miércoles 18 febrero 2026
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Suecia lanza una convocatoria para cuidar cinco islas durante un año

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Suecia tiene alrededor de 267 mil islas y acaba de lanzar un concurso para que viajeros internacionales custodien cinco de ellas en distintas regiones del país. La campaña coloca el paisaje en el centro y propone un lujo basado en tiempo disponible y contacto directo con la naturaleza.

La iniciativa se llama “Your Swedish Island” y la impulsa la agencia oficial de turismo del gobierno en conjunto con el National Property Board. Para poder participar, se pide un video de un minuto donde cada aspirante explique su relación con la naturaleza y las razones para asumir la custodia de una isla. Quien resulte elegido viaja con el vuelo incluido.

Un movimiento nórdico que llegó a tener nombre propio

Finlandia lleva años difundiendo la idea de que un paseo en el bosque ayuda a la recuperación emocional. Islandia convirtió sus piscinas geotérmicas en símbolo de descanso físico y mental. En Noruega, el concepto de friluftsliv resume una forma de vida donde salir al aire libre forma parte de la rutina y no se reduce a las vacaciones.

Suecia tomó ese impulso regional y lo organizó bajo una etiqueta reconocible: Swedish Prescription. Con ese nombre agrupa experiencias en la naturaleza que presenta como intervenciones suaves de bienestar preventivo. Entre esas acciones hay invitaciones a pasar noches bajo auroras boreales para replantear la vida emocional y propuestas que colocan el aburrimiento en espacios sin pantallas como una experiencia a recuperar.

Las islas del norte de Suecia viven dos extremos: noches de verano casi sin oscuridad y cielos de invierno con auroras visibles cuando el clima lo permite. Foto: Visit Sweden.
Crédito: Cortesía

Cinco islas, cinco formas de estar en el paisaje

De un mapa con cientos de miles de puntos, eligieron cinco islas con climas y geografías diferentes. Son lugares de clima cambiante y agua fría, con la posibilidad de instalarse en un pedazo de roca rodeado por bosque o mar.

Medbådan, cerca de Umeå, en el norte, se levanta sobre aguas formadas después de la última era de hielo. En verano el sol apenas se esconde y permite cenas al aire libre a las once de la noche con luz natural. En invierno, el mismo lugar concentra la claridad en pocas horas y, cuando el cielo se abre, ofrece condiciones favorables para ver auroras. El paisaje combina roca baja con franjas de coníferas y horizontes muy abiertos donde la luz se transforma de una estación a otra.

Storberget, frente a Nynäshamn, al sur de Estocolmo, descansa sobre granito claro orientado hacia el mar abierto. El viento marca la experiencia y el agua conserva temperaturas bajas incluso en los días suaves de la capital. Desde esa isla se llega en trayectos relativamente cortos a museos, barrios históricos y vida cultural en Estocolmo, aunque el sitio mantiene carácter marino y más expuesto.

Tjuvholmen ocupa una posición en el lago Vänern, el más grande del país. La rodean pinares y aves acuáticas. A cierta distancia se alza un castillo del siglo XII que aparece en el horizonte como punto fijo y refuerza la sensación de estar en un paisaje con memoria larga. Las orillas del lago se enlazan con pueblos pequeños donde el verano gira alrededor de marinas, áreas de baño y cabañas familiares que se ocupan por semanas.

Marsten, próxima a Falkenberg en la costa oeste, queda junto a Skrea Strand, una playa de arena muy concurrida durante el verano por sus cafés y por una cultura local que asume las caminatas junto al mar y los baños en agua fría como parte de la vida cotidiana. La isla es sobria en su configuración: roca expuesta, vegetación baja y un entorno de mar que exige ropa adecuada, a pocos minutos en embarcación de una franja con infraestructura turística convencional.

En invierno, buena parte del norte de Suecia se mueve sobre nieve. El paisaje condiciona traslados, tiempos y la forma en que se usa el día. Foto: Visit Sweden.
Crédito: Cortesía

Las fotos muestran días que se organizan alrededor de pequeñas rutinas. Calentar café con el cuerpo aún entumido y esperar a que el viento baje antes de entrar al agua se repite en varias escenas. La vida en la isla aparece ligada a esos gestos, al modo en que cada persona ajusta su ritmo al clima y al terreno.

El derecho que hace posible esta invitación

Detrás de una campaña así hay un elemento legal que la sostiene. En Suecia rige Allemansrätten, el derecho de acceso público a la naturaleza.

Este principio permite que cualquier persona, residente o visitante, camine por terrenos privados no cultivados, pase la noche en una tienda de campaña en puntos permitidos, recolecte bayas y hongos silvestres en temporada, nade en lagos y ríos o recorra aguas interiores en embarcaciones pequeñas, siempre que respete cultivos y viviendas y deje el entorno en buenas condiciones.

