibles para algunos subsidios y reducciones de costos compartidos, dependiendo del estado migratorio, los pagos de las primas aún podrían ser prohibitivos para este grupo.
Además se prevé que es posible que muchos ya no puedan pagar el seguro.
También se revela, que las necesidades de salud no satisfechas y la atención no compensada aumentarán, lo que ejercerá una presión financiera cada vez mayor sobre la Corporación de Hospitales Públicos de NYC (NYC Health + Hospitals) y los proveedores de salud comunitarios.
La Administración Trump y los congresistas republicanos aducen que se trata en general de un programa ineficiente, costoso y que supuestamente beneficia a indocumentados.
Lo que dice el reporte de CUNY:
- 9,9 % de la población dominicana carecía de seguro médico en 2024, en comparación con el 17.2 % de la población hispana/latina en general.
- 44.5 % de los quisqueyanos depende exclusivamente del seguro de salud público, frente al 27.1 % del total de la población de Estados Unidos.
- 50% de los dominicanos con seguro recibe algún tipo de apoyo público, como Medicaid, Medicare, CHIP o subsidios del Mercado de Seguros, en comparación con aproximadamente el 30% a nivel nacional.
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