Nueva York vive hoy una de las jornadas invernales más críticas de los últimos años. Una tormenta histórica azota la ciudad y gran parte del noreste de Estados Unidos, dejando acumulaciones superiores a 13 pulgadas de nieve (más de 33 centímetros) en zonas como Staten Island y El Bronx, con ráfagas de viento de hasta 60 mph (97 km/h), generando condiciones de “whiteout” y visibilidad casi nula.
Ante la magnitud del fenómeno, el alcalde Zohran Mamdani y la gobernadora Kathy Hochul declararon estado de emergencia, activando protocolos de respuesta en toda la región triestatal.
La tormenta, que comenzó el domingo, ya es considerada oficialmente una de las 10 nevadas más grandes registradas en la historia de la ciudad de Nueva York, según datos meteorológicos preliminares. Los expertos advierten que podrían acumularse hasta 24 pulgadas de nieve (61 cm) en algunas áreas del noreste antes de que el sistema se aleje por completo.
Prohibición de viajes y caos en el transporte
La ciudad impuso una prohibición de circulación para vehículos no esenciales que se ha extendido, en algunas zonas, hasta la mañana del martes, medida que también se extendió a Long Island y partes de Nueva Jersey. Las autoridades pidieron a los residentes permanecer en casa y evitar desplazamientos innecesarios debido a carreteras resbaladizas e intransitables.
El impacto en el transporte fue inmediato. Más de 14,000 vuelos han sido cancelados en todo el país, afectando gravemente a los aeropuertos del área metropolitana de Nueva York. En el sistema ferroviario, el Long Island Rail Road (LIRR) suspendió completamente su servicio alrededor de la 1 a.m. del lunes y permanecerá detenido hasta que mejoren las condiciones climáticas, informó la Autoridad Metropolitana del Transporte (MTA, por sus siglas en inglés).
En paralelo, NJ Transit también detuvo operaciones, mientras que Metro-North funciona con horario festivo y cronograma de fin de semana en sus ramales.
En contraste, el metro y los autobuses de la ciudad retomaron operaciones con demoras mínimas después de que se levantara la prohibición de viajes al mediodía. Sin embargo, las autoridades insisten en que las condiciones siguen siendo peligrosas, especialmente en barrios periféricos donde la remoción de nieve avanza más lentamente.
Miles sin electricidad y refugios abiertos
El sistema eléctrico también sufrió fuertes impactos. Al mediodía del lunes, se reportaban más de 657,000 cortes de energía en toda la Costa Este, desde Boston hasta Washington, D.C. En Nueva York y Long Island, al menos 20,000 personas permanecían sin servicio eléctrico, mientras que en Nueva Jersey la cifra superaba los 100,000 hogares afectados.
En total, más de 250,000 viviendas quedaron a oscuras en la región debido a árboles caídos y líneas eléctricas dañadas por el peso de la nieve y las intensas ráfagas de viento de casi 97 km/h. Equipos de emergencia trabajan sin descanso para restaurar el suministro.
Las autoridades municipales habilitaron refugios con calefacción para personas vulnerables y residentes sin electricidad. Equipos de rescate y servicios de emergencia se mantienen en alerta máxima ante posibles incidentes adicionales.
Hasta el momento, no se han reportado víctimas fatales relacionadas con la tormenta, una noticia alentadora en medio de un panorama complejo.
Basura acumulada y escuelas en debate
Mientras los quitanieves continúan despejando las principales arterias, el alcalde Mamdani anunció que la recolección de basura quedará suspendida durante varios días para priorizar la limpieza de calles y la remoción de nieve acumulada.
En una decisión que calificó como “difícil”, el alcalde confirmó la reapertura de escuelas para el martes, lo que generó fuertes críticas del contingente republicano del Concejo Municipal.
“La decisión de abrir las escuelas para el aprendizaje presencial mañana es apresurada y equivocada”, expresó la conferencia de la minoría en un comunicado oficial. Según argumentan, muchos barrios exteriores han sido afectados de forma desigual y todavía presentan calles cubiertas de nieve y hielo.
Los concejales advierten que miles de estudiantes podrían enfrentar dificultades para llegar a clases y que muchos padres no podrán trasladarse a sus trabajos, lo que derivaría en un “ausentismo masivo”. También solicitaron que el Departamento de Educación considere mantener los planteles cerrados o implementar una opción remota temporal.
De igual modo, vecindarios de las afueras, particularmente en Staten Island, El Bronx y sectores de Queens, han reportado acumulaciones superiores a 13 pulgadas, lo que complica la circulación peatonal y vehicular. Residentes denuncian que las calles secundarias y aceras tardan más en ser despejadas en comparación con Manhattan.
Una tormenta invernal para la historia
Meteorólogos coinciden en que este sistema invernal podría marcar un antes y un después en la temporada 2026. La combinación de fuertes nevadas, vientos cercanos a los 97 km/h y temperaturas bajo cero generó condiciones extremas que paralizaron una de las ciudades más activas del mundo.
La recomendación oficial sigue siendo clara: evitar desplazamientos innecesarios, mantenerse informado a través de fuentes oficiales y tomar precauciones ante posibles cortes eléctricos adicionales.
Mientras la tormenta comienza lentamente a desplazarse hacia el Atlántico, Nueva York enfrenta ahora el desafío de la recuperación: despejar calles, restablecer servicios y retomar la normalidad tras una de las nevadas más intensas de su historia reciente.
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