En la práctica se asume como parte del contrato social. Bosques, lagos y costas se tratan como espacios utilizables sin la necesidad de pagar entrada o membresías exclusivas.

En Sápmi, al norte de Suecia, algunos campamentos invitan a pasar la noche en tiendas tradicionales iluminadas por estufas de leña, a la espera de que aparezca la aurora. Foto: Visit Sweden.
Crédito: Cortesía

Dentro de esa lógica, Visit Sweden puede hablar de custodiar islas sin asociar la experiencia a una idea de propiedad cerrada. Quien gane tendrá prioridad de uso y tareas de cuidado, mientras otras personas podrán seguir visitando el lugar bajo las reglas de Allemansrätten. El territorio permanece abierto para quien llegue por sus propios medios y respete las normas.

Para lectores que viven en contextos donde las playas se privatizan y muchos parques naturales cobran tarifas que quedan fuera del alcance de varias familias, este derecho plantea otra forma de organizar el acceso a la naturaleza.

Qué cubre el premio y qué gastos asume cada persona

La convocatoria está abierta a personas adultas que residan fuera de Suecia. Cada aspirante debe enviar un video vertical de hasta un minuto en el que cuente su relación con la naturaleza y explique por qué quiere cuidar una isla. Las bases excluyen a quienes se identifiquen como millonarios, con el objetivo de marcar distancia frente a la idea de que la experiencia existe solo para fortunas concentradas. Las solicitudes se reciben desde el 17 de febrero en visitsweden.com/your-swedish-island/ y los resultados se anunciarán en junio.

El premio incluye un vuelo redondo desde el país de residencia, un certificado como custodio y el derecho de uso de la isla durante doce meses bajo reglas de conservación. A partir de ahí, todo lo demás corre por cuenta de cada ganador.

Hay que señalar que el hospedaje en tierra firme, la alimentación, los traslados dentro de Suecia, el equipo para acampar, la ropa adecuada para las distintas estaciones y los seguros de viaje se pagan de manera individual. El país figura de forma constante entre los de mayor costo de vida en Europa. Por ejemplo, un café con algo sencillo de comer en Estocolmo puede acercarse a los doce dólares. Una habitación básica en plataformas de hospedaje suele ubicarse en un rango aproximado de 70 a 100 dólares por noche en temporada alta.

Una estancia de varias semanas en verano puede requerir entre cinco y ocho mil dólares si se suman hospedaje, comida, transporte local y equipo mínimo. A esa cifra se agregan los vuelos adicionales que hagan falta durante el año de custodia para visitar la isla en distintas épocas.

En la práctica, la convocatoria resulta viable para personas con ingresos altos o ahorros sólidos y para quienes tienen empleos que permiten ausencias prolongadas o trabajo remoto, o bien tal vez para desarrollar algún proyecto artístico. Quien viva en Estados Unidos con ciudadanía o residencia permanente puede concentrarse en evaluar presupuesto y tiempos. Cualquier lector con estatus migratorio en proceso debe consultar con un abogado antes de planear viajes de esta duración.

Qué puede significar esta campaña para un lector hispano

El concurso funciona también como carta de presentación. Para muchos lectores hispanos en Estados Unidos, Suecia es un país con buena reputación en abstracto pero con pocos datos precisos en la memoria: se reconoce el nombre, se desconoce casi todo lo demás.

Suecia aparece con frecuencia en mediciones de calidad de vida y bienestar, y ese lugar en los rankings se sostiene en escenas tangibles. En varias ciudades el transporte público conecta barrios con parques y lagos cercanos. La costumbre del fika reserva un momento para hacer una pausa a media jornada con café y algo dulce. En el norte, la luz del verano se prolonga hasta muy tarde y en invierno la posibilidad de ver auroras forma parte del atractivo.

Mesa de madera con café, pan dulce y utensilios frente a una tienda de campaña en un claro de bosque sueco, con humo saliendo de una fogata.
Tomar café y algo dulce al aire libre forma parte de la vida cotidiana en muchas zonas de Suecia, sobre todo durante los meses de luz más larga. Foto: Visit Sweden.
Crédito: Cortesía

“Your Swedish Island” toma esa imagen general y la sitúa en un caso concreto. Aporta nombres de islas, una primera idea del clima y una aproximación básica a los costos de estar ahí. Para un lector que no tenga en mente un viaje inmediato a Suecia, queda algo concreto: la referencia de un país que integra la naturaleza a la vida cotidiana y la existencia de un derecho, Allemansrätten, que permite caminar, bañarse o descansar en territorios que no son propios sin mediación de complejos turísticos.

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