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¿Cuáles son las consecuencias de estar todo el día preocupados?

Salud. Pensar en exceso, también llamado overthinking, no solo agota los recursos mentales, también puede interferir con el descanso y la capacidad de disfrute. La preocupación constante por el bienestar propio y de los seres queridos, así como el miedo a imprevistos, alimenta un círculo de ansiedad. La mente queda atrapada en un estado de vigilancia continua ante posibles amenazas.

La tendencia a imaginar consecuencias negativas, analizar cada decisión y repasar posibles escenarios puede convertirse en un ciclo difícil de romper. Esta dinámica mental, lejos de aportar soluciones, suele intensificar la sensación de incertidumbre.

La fatiga que acompaña a quienes sobrepiensan y están preocupados de más puede transformar el día a día en una secuencia de dudas, temores y catástrofes. Las personas que viven esta situación sienten que el agotamiento no proviene de sus muchas actividades diarias, sino de un proceso mental desgastante.

En diálogo con Infobae, Daniel Bogiaizian, doctor en Psicología, presidente honorario de la Asociación Argentina de Trastornos de Ansiedad (AATA) y director del área psicoterapéutica de la Asociación Ayuda, explicó que la preocupación, como todo acto mental, genera consumo de recursos.

“Para empezar, la preocupación es una actividad que requiere de tensión. No hay preocupación sin tensión. Por lo tanto, los procesos de preocupación crónicos van generando una especie de desgaste. Es como tener un motor en marcha durante todo el día, sin avanzar. Porque la preocupación, si no se traduce en un acto, es un ejercicio estéril», señaló el especialista.

Y destacó las consecuencias: “En general, son la alta fatigabilidad, la desconcentración, porque no se puede ocupar la mente en otros asuntos, la falta de tolerancia y la irritabilidad. Además, va a tener consecuencias físicas, como por ejemplo, contracturas, estar más vulnerable, tendencia a sobresaltarse, a que cualquier estímulo pequeño active la alarma», describió.

Por su parte, la doctora Alejandra Gómez, psiquiatra, psicoanalista y coordinadora del Departamento de Psicosis de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), explicó a Infobae que sobrepensar consiste en “pensar una y otra vez una misma situación, imaginar distintos escenarios posibles, pero quedar atrapado en las ideas sin poder pasar a la acción. No se trata de un pensamiento que sirva para decidir y actuar, sino de un circuito que se demora en el tiempo, a veces, indefinidamente. Parecería ‘virtuoso’ ya que alude al supuesto de prevenir o anticiparse a las posibles consecuencias de un acto, pero no lo es. La persona queda detenida en esa antesala de la acción», puntualizó la experta.

Además, señaló que el sobrepensamiento sostenido es producido por ansiedad y genera casi siempre mayor angustia. “Produce una desconexión del presente: la persona queda absorbida por una actividad psíquica situada en un plano imaginario, repetitivo y persistente», resaltó la experta.

Y destacó que ese estado de ansiedad permanente puede derivar en síntomas de estrés, manifestaciones corporales, agotamiento físico y mental, dificultades para el pensamiento creativo y el juego, y un empobrecimiento de la vida anímica en general.

“La mente se vuelve rígida, pierde espontaneidad y se instala una sensación de desgaste continuo. Con el tiempo, este funcionamiento puede consolidarse como un modo habitual de estar en el mundo, afectando el bienestar emocional, los vínculos y la capacidad de tomar decisiones», advirtió Gómez.

Además, el doctor Bogiaizian señaló que la ansiedad es la emoción de la anticipación y la preocupación y tiene que ver con “aquellos escenarios inciertos por los cuales el sujeto trata de hacer una previsión de qué es lo que va a ocurrir o tratar de prevenir, en principio, un resultado negativo», detalló.

“Podemos visualizar a la preocupación excesiva como el resultado de una serie de ingredientes que, combinados, dan como resultado, tal como ocurre en un cóctel, una experiencia que es claramente más que la suma de las partes. Los distintos ingredientes que lo conforman han sido señalados en mayor o menor grado por distintos investigadores dedicados al tema», señaló el doctor y brindó en su libro la receta para ese cóctel de malestar.

En definitiva, el exceso de pensamientos puede dominar la vida diaria y provocar un agotamiento físico y mental. Entender este fenómeno es el primer paso para buscar estrategias que ayuden a recuperar la calma mental y mejorar la calidad de vida, aseguran los expertos.

El doctor en psicología Fernando García, coordinador del equipo de Trastorno obsesivo compulsivo de Fundación Aigle, explicó a Infobae que la rumiación es un pariente cercano de la preocupación. “Las personas piensan, repiensan y vuelven a pensar consecuencias negativas de alguna cosa que hicieron. Puede referirse al pasado, pero también al futuro, donde no se llama rumiación sino preocupación”, aclaró.

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