Para sorpresa de nadie, este fin de semana hará calor.
La noticia no es que hará calor en España el primer fin de semana de julio, la noticia es que vamos camino de achicharranos este verano. Para aligerar un poco el drama, podemos buscar remedios para enfriar nuestras casas, sacar el máximo rendimiento a nuestro aire acondicionado y seguir a rajatabla las recomendaciones habituales para no buscarnos nuevos problemas de salud.
Pero aunque está recomendado que dejemos los viajes largos para las horas menos calurosas del día, todos sabemos que eso no es siempre posible. El calor, un coche lleno hasta los topes y un vehículo que no ha sido revisado a su debido tiempo son los mejores ingredientes para tener un problema.
Uno que nos puede dejar tirados en la cuneta, lo que no siempre es agradable cuando cae el sol a plomo sobre el asfalto.
La clave es la previsión (cómo no)
Igual que cuando salimos de viaje anotamos mentalmente unos cuantos detalles a tener en cuenta (coger algo de agua para el camino, buscar las horas menos calientes, echar un ojo a Google Maps y buscar un sitio para comer…), hacer lo propio con nuestro coche antes de salir también nos evitará muchos disgustos.
«La clave está en anticiparte», nos asegura Xavier Celda, responsable de Mercado especialista en Taller de Norauto España. «El mejor remedio siempre es el mantenimiento preventivo. Tener el coche listo y revisado para evitar al máximo que todo esto suceda».
Lo mismo opinan desde Midas. Francisco Javier Fuentes, mecánico y formador de Midas España, señala que «la mejor forma de evitar las averías derivadas del calor es apostar por el mantenimiento preventivo».
Y ambos ponen el foco en cuatro puntos claves a revisar:
- Líquido refrigerante
- Neumáticos
- Batería
- Aire acondicionado
Dado el alto calor al que nos tenemos que enfrentar, Xavier Celda tiene claro que lo primero a mirar es «el líquido refrigerante. Hay que comprobar que está en los niveles correctos y, sobre todo, que no ha perdido sus propiedades (se recomienda sustituirlo cada 2 o 4 años según el fabricante)». Y advierte: «una pequeña fuga o no cambiar este líquido puede provocar un calentón extremo en el motor. Esto suele derivar en la rotura de la junta de culata, una de las averías más temidas cuyo coste en el mercado oscila puede superar los 1.000 euros, dependiendo del modelo».
Francisco Javier Fuentes hace la misma recomendación pero señala algo muy importante: «en caso de sobrecalentamiento, nunca recomiendo abrir el depósito del líquido refrigerante mientras el motor esté caliente, ya que existe riesgo de sufrir quemaduras graves. Lo adecuado es apagar el motor, esperar a que se enfríe y solicitar asistencia si es necesario».
Revisar los neumáticos, ambos coinciden, es imprescindible. Siempre en frío, debemos comprobar las presiones de las gomas y seguir las indicaciones del fabricante si vamos a llenar el maletero de bultos y el habitáculo de pasajeros. Primero porque cualquier descompensación provocará un deterioro constante de las piezas móviles del coche pero, sobre todo, por una cuestión de seguridad. Y es que no contar con la presión adecuada puede provocar una mayor inestabilidad, alargar la frenada o, si el desgaste es excesivo, inducir a un reventón.
Las averías más frecuentes
Aunque esto es lo más importante que hay que mirar antes de salir de casa, desde Norauto y desde Midas señalan a dos grandes perjudicados a causa del calor.
La avería que más se repite, según ambos expertos, es la batería.
«El calor extremo acelera la degradación de los componentes internos de la batería y evapora el agua del electrolito. Es la causa número uno de asistencia en carretera en verano y uno de los principales motivos por el que visitan nuestros talleres durante estos meses de intenso calor», explican desde Norauto.
Y repiten desde Midas: «La batería es sensible a temperaturas por encima de los 25 °C. (Por consecuencia del calor extremo) ve reducida su vida útil cuando permanece expuesta de forma continuada a temperaturas elevadas».
Esta avería puede dejarnos tirados en cualquier punto cuando hemos detenido el coche pero hay otro gran señalado que nos puede dejar tirados en marcha. No es imprescindible para continuar pero si se ha convertido en un imprescindible para viajar cómodos. Es, cómo no, el aire acondicionado.
Xavier Celda, de Norauto, tiene claro que invertir unos pocos euros puede ahorrarnos una avería importante y, sobre todo, los inconvenientes de no poder contar con aire acondicionado:
«Muchos conductores no recargan el gas ni revisan el circuito hasta que el aire deja de enfriar por completo. El problema es que obligar al sistema a trabajar al límite sin el nivel de gas y aceite adecuado puede terminar por gripar el compresor del aire acondicionado, una pieza cuya sustitución supera los 400 euros, frente a los 60 o 90 euros que cuesta una recarga y diagnosis preventiva»
Y es que aunque pensemos en el aire acondicionado como un elemento de confort, también lo es de seguridad. Según la Fundación para la Seguridad Vial (FESVIAL), «conducir una temperatura de 35ºC, en el interior de un vehículo, puede representar un riesgo similar al de estar bajo los efectos de una alcoholemia entre 0,5 y 0,8 gr/l».
Según sus datos, cuando se circula con una temperatura interior tan alta, «no se perciben aproximadamente el 20% de las señales de tráfico y se incrementan hasta en un 35% los errores graves de los conductores». De hecho, aseguran que la probabilidad de sufrir un accidente aumenta entre un 15 y un 25%.
Foto | Windy y Paréj Richárd
En Xataka | Resolviendo uno de los grandes debates del verano: si el coche consume más con aire acondicionado o no
Fuente informativa
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