Cada 8 de marzo se repite la escena: flores en las oficinas, promociones en tiendas y mensajes de “feliz día” en redes sociales. Sin embargo, el Día Internacional de la Mujer no nació como una fecha festiva, sino como una jornada de memoria, reflexión y exigencia de derechos.
La pregunta es frecuente: ¿está bien dar regalos ese día? La respuesta, desde una mirada histórica y social, apunta a que no es lo más adecuado.
El 8 de marzo no es una celebración comercial ni una ocasión romántica, sino una conmemoración que recuerda la lucha de las mujeres por condiciones laborales dignas, el derecho al voto, la igualdad jurídica y el fin de la violencia de género.
No obstante, si en el hogar existe la costumbre de ofrecer un detalle a una esposa, madre o abuela, no pasa nada, puede hacerse con cariño. Solo considera que en otro sitio, como la oficina o la universidad, puede que tu obsequio no sea tan bien recibido.
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Una fecha que surge de la protesta
El origen del 8 de marzo está vinculado a movilizaciones de trabajadoras a finales del siglo XIX y comienzos del XX, quienes reclamaban jornadas laborales justas y derechos básicos.
Con el tiempo, la fecha fue reconocida a nivel internacional como un día para visibilizar las desigualdades estructurales que persisten en distintos ámbitos: salarios, acceso a puestos de liderazgo, justicia y seguridad.
Por eso, convertir la jornada en una ocasión para obsequios o felicitaciones puede desviar la atención del mensaje central. Entregar flores o chocolates, aunque tenga buena intención, corre el riesgo de reducir una fecha de reivindicación a un gesto simbólico que no aborda los problemas de fondo.
¿Por qué no se recomienda decir “feliz día”?
Los saludos festivos suelen estar asociados a cumpleaños o celebraciones. En el contexto del 8 de marzo, pueden resultar contradictorios con el espíritu de la conmemoración. Muchas mujeres enfrentan situaciones de violencia, discriminación o desigualdad que no encajan con un tono alegre.
El foco del Día Internacional de la Mujer está en reconocer avances, pero también en señalar lo que falta por cambiar. Hablar de brecha salarial, corresponsabilidad en el hogar, acceso a la salud y erradicación de la violencia implica asumir que no se trata de una jornada de festejo, sino de conciencia colectiva.
Qué hacer el 8 de marzo en lugar de dar regalos
Conmemorar esta fecha puede tomar muchas formas más alineadas con su sentido original:
- Participar en marchas o actividades organizadas en la comunidad.
- Escuchar y amplificar las voces de mujeres que comparten sus experiencias.
- Informarse sobre la historia del movimiento feminista y sus principales demandas.
- Apoyar organizaciones que trabajan por la igualdad de género.
- Reflexionar sobre prácticas cotidianas que pueden reproducir desigualdades.
También es un buen momento para revisar políticas en espacios laborales o educativos y promover entornos más equitativos.
En definitiva, el 8 de marzo no busca regalos ni felicitaciones. Busca memoria, compromiso y acción. Honrar la fecha implica comprender su significado y actuar en consecuencia, más allá de un gesto puntual.
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