A lo largo de la historia las palomas han servido a la humanidad como mensajeras, pero ahora una startup rusa afirma que llevará todo eso a un nuevo nivel: “hackean” los cerebros de las palomas para convertirlas en drones biológicos.
En declaraciones recientes la startup rusa Neiry anunció que había llevado a cabo vuelos de prueba de palomas con implantes neuronales desarrollados por la compañía. Neiry dice que la interfaz envía “leve estimulación” a partes del cerebro de la paloma para que prefiera determinadas rutas de vuelo, de manera similar a la que los drones siguen las rutas de vuelo preestablecidas, y todo eso al tiempo que el ave “se conduce con naturalidad en todos los demás aspectos”.
En esos vuelos de prueba las palomas llevaban un pequeño controlador, paneles solares y cámaras que permitieron que la compañía evaluara la efectividad de lo que llaman “bio-drones”, para captar datos.
Un dron viviente
Para convertir a las palomas en drones vivientes, los técnicos de la compañía insertan diminutos electrodos a través del cráneo del pájaro y luego conectan los electrodos a un estimulador que se adosa a la cabeza de la paloma. Después de la cirugía las palomas se pueden liberar casi de inmediato, por lo que la compañía dice que el riesgo a la supervivencia del animal es mínimo.
Las palomas, diestras voladoras, pueden superar a los drones mecánicos porque vuelan sobre terrenos complejos, acceden a espacios pequeños, y soportan la intemperie extrema. Además, pueden volar hasta 483 kilómetros por día sin necesidad de recargar baterías, explicó la compañía.
Eso implica que los “bio-drones” son eficientes vehículos de vigilancia, inspección de infraestructuras o del medio ambiente, y pueden colaborar en operaciones de búsqueda y rescate, según le dijo a Bloomberg el CEO de Neiry Alexander Panov.e
¿Están a salvo las palomas dron?
Neiry señaló que cuando no están volando según se programe, los pájaros siguen con su rutina normal, bajo el cuidado de operadores de la compañía. También dijo que para sus experimentos han consultado a expertos en bioética empleados por la compañía.
Pero Neiry todavía no ha brindado comentarios de terceros, lo que hace que algunos expertos cuestionen las implicancias éticas de su tecnología.
“Si se usan implantes neuronales para tratar de controlar como títere a cualquier especie, eso suena mal”, le dijo a Bloomberg Nita Farahany, del área de bioética de la Universidad Duke. Hay, por supuesto, interés ético cuando se trata de “subyugar animales y usarlos como productos y no como criaturas vivientes”, añadió.
Neiry también insistió en que su PJN-1 solo se limitará al uso civil. En declaraciones a The Telegraph la vocería de Neiry dijo que “se esfuerzan por asegurar que los bio-drones solo se usen con fines civiles, sin propósitos ocultos o secundarios».
En cuanto a los inversores relacionados con el gobierno ruso, la vocería de Neiry añadió que “es común el respaldo del gobierno y en todo el mundo es una práctica aceptada, ya que en todos los países principales las tecnologías de avanzada están respaldadas por el Estado”.
¿Es solo el principio?
Dicho esto, la compañía parece tener intenciones de seguir adelante con el proyecto y confirma que la tecnología sirve a los usos prácticos de áreas como “servicios, logística, agricultura y respuesta en emergencias”, según su comunicado de prensa.
Panov anticipa que en el futuro cercano podría aplicarse la tecnología a varias especies, para tareas especializadas. Pero si la compañía se vuelca a las ventas internacionales, probablemente se verá sujeta a la opinión del público y solo el tiempo dirá cómo enfrentará lo que la gente piense de su tecnología.
Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.